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Un tercio de los yihadistas detenidos tenía capacidad e intención de atentar en España

Un 86% son musulmanes de origen y un 14% conversos. La principal nacionalidad es la española (45%), seguida de la marroquí (41%).

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Detención de una célula yihadista en febrero de este año. | Policía

Tenían capacidad operativa para atentar en suelo español y, además, tenían toda intención de hacerlo. Éste es el perfil que tenían al menos un tercio de los algo más de 150 terroristas yihadistas detenidos en nuestro país entre el año 2013 y el mes de mayo de 2016, según se desprende de los datos del estudio "Estado Islámico en España", presentado este martes en Madrid por el Real Instituto Elcano.

La primera constatación de estos hechos se tuvo en junio de 2013, en el marco de la primera parte de la operación Cesto, en la que fueron detenidos nueve individuos españoles en las localidades de Ceuta y Málaga. Todos eran españoles y habían nacido en la ciudad autónoma. Durante las pesquisas previas a los arrestos, los investigadores pudieron constatar que el objetivo no era viajar a Siria o Irak para unirse a los grupos terroristas allí presentes, sino atentar en España.

Un auto de la Audiencia Nacional transcribe una de las conversaciones telefónicas que mantuvieron los detenidos y que fueron grabadas por la Policía Nacional: "un allegado preguntó a un destacado miembro de dicha célula: ‘Cuándo iremos a Siria, amigo, y haremos eso, la yihad?’. A lo que el segundo respondió: ‘Nosotros tenemos la yihad aquí en Ceuta, entonces no hace falta que vayamos hasta allí’". Cabe destacar que a este grupo se le encontró diverso armamento y manuales para elaborar explosivos en el momento de su detención.

Diversas operaciones policiales desarrolladas en años posteriores en Ceuta, Cataluña y Madrid respaldaron que la intención de algunas células yihadistas presentaban esa capacidad e intención de atentar en suelo español. De una de ellas, desarticulada en febrero de este año, formaba parte un islamista que había recibido formación militar y de combate en campos yihadistas de entrenamiento en Afganistán durante la época talibán.

El perfil sociológico de los yihadistas españoles

El estudio del Instituto Elcano, elaborado por los expertos Fernando Reinares y Carola García-Calvo, estudia el perfil de los yihadistas detenidos. De ellos, un 83,1 por ciento son hombres y un 16,9 por ciento mujeres. Principalmente son de nacionalidad española (45,3 por ciento) o marroquíes (41,1 por ciento) y la media de edad se sitúa en los 31,6 años para ellos y en los 22,6 años para ellas.

Los hombres suelen tener a su cargo una unidad familiar (66,7 por ciento), mientras que las mujeres son mayoritariamente solteras (50 por ciento) -solo el 27,8 por ciento están casadas-. La soltería de las mujeres reclutadas suele tener un objetivo, que se desplacen hasta países en conflicto como Siria o Irak para casarse allí con combatientes y alumbren a una segunda generación de yihadistas.

Respecto a la situación en España de los arrestados, un 51,7 por ciento son inmigrantes de primera generación, mientras que un 42,2 por ciento son residentes de segunda generación o sucesivas y un tercer grupo, compuesto por el 6,1 por ciento de los arrestados, son nacionales con antepasados no inmigrantes. Un 86,1 por ciento son musulmanes de origen, mientras que un 13,9 por ciento son conversos.

Los conocimientos que los arrestados tenían tenían sobre el Islam o la sharía es bastante rudimentario, no en vano apenas el 11 por ciento de los detenidos tenía conocimientos profundos, todo ello pese a que la inmensa mayoría de estos yihadistas contaba con estudios secundarios (50 por ciento) o, incluso, universitarios (10,3 por ciento). Es habitual que tengan algún antecedente penal y su tasa de paro es similar a la del conjunto de la población española.

Cuándo, dónde y cómo se radicalizaron

La radicalización de los arrestados presenta un punto de inflexión común: la constitución de Estado Islámico y su califato del terror en el año 2013. El proceso se hizo mayoritariamente en entornos mixtos, combiando los ámbitos offline -apoyados fundamentalmente por activistas yihadistas (38,8 por ciento), familiares (27,7 por ciento) y amigos (21,3 por ciento)- y el online -páginas webs, redes sociales o aplicaciones de mensajería).

El estudio indica que los individuos radicalizados solo offline es marcadamente superior a los radicalizados únicamente online y sitúan como los lugares más propensos para esta radicalización cara a cara los domicilios privados (73,3 por ciento), las mezquitas y lugares de culto (53,3 por ciento), espacios al aire libre o excursiones (26,7 por ciento), los centros penitenciarios (6,7 por ciento) y los lugares de estudio (3,3 por ciento).

Hay dos factores que explicarían los motivos de por qué determinados individuos se radicalizaron en cierto lugar mientras otros de similares rasgos sociodemográficos, en el mismo o diferentes sitio, no hicieron suya la ideología de Estado Islámico: por un lado, la existencia de contacto físico directo con un agentes de radicalización al que generalmente se atribuye cierto carisma y, por otro lado, los lazos sociales preexistentes basados en vínculos de vecindad, amistad o parentesco.

Patrones de implicación yihadista

La inmensa mayoría de los detenidos puestos a disposición judicial en España desde 2013 por actividades terroristas relacionadas con el yihadismo se encontraban implicados en compañía de otras personas y no aislados o en solitario, es decir, el número de los denominados lobos solitarios tiene a cero, aunque esto no resta importancia a la peligrosidad que tiene este fenómeno para los ciudadanos de cualquier país.

La gran mayoría formaba parte de células, grupos o redes yihadistas y los arrestados colaboraban principalmente en labores de radicalización de terceras personas, reclutamiento, envío de combatientes extranjeros a Siria e Irak, así como a la difusión de propaganda o financiación para cubrir las ncesidades derivadas de su implicación yihadista.

Una amplia mayoría de los mismos se habían desplazado a Siria o Irak, lo habían intentado o tenían intención de hacerlo. Pese a lo cual, un tercio de ellos pertenecía a células, grupos o redes que con capacidades operativas y voluntad para cometer atentados en España.

Respecto a sus motivaciones para unirse a grupos islamistas, el estudio del Instituto Elcano considera que las principales razones por la que estos individuos asumieron los postulados de Estado Islámico son las motivaciones ideológicas o utilitarias (62,8 por ciento), las motivaciones existenciales e identitarias (23,5 por icento) y las motivaciones emocionales o afectivas (13,7 por ciento).

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