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Sánchez Dragó celebra eufórico el advenimiento "por fin" de la turismofobia

Los ataques al turismo se multiplican por toda España y desplazan a Venezuela y hasta el proceso separatista.

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Fernando Sánchez Dragó. | D.A./esRadio

El Mundo dice que "Rajoy llama a los catalanes a frenar el extremismo del Govern". Vamos, que le hagan el trabajo, que él está muy ocupado dando carreritas por su tierra natal. Tendrá morro. Fernando Sánchez Dragó está como un niño con zapatos nuevos. "¡Al fin!" caña al turista. "El turismo ha destruido el mundo, así de simple, y ha eliminado de la faz de la tierra cuanto amé en ella", dice. Confiesa que durante su viaje a la India –él iba de viajero, una raza superior al turista– fantaseó "con la posibilidad de zancadillear la invasión alienígena del turismo mediante el recurso a técnicas incruentas de guerrilla. Es lo que ahora, por fin, está sucediendo", qué chupi, y encima otros lo hacen por ti, oye, sin mancharte las manos. Y les recuerda a los de Arran que no se olviden del agua, que hay que ver el agua que gastan los turistas. "¡Ocho millones de turistas sudorosos y sedientos que se duchan a diario (o no), chapotean en las piscinas, lavan sus ropas (o no), y trasiegan cervezas, refrescos y sangrías a granel! Hagamos algo. ¿Cuotas? ¿Cribas? ¿Interrogatorios? ¿Tasas? Lo que sea. ¡Arran no!", dice para no quedar como un vándalo, que él tiene mucha clase. "¡Turismo tampoco!". Venga Fernando, anímate y alístate en la CUP, hombre, si lo estás deseando. Lo vas a pasar pipa asaltando autobuses cuchillo en mano, pinchando bicicletas, tu sueño en la India hecho realidad.

El País se centra en el problema de la inmigración, otro clásico veraniego. "Interior cierra la frontera de Ceuta por fallos de seguridad". Dice el editorial que "el problema no es español sino de toda la UE. Ceuta y Melilla forman parte de la frontera exterior comunitaria. Evitar que sea un coladero de inmigración irregular exige políticas globales y una acción firme, decidida y coordinada directamente desde Bruselas (…) España no puede ser, en solitario, el guardián del sur de Europa". A la UE se bufa, este tema viene de antiguo. Pere Vilanova analiza "el fascinante caso de la CUP". Dice que a pesar de que les votan cuatro gatos, "la CUP se autoconcede la representación del pueblo". Y alerta de que ¡ojo!, "cuesta creer que si ahora se comportan así, siendo minoría y gozando de toda una serie de mecanismos de garantías en relación con su ideología, qué no hará si dispone de mecanismos de poder significativos". ¿Has visto a Maduro? Pues eso.

ABC anuncia que "la UE da por cerrada la crisis diez años después". ¡Anda, qué bien! ¡Parados, trabajadores con salarios de miseria, que la crisis se ha acabado! El editorial, dedicado a la escalada antiturista, dice que es "significativo" que los que practican el acoso sean "grupos de extrema izquierda independentista, vinculados con el mundo proetarra". Pues los de siempre, les gusta una bronca más que a un tonto un lápiz. "La acreditada capacidad de estos grupos para envolver su estrategia de violencia urbana en causas aparentemente sociales no debe coger de sorpresa ni a los poderes del Estado ni a la opinión pública". No, si no nos sorprende, estamos acostumbrados. En España los grupos violentos de extrema izquierda surgen como setas.

La Razón dice que "Rajoy apela a aislar a los radicales que atacan el turismo". Pero alma de cántaro, si los aislados son precisamente los que no atacan a nadie. Marhuenda se pone profundo. "No hay nada más alejado de lo que representan la cerrazón mental y la ausencia de nuevos horizontes intelectuales que aquellas sociedades que tienen la fortuna de atraer a los demás, de ser espacio y escenario de los mejores momentos vitales de otras personas". Sí, en la noticia de Pablo Planas en Libertad Digital hay un montón imágenes de esos momentazos, no se lo pueden perder.

La Vanguardia dice que "Rajoy pide a los catalanes que aíslen a "extremistas y radicales'". Manda a la policía, so listo. Caramba con el presidente, qué cara tiene. Hay muchas noticias sobre turismo que van a alegrar el día a los turistófobos. "Ciutat Vella restringe los patinetes de uso turístico", "Cadaqués quiere poner fin al incivismo en la calle del ocio". Y esta última va a hacerles saltar las lágrimas de alegría y emoción a los cuperos: "Un joven austriaco muere al caer desde un mirador de Lloret de Mar". ¡Está dando resultado la campaña del "dear turist, balconing is fun"!

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