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Cuando Sánchez defendía al PSOE de la "cal viva" entre 'moros y cristianos'

Se estrenó en Telecinco acusando de prevaricador al juez Garzón y arremetiendo contra la investigación periodística sobre los GAL. 

Libertad Digital
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La biografía del presidente del Gobierno está íntimamente ligada, desde su más tierna juventud, al PSOE. Es cierto que además de su actividad estrictamente militante, Pedro Sánchez ha ejercido como profesor universitario en la Universidad Camilo José Cela y como tertuliano en televisión, pero ni siquiera en esas actividades ha dejado de operar como un hombre del partido. Así lo hizo en su primera aparición en Televisión, que ahora ha rescatado oportunamente el grupo Mediaset.

Fue en 1997, cuando un joven Sánchez, presentado como estudiante de Derecho (a sus veinticinco años ya se había licenciado en Económicas) intervino en el célebre programa Moros y Cristianos, de Telecinco. En medio de la polémica por el caso GAL, la guerra sucia contra ETA por la que llegarían a ser condenados los números uno y dos de Interior en tiempos de Felipe Gónzalez, José Barrionuevo y Rafael Vera, el joven Sánchez, con un micrófono de mano que le cedía Javier Sarda, se enfrentó a varios de los tertulianos del programa, singularmente el hoy eurodiputado de Ciudadanos, Javier Nart, para defender férreamente la doctrina oficial del PSOE.

Los socialistas, que para entonces ya llevaban un año fuera de La Moncloa, tras la victoria de José María Aznar en las elecciones generales de un año antes, denunciaban una oscura conspiración de jueces y periodistas en su contra, singularmente el diario El Mundo y Baltasar Garzón, quien tras su paso por la política como diputado socialista reabrió el sumario de los GAL, propiciando las condenas a los altos cargos socialistas.

Contra 'El Mundo' y contra Garzón

En su debut televisivo, el hoy jefe del Ejecutivo se empleó a fondo con el argumentario de Ferraz, a cuyo despacho principal llegaría casi dos décadas después, bien aprendido. Así, arremetió contra el diario dirigido entonces por Pedro J. Ramírez, por haber entrevistado a los comisarios José Amedo y Michel Domínguez, en la que fue una de las grandes exclusivas periodísticas de la época sobre lo que ocurría en el ministerio del Interior. Dijo para ello que les habían entrevistado por "fascículos" e ironizó asegurando que sólo había faltado que regalasen "las tablas" queriéndose referir, seguramente, a las tapas.

Criticó igualmente a Garzón por haber dado "mayor relevancia al testimonio de personas que se han desdecido miles y miles de veces, y ha habido otras personas a las cuales ha utilizado la famosa frase de la alarma social para meterlos en prisión preventiva y presionarlos para que cantasen lo que él quería". Sánchez describía así la que, a su juicio, era una conducta prevaricadora del entonces magistrado de la Audiencia Nacional.

En otro momento de su intervención, en la que Sánchez estaba de pie frente al escenario (el programa se grababa en un auditorio de la provincia de Barcelona), el entonces joven militante socialista, condición que silenció durante su participación en el programa, se encaró con Javier Nart para defender al Gobierno socialista: "Usted es abogado. Y a mí antes me ha sorprendido cuando estaba diciendo que la cúpula del anterior Gobierno estaba metida en el meollo del GAL. Hombre, usted como abogado tendrá que, por lo menos, respetar el principio de la presunción de inocencia".

Sería casi veinte años después, durante su fallido debate de investidura en 2016, cuando Sánchez tuvo que volver a salir en defensa del PSOE de Felipe González después de que Pablo Iglesias, quien entonces rechazó apoyarle para presidir el Gobierno, arremetiese contra los socialistas por ser el partido de la "cal viva". El líder de Podemos aludía a la sustancia que se empleó para enterrar a Lasa y Zabala, uno de los crímenes más significados de los GAL.

En el fragmento de la intervención que ha difundido Mediaset, se ve a Sánchez restarle importancia a la investigación sobre la guerra sucia desde las cloacas del Estado: "Lo que está claro es que a la sociedad le interesan muchísimos casos más que el caso GAL, que les afectan muchísimo más y que los jueces que los llevan no tienen ni nombres ni apellidos".

Un año después, en 1998, Barrionuevo y Vera, condenados por el secuestro de Segundo Marey, ingresaron en la cárcel de Guadalajara con la cúpula del PSOE, entonces ya liderado por Joaquín Almunia y con Josep Borrell como candidato a presidente tras haberle ganado las primarias, acompañándoles hasta la puerta de la prisión, donde el propio Felipe González les despidió con un abrazo. Decenas de militantes les acompañaban, aunque no está confirmado si entre ellos estaba Pedro Sánchez.

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