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El "yo acuso" de Girauta en Zocodover

El candidato de Ciudadanos por Toledo asegura que el "establishment español" intentó que Rivera se entregase a Sánchez "de buenas a primeras".

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El candidato de Ciudadanos por Toledo asegura que el "establishment español" intentó que Rivera se entregase a Sánchez "de buenas a primeras".
Juan Carlos Girauta paseando por Toledo. | David Alonso Rincón

La conversación durante una hora en una cafetería de la Plaza de Zocodover de Toledo con Juan Carlos Girauta (Barcelona, 1962) puede ser tan absorbente e intensa que a mitad de la misma tres individuos -sin percibirse de ello ni el entrevistador, ni el fotógrafo, ni la responsable de prensa de Ciudadanos ni el propio candidato de la formación naranja por la capital de Castilla-La Mancha- sustraen, en flagrante delito, la mochila del entrevistador, con varios objetos personales de valor, como su portátil y las llaves de su vehículo. Hechos que constarán en la denuncia correspondiente presentada en una comisaría toledana, tras la revisión de las cámaras de seguridad que eficaz y amablemente ofrece la dirección del local.

Girauta, que esa misma noche protagonizará la pegada de carteles en Talavera de la Reina tras atender asuntos familiares, no descuidará en ningún momento la atención a su accidentado invitado. Afortunadamente, los rateros no pudieron sustraer la grabación del diálogo, una verdadera joya en el mercado de abastos periodístico, tan copado en ocasiones por argumentarios enlatados. El candidato Girauta, para bien o para mal, toca en otra octava, por usar una analogía musical, una de sus pasiones. Su discurso es torrencial. Tanto, que aquí se acaba la voz del periodista y empieza, convenientemente seleccionada, la suya. Lean, pero sin dejar de vigilar sus pertenencias.

La mudanza de Barcelona a Toledo

Siempre he levantado la voz contra el nacionalismo. Cuando lo he hecho con algún eco público, que coincide con el inicio de mi colaboración con Libertad Digital, en 2003, siempre lo hice como una especie de imperativo moral, porque era un deber hacerlo. Nunca esperé nada de ello. Ahora tengo una responsabilidad política que no tenía entonces, pero en el plano personal hay un punto en el que yo creo que le he dedicado más tiempo del que merecía a una estupidez conceptual como es el nacionalismo catalán. No se puede mantener un debate ideológico sobre una doctrina putrefacta, que la historia ya ha demostrado qué es lo que consigue si triunfa. Hay un día en el que piensas: ‘Yo no puedo insistir en una obviedad tanto tiempo, porque estoy malogrando mi propia vida’.

Es entonces cuando tomo la decisión personal de desconectar de eso y pasar a preocuparme de otras cosas, que naturalmente ya me preocupaban, pero me ocupaba todo el tiempo el debate propio del entorno en el que vivía, y eso era una anomalía. En Toledo soy feliz, estoy rodeado de un entorno amable, tengo una cantidad de tiempo que no tenía en Barcelona, dedico más tiempo a la lectura y no me tengo que coordinar con policías para salir a la calle.

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Juan Carlos Girauta paseando por las calles de Toledo. | David Alonso Rincón.

El nacionalismo, sostuvo Miterrand, es "la guerra"

El nacionalismo busca la obtención de ventajas, de prerrogativas, de privilegios, basándose en leyendas, en constructos ficticios, en agravios imaginarios, y toca así las peores fibras del ser humano. Juega con gente que está frustrada, a la que se le ofrece un horizonte salvífico, en el que serán gente instruida, con un buen trabajo, más guapos y más altos, y más sanos. Y, aunque parezca mentira, mucha gente cae en esa complacencia. Cayeron en países y sociedades tan cultas como Alemania o los Balcanes. Cuatro días antes, en términos históricos, parecía que era una sociedad, la de Yugoslavia, plenamente moderna, a pesar de sus peculiaridades y de su pasado comunista; que eran capaces de organizar unos Juegos de Invierno, todo con un enfoque muy civilizado y muy poco después se estaban matando entre ellos buscando el exterminio del contrario.

El nacionalismo, como dijo Miterrand [François] en su último discurso ante el Parlamento Europeo, es la guerra. Que por cierto también lo ha dicho Juncker [Jean Claude] ahora que se va. Y ante eso la idea de solución, que está en la boca tanto de muchos periodistas como de políticos, es una idea contraproducente. Porque, de nuevo, introduce un elemento mágico. No hay solución, hay gestión. Y no me refiero a la conllevancia de Ortega, sino a gestionar en el sentido más técnico, y más legalista, un problema. A tomar la decisión, y eso es la obligación de un gobernante, de que la ley se va a cumplir en todo el territorio, las sentencias de los tribunales se van a cumplir en todo el territorio y no se van a utilizar recursos públicos para destruir el Estado desde una parte del mismo. Dicen que es que hay muchos jóvenes frustrados, pues que no les hubieran engañado. Todo enfoque distinto a esto es el del apaciguamiento, que consiste en premiar al que ha violentado las cosas, al que ha incurrido en las ilegalidades, al que ha dado golpes de estado, al que ha quemado las calles… Eso es una inmoralidad, y esa inmoralidad, ahora mismo, tiene un nombre: la "España plurinacional" del PSOE. Que quiere decir rendición ante los golpistas, quiere decir me bajo los pantalones ante aquellos que se han pasado la Constitución, las leyes y la convivencia por la entrepierna.

Odio en la atmósfera catalana y el papel de los empresarios

El conflicto no es con España, es entre catalanes. En Cataluña hay odio en la atmósfera. Ese clima lo ha generado el nacionalismo gobernante durante décadas. Ellos han roto la sociedad catalana. Por eso es muy importante que el Gobierno se tome en serio lo que está pasando allí, y que envíe más efectivos si hace falta, además de destituir a Torra y tomar el control de los Mossos d’Esquadra. Hemos visto a mossos admirables, pero son los de Barcelona, no los de los pueblos de Gerona, que también van armados. Hay que tener mucho cuidado cuando el odio está en el aire como un gas inflamable, no se puede jugar con eso. El destrozo que puede hacer el nacionalismo en una sociedad se ve en que las cosas que nunca haría gente que tiene mucho que perder, gente con grandes empresas o negocios, por ejemplo, nunca haría según qué cosas, si hablamos en términos de actores racionales, pero cuando tú empiezas a introducir el virus nacionalista y nadie te detiene, llega un día en que esa gente que tiene, como digo, tanto que perder, se comportan como revolucionarios anarquistas de principios del siglo XX. Los mismos que ahora lloran, empresarios y patronales que dicen: ‘Por favor, majestad, esto no puede ser’ ¡Hay que ser caradura! Cuando estos empresarios decían que no se podía ignorar, en referencia a los separatistas, lo que quieren dos millones de personas, parece en cambio que sí se podía ignorar lo que dicen todos los demás. Querían privilegios, de todo tipo. Porque ellos también se han beneficiado de una Justicia española que estaba anestesiada en Cataluña.

Desde el caso Banca Catalana que tan bien ha explicado Villarejo [Carlos Jiménez, antiguo fiscal anticorrupción y antiguo eurodiputado de Podemos. No confundir con el comisario José Villarejo, actualmente en prisión preventiva acusado de organización criminal y blanqueo de capitales] porque le tocó a él. La trama de la cleptocracia pujolista funcionó a placer durante muchos años. Yo era entonces un joven abogado y lo sabía, recuerdo lo que pasaba cuando intentabas llevar algún tema a la Justicia con esta gente, te podías olvidar, quedabas marcado para toda la vida. Se hacía la vista gorda porque los dos partidos de turno, de la nueva restauración española, completaban sus mayorías, cuando les hacía falta, con el apoyo del nacionalismo catalán y vasco. El vasco con las nueces ["No conozco ningún pueblo que haya alcanzado su liberación sin que unos arreen y otros discutan; unos sacudan el árbol, pero sin romperlo para que caigan nueces, y otros las recogen para repartirlas" afirmó el fallecido presidente del PNV, Xavier Arzalluz, en una conversación con dirigentes de Batasuna en los años noventa] y con la doctrina del gañán Arana [Sabino] y el catalán, por su parte, haciendo sus fortunas y extendiendo su pedagogía del odio. Y con toda la prensa privada -porque ya sabemos lo que es la pública, una galería de terroristas que enseñan los sábados por la noche, y la gente les aplaude- haciendo un editorial único, como si fuera la Rumanía de Ceausescu [Nicolae]. Esto quiere decir que todas las empresas periodísticas catalanas pensaban lo mismo, con puntos y comas incluidos, sobre un asunto como el Estatuto inconstitucional.

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Juan Carlos Girauta observando la fachada de la catedral. | David Alonso Rincón.

España, los españoles y sus complejos

Hablamos de Miterrand, que fue detestable en muchas cosas, pero cuando un francés se convierte en jefe de Estado queda investido de Imperio, porque se lo cree. No son como nosotros, que nos creemos que somos una mierda de país. De manera injustificada, porque España ha sido la nación hegemónica del mundo. Y sin embargo, todo el mundo anda acomplejado. Esto se puede ver aquí mismo en Toledo, en esta ciudad maravillosa, que está siempre llena de turistas. Si se acercan por aquí, en ocasiones viniendo desde muy lejos, es de suponer que tendrán alguna inclinación cultural, porque si no se irían a los merenderos de la costa. Pues bien, hay gente que considera ideal montar locales en los que se glosan las torturas de la Inquisición. La quema de brujas, de manera sistemática, se hizo en países protestantes del norte de Europa. Quemaron tantas que lo de aquí es casi anecdótico. Pero la fama se la ha llevado a España, por eso y por muchísimas otras cosas que pertenecen a lo que gracias a Elvira Roca Barea [autora de Imperiofobia y Leyenda Negra] hoy en día ha vuelto a ocupar la atención intelectual, que es la Leyenda Negra. Algo que todos los hispanistas, es decir, los extranjeros que nos han escrito la Historia de España, niegan, asegurando que no hay Leyenda Negra. La España que tiene en mente el español medianamente culto es la escrita desde fuera de nuestro país, como resultado de pautas culturales que nacieron contra España, por una razón muy lógica, que España era el Imperio, la fuerza hegemónica, quien tenía el poder en veinte millones de kilómetros cuadrados.

Somos un país acomplejado, tanto que cuesta pronunciar la propia palabra España, que mucha gente, en un país que es una democracia normal y corriente, tiene un problema con nuestros símbolos nacionales. ¿Por qué sucede esto? Pues, volviendo a Elvira Roca, porque las élites no han hecho su trabajo. La élites intelectuales y políticas. Por ejemplo, por alguna razón que no me explico, esas élites, e incluyo también a las financieras, consideran que la formación del imaginario no es importante. Es para partirse de risa si no fuera para llorar. ¿Por qué la mayor parte del mercado audiovisual español está en manos de separatistas catalanes? Pues porque al adversario hay que reconocerle una capacidad que no hemos tenido los demás, que es comprender que la batalla contemporánea se libra en el imaginario.

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J. C. Girauta. | D.A.

Una serie de mindundis de TV3, entre ellos un redactor de deportes que se llamaba y se llama Jaume Roures, fueron con los años haciendo aquella acumulación original de capital, valgan los términos, a través de montar una productora propia que facturaba a la Televisión Autonómica de Cataluña. Era un negocio que hicieron muchos mindundis que hoy son multimillonarios. También Toni Soler. De repente copan la creación del imaginario en un país donde no se lee mucho, por no decir que casi nada. ¿Qué noción tendrán muchos jóvenes catalanes de la Guerra Civil? Pues un día harán una serie plasmando lo que le cuentan a todos los jóvenes allí, que Cataluña perdió la guerra y España la ganó. Esa, por increíble que parezca, es la visión que tienen de la Guerra Civil española.

De Sánchez, Iceta y Aragonés a Soraya y Junqueras

Iceta [Miquel] sí sabe dónde va, mientras que Sánchez no tiene una ruta previa. Es un oportunista en sentido estricto, él aprovecha la oportunidad, y no la va a perder por unas ideas, o por unos principios. Iceta va donde ha ido siempre, que no es otra cosa que presentarse como el que concilia aquello que él mismo ha contribuido a provocar. Está preparando otro tripartito, de lo que empezaremos a oír hablar después de las elecciones. Nos lo van a vender como si fuera un favor que nos hacen, dirán incluso que es un sacrificio histórico de los socialistas volver a gobernar con ERC, para sacarles del independentismo inmediato y dejarlos en el independentismo ideal y teórico. Un sacrificio que incluirá, naturalmente, volver a tener el Diari Oficial de la Generalitat (DOC) y el presupuesto público, además de volver a colocar a aquellos del PSC que se hayan quedado en paro. Y mientras tanto tenemos a los listos de siempre diciendo que cuidado, que el hombre clave es Aragonès [Pere, vicepresidente catalán] porque con él sí hay buena sintonía y con él sí se puede hablar, no es como Torra.

Lo mismo que pasó con Junqueras [Oriol] y Soraya [Sáenz de Santamaría] cuando los listos del PP estaban convencidos de que esa relación personal entre ambos, de confianza, era la que garantizaba que no iba a haber un referéndum ilegal el uno de octubre. Soraya, después de sus conversaciones diarias con Junqueras, durante mucho tiempo, decía que no iba a haber un referéndum porque era ilegal, esa era la lógica de la abogada del Estado. Entonces, siguiendo esa lógica, no va a haber ni un solo crimen hoy, en España, porque es algo ilegal. Y como ella no es tonta, es evidente que respondía a una fe que había depositado en Junqueras. Toda una vicepresidenta de un importante país de la Unión Europea (UE) creía en la palabra de un iluminado que llevaba cinco años contando todos los fines de semana, por los pueblos de Cataluña, que España le robaba 16.000 millones de euros al año y que si no estuviéramos en España ataríamos los perros con longanizas.

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Juan Carlos Girauta, durante la entrevista. | David Alonso Rincón.

El futuro del separatismo

Cuando se abre la caja de Pandora y se escapan los males por el mundo es muy difícil volver a meterlos en la caja. Cuando utilizas a las masas para tomar las calles y comunicar al Estado que las calles son tuyas, que los policías son fuerzas de ocupación y que tú cortas las calles o las vías de tren cuando quieres y que tomas el aeropuerto cuando te da la gana. Cuando has hecho ya esta machada, no puedes meter en la caja los males, insisto.

En ese sentido, yo creo que el único personaje respetable del Gobierno catalán actual es Buch [Miquel, consejero de Interior] porque su policía ha hecho lo que debía. A veces me pregunto por qué, y he llegado a una conclusión. Es el único que no está contaminado por la universidad catalana.

Pasado, presente y futuro de Ciudadanos

Cuando yo digo que Ciudadanos es indistinguible e inseparable de Albert Rivera, e incomprensible sin Albert Rivera, me estoy refiriendo a que no se plantea el futuro sin él. Es el único presidente que ha tenido el partido, pero es un partido que ha cambiado muchísimo. No tiene nada que ver tener tres escaños en el Parlamento de Cataluña que gobernar, como ahora, para veinte millones de españoles. Los gobiernos autonómicos tienen mucho poder, y en ellos estamos gestionando cosas muy serias, e introduciendo el ideario que nos mueve, que es el de la regeneración y el de las reformas. Eso genera liderazgos locales, pero Rivera es quien siempre ha atraído al talento al partido, una política que ha dado sus frutos. Es un líder sin miedo a que le hagan sombra.

Yo sigo siendo amigo personal de Javier Nart. Nuestras discrepancias no van a alterar nuestra amistad. Con Toni Roldán me he intercambiado algún mensaje, pero desde que se fue no le he visto. Es un hombre con mucho talento, pero no ha sido políticamente coherente. Nunca planteó discrepancias en la Ejecutiva permanente, en la que ambos coincidíamos todos los lunes. Toni estaba a cargo del programa electoral, y si nuestro programa tenía un punto claro era el de la relación con Sánchez. Votó lo mismo que votamos los demás, porque las decisiones se tomaron por unanimidad, hasta la Ejecutiva en la que él ya no estaba. Por lo tanto él siempre votó en el mismo sentido, no creo que sea coherente hacer eso y luego dar una rueda de prensa negando la mayor, o discrepando de la premisa principal de nuestro planteamiento electoral. Es un reproche político, pero tiene mi respeto porque es un hombre de gran valía. La política no lo es todo.

¿Del partido del IBEX al partido al que odia el IBEX?

Todos los que dijeron que éramos el partido del IBEX deberían reconocer que han metido la pata. No hemos seguido los intereses de nadie más que los que creíamos que eran los del pueblo español. Rivera tiene su estilo, que siempre es constructivo, y eso está muy bien para un líder. Pero yo, y sin incurrir en victimismo, acuso al establishment español de querer destruir a Ciudadanos por no haberse plegado a su voluntad de que nos entregáramos a Sánchez de buenas a primeras; yo acuso al establishment español de creer que los partido políticos tienen que hacer lo que ellos consideran. Ciudadanos no lo ha hecho, ni lo hará nunca, y han decidido destruirlo. Si lo consiguen pues qué le vamos a hacer, nos dedicaremos cada cual a lo suyo, y si no pueden destruirlo ya conocen el mensaje, y espero que nunca más lo vuelvan a internar.

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Juan Carlos Girauta, en la plaza Zocodover. | David Alonso Rincón.

Los elogios de Abascal, la "proeza" de Aznar y la "profecía" de Rajoy

Yo no me incorporaría a Vox, pero le agradezco a Santi sus palabras, porque vi que le salía del alma, que contestó [en El Hormiguero, de Antena 3] de forma inmediata diciendo que yo sería el político de otro partido al que ficharía. Le tengo en alta estima personal. Hubo un tiempo, con Aznar [José María] en el que el PP consiguió aunar a todo lo que no era de izquierdas en España, y esto no se ponderó lo suficiente. Yo, y no quiero echarme flores, lo escribí en su momento. Era una gran proeza política, en Europa no hay casos así. Pero Rajoy lo malogró. Sus palabras de 2008, en el contexto del Congreso de Valencia, fueron, aun de forma arisca y bronca, una profecía. Cuando animó a liberales y conservadores a irse o fundar otros partidos. Pues miré, ya hay un partido liberal, que somos nosotros, y hay un partido mucho más conservador que el PP, que es Vox.

Cuando a uno ya le ha pasado su tiempo, cuando uno ha perdido el gobierno ausentándose de su responsabilidad institucional, cuando uno deja un bolso en su asiento mientras le están haciendo una moción de censura y se va a un bar, y se encierra ahí nueve horas, puede dar pocas lecciones. Rajoy siempre sintió la existencia de Ciudadanos como una anomalía a exterminar políticamente. Pactó con nosotros unos acuerdos que nunca pensó en cumplir. Cuando tuvo mayoría absoluta no hizo las reformas necesarias para España, las grandes, y se comportó como un socialdemócrata subiendo los impuestos más que nadie y más, incluso, que lo que pedía el Partido Comunista de España.

Se movió por aquello de ‘haga como yo, no se meta en política’ y dejó que el imaginario lo construyeran los progres y los separatistas. Además, y siendo un hombre de valía, tuvo siempre una actitud elitista y patrimonialista del poder. Tenía la convicción, flemática, pero convicción, de que, de algún modo, el poder de manera natural le correspondía a él y a la gente como él. Es un perfil absolutamente distinto y distante del de Rivera, y también del de Pablo Casado. Rajoy y Rivera nunca se entendieron, era como si hablasen lenguajes distintos. El punto esencial de esa diferencia es que Rivera de verdad piensa aquellas cosas que dice, porque es íntegro y valiente. Rajoy era un hombre calculador, que seguro que pensaba que actuaba por el bien de España, pero por encima de todo servía a un gran aparato de poder.

La exhumación de Franco y los abuelos de cada cuál

Nosotros vamos de frente. Tenemos un modelo para el Valle de los Caídos que incluía la exhumación de Franco, pero también muchas otras cosas, todas las que se consideraron en el informe de expertos. La idea es crear el Arlington español, llevar allí los restos de todos los caídos en guerras en España, no únicamente de la Guerra Civil, y también a víctimas del terrorismo. Pero siempre respetando, como dijeron los expertos, que se tomasen las decisiones por consenso. En nuestro modelo sólo caben caídos, y Franco no es un caído.

El problema es que Sánchez está intentando coger un suceso que atañía a nuestros abuelos, los bisabuelos de muchos de los lectores de esta entrevista, y traerlo al presente para poner una brecha en suelo entre unos y otros. El PSOE no tiene de qué presumir en la II República, cuando organizó la Revolución de Asturias y en Madrid tiene doscientas checas. Por eso esa traslación que hace Sánchez es falsa incluso para ellos, porque el PSOE de Suresnes no tiene nada que ver con el PSOE de la Guerra, que se muere en el exilio francés con el pobre Llopis [Rodolfo] y el de Felipe González es una creación ex novo con las mismas siglas. El PCE, que sí fue la auténtica oposición al franquismo, ya hablaba de la reconciliación en el año 56. Estamos en el 2019 y tenemos a los herederos de aquel PCE que no se sabe exactamente dónde están. Cautivos de Podemos y sumándose a cualquier cosa que contribuya a crear confusión guerracivilista.

Yo, en la visión de Sánchez, soy parte del enemigo, las derechas, los fachas. ¿Vamos a buscar en las biografías de los abuelos y bisabuelos de cada cuál? ¿Y qué hacemos con los que estuvieron en los dos bandos? Por ejemplo, Ignasi Guardans, que es el nieto de Cambó [Francesc] alguien que se inventa el nacionalismo catalán y luego financia a Franco, de manera decisiva. ¿Quién es Guardans? ¿Es un rojo o un nacional? Yo no sé qué haría el abuelo de Sánchez, pero yo sé que el mío estaba encerrado en la cárcel de Montjuic por rojo, y mi padre con doce años estaba cruzando a pie los Pirineos con su familia, para escapar de las tropas franquistas que llegaban a Barcelona. Al hermano de mi madre, con quince años, lo mataron los moros de Franco.

Continuador de Franco será él, pero bueno, irritarse con Sánchez es como irritarse con una voluta de humo. Sánchez no tiene ideario, es un continente, contiene lo que le pongas. Le pones dentro patriotismo español, y sale y es el más patriota, le pones a ser el de la plurinacionalidad y a entenderse con Torra, al que previamente has llamado racista, y también lo hace. Tiene el poder como fin, nosotros contemplamos el poder como instrumento. La exhumación parecía más bien un homenaje de Estado a Franco, yo creo que en eso tenía razón Pablo Iglesias.

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Girauta pasea junto a Mariano Alonso, minutos antes de comenzar la entrevista. | D. Alonso.

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