Colabora

El integrismo islámico cerca a la mujer en España ante la complicidad de la izquierda reaccionaria

Desde el burka hasta la barbarie de la ablación que ya afecta a 15.000 niñas en nuestro país, el silencio del Gobierno retrata su feminismo.

Dos mujeres leyendo con burka | Libertad Digital

La izquierda española ha decidido que la libertad de la mujer es un concepto negociable en función de sus intereses parlamentarios. En un ejercicio de cinismo inaudito, el Gobierno de Pedro Sánchez juzga la gravedad de la opresión no por el sufrimiento de la víctima, sino por la identidad del mensajero que la denuncia. Bajo este prisma, la prohibición del burka y el niqab —prendas que anulan la identidad y dignidad femenina— pasa de ser una medida de higiene democrática a un "atentado racista" si la propone la derecha, mientras se convierte en una cuestión "debatible" si la exige el separatismo. Esta deriva reaccionaria no solo blanquea una vestimenta que es una cárcel de tela para millones de mujeres, sino que ignora deliberadamente las secuelas físicas del integrismo que ya se operan en nuestros hospitales. Es el ridículo de un Ejecutivo que, por mantenerse en la poltrona, prefiere sacrificar la seguridad de 15.000 niñas en riesgo de ablación antes que confrontar el dogma de sus socios.

Rosana Laviada: "A la izquierda le gusta el burka"

La subdirectora de Es la Mañana de Federico, Rosana Laviada, ha puesto el foco en la reciente votación en el Congreso donde el bloque gubernamental rechazó prohibir el velo integral en espacios públicos. Laviada denuncia una hipocresía que califica de "aberrante":

"No sé por qué ha sorprendido tanto que en el arco parlamentario de la izquierda en España, de la extrema izquierda y también del independentismo, se haya votado en contra de la prohibición del burka, del niqab o del velo islámico en los espacios públicos".


La periodista subraya que este silencio es cómplice de la tortura física: "Un informe de Médicos del Mundo alertaba de que solamente en Navarra hay 4.000 niñas que corren el riesgo de sufrir ablación del clítoris y en total en España 15.000 niñas corren este riesgo y nadie ha dicho nada". Para Laviada, la justificación de la izquierda es inaceptable: "No solamente silenciar todas estas prácticas aberrantes de ocultación, de silenciamiento de la mujer, sino al mismo tiempo justificarlas porque siempre recurren a algún tipo de justificación religiosa e incluso costumbrista".

Khadija Amin: "Los animales caminan más libres que las mujeres"

Frente a las teorías de la izquierda madrileña, el testimonio de Khadija Amin en Es Noticia con Juan Pablo Polvorinos actúa como un baño de realidad. La periodista afgana, que huyó del "apartheid de género" talibán, explica con precisión qué siente una mujer bajo el velo integral:

"Para nosotras es como una cárcel. Una mujer está encarcelada bajo opresión, no puede ni hablar, no puede ni respirar, no puede ver... es borrar a las mujeres de la sociedad".


Amin desmonta el argumento del "feminismo" gubernamental sobre la libertad de elección: "Digo que eso no es por la religión, porque por la religión solo tienes que llevar un velo, pero el burka no es por la religión". Su descripción de la vida bajo el integrismo es demoledora: "En Afganistán se dice muchas veces que las mujeres tienen los mismos derechos que los animales. Esto es verdad, los animales tendrán más derechos porque pueden libremente pasear por las calles, pero en Afganistán las mujeres esto no lo pueden hacer".

Carmen Gutiérrez: El horror de la ablación en la sanidad pública

El integrismo no solo anula la identidad, sino que destruye el cuerpo. En la única unidad pública de España dedicada a la reconstrucción tras la Mutilación Genital Femenina (MGF), en el Hospital 12 de Octubre, la doctora Carmen Gutiérrez trata a diario las secuelas de esta barbarie. En una entrevista con Federico Jiménez Losantos, la ginecóloga explica que la práctica busca que "no haya placer en el futuro" para controlar la castidad.

Las condiciones en las que se practica esta tortura son aterradoras: "Utilizan cualquier objeto cortante, como una hoja de afeitar oxidada, para todas las niñas, el mismo objeto y, claro, en unas condiciones totalmente insalubres". La doctora revela que la intervención médica es el último paso de un camino de dolor:

"Las pacientes que vemos son mujeres que han llevado un tráfico, un flujo migratorio lento, donde han sido víctimas de múltiples violaciones y la mutilación es una de ellas, pero también el matrimonio forzoso".

Gutiérrez subraya que la paciente más joven atendida tenía solo 15 años. Mientras tanto, la izquierda española se resiste a aplicar protocolos de control estrictos para no ser tildada de "islamófoba", permitiendo que estas niñas sean enviadas a sus países de origen en vacaciones para ser mutiladas.

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario