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Fracasa la operación contra la monarquía con la desclasificación de los papeles del 23-F

Varios de los documentos del 23-F desclasificados por el Gobierno refuerzan la idea de que el rey Juan Carlos I fue clave para que el golpe fracasara.

Un miembro del Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional (GEO) vigilan el exterior del Congreso de los Diputados el 23-F. | Europa Press/Archivo

El Gobierno ha desclasificado este miércoles más de 150 documentos vinculados al 23-F, muchos de ellos de contenido conocido y que apuntalan el papel de Juan Carlos I como persona decisiva para que no prosperara.

Entre los documentos, hay uno del CNI titulado "relato de los sucesos de los días 23 y 24 de febrero" que apunta cómo "entre las 18.30 y las 19.00 el rey recibe una llamada del general Armada, que pretendía incorporarse al Palacio de la Zarzuela, mientras el Teniente General Gabeiras seguía en el EME (Estado Mayor del Ejército). Su Majestad le contesta que no, que continúe en su puesto", indica el documento, que recoge cómo el monarca oyó por la radio en directo el asalto al Congreso y ahí arrancaron los contactos telefónicos.

Sobre las siete de la tarde, Sabino Fernández Campo habla con el general Juste, jefe de la División Acorazada, quien pregunta insistentemente si el general Armada se encontraba en el Palacio de la Zarzuela. "Tenía más interés por conocer dicha noticia que por dar conocimiento de la situación de la División", señala el documento. Fernández Campo le responde que "en absoluto está en Zarzuela el general Armada, a lo que contesta el General Juste: "Esto cambia totalmente la situación".

El mismo documento recoge luego que se produjo una conversación "muy tensa" con el general Alfonso Armada entre las 20.00 y las 21.00 horas y, poco después, ordenó transmitir un télex a la Junta de Jefes del Estado Mayor, a los capitanes generales, a las zonas marítimas y a las regiones aéreas en el que ordenaba la toma de las "medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente". "Ante situación creada por sucesos desarrollados Palacio Congreso y para evitar cualquier posible confusión, confirmo he ordenado autoridades civiles y junta de jefes de Estado Mayor tomen medidas necesarias para mantener orden constitucional dentro legalidad vigente. Cualquier medida de carácter militar que en su caso hubieran de tomarse, deberá contar con la aprobación de la JUJEM", recogía el télex.

Mientras, a las 20.20 Sabino Fernández Campo logró comunicarse con Antonio Tejero. "Soy el secretario general de Su Majestad El Rey. ¿Qué es lo que pretendes? Depón tu actitud inmediatamente", le dijo. "Tú has invocado el nombre de S.M El Rey. ¿Por qué? ¿Por qué? Tejero cuelga después de decir "que no recibe órdenes sino de Milans del Bosch", apunta el texto.

Tras la emisión en TVE de su mensaje contra el golpe de Estado, el Rey trasladó su "rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás". En sus órdenes al general Milans del Bosch, le hizo saber "con toda claridad" que "cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey, es contra el Rey". "Hoy más que nunca, estoy dispuesto a cumplir con el juramento a la Bandera. Por ello, muy conscientemente y pensando únicamente en España, te ordeno que retires todas las Unidades que hayas movido", le conminó el rey. "Te ordeno que digas a Tejero que deponga inmediatamente su actitud", indicó.

"Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleve, está dispuesto a provocar, y será responsable de ello, una nueva guerra civil. No dudo del amor a España de Mis Generales. Por España primero,. y por la Corona, después, te ordeno que cumplas cuanto te he dicho", dijo. Milans respondió que cumpliría las órdenes pero avisó de que "Tejero ya no le obedece".

"Dejar al borbón libre"

Otro de los documentos es una nota de la Casa del Rey con el "guion que sirvió de base" para una reunión del Rey con Leopoldo Calvo Sotelo, el ministro de Defensa y la Junta de Jefes del Estado Mayor en diciembre de 1981, que envió Sabino Fernández Campo al entonces director del CESID, Emilio Alonso Manglano. En el encuentro, según el guion, Juan Carlos I repasó sus intervenciones desde el 23-F destacando su papel de "Rey Constitucional" y apuntando que pese al camino avanzado, "no constituimos aún un país totalmente estable, donde las actuaciones de todas las fuerzas, de todos los estamentos, de todas las instituciones puedan funcionar ya con la más absoluta normalidad". El documento también menciona que según el Rey, la "situación militar es hoy delicada y digna de atención".

Mientras, otro documento sobre la "planificación del golpe" y "lo que se debe hacer después del 23-F" incluye reflexiones de los golpistas sobre don Juan Carlos, definido como un "objetivo a batir y anular".

Menciona como el "primer fallo" el "dejar al borbón libre y tratar con él como si fuese un caballero". Añade que "el Rey seguirá adelante en su intento suicida de tener un gobierno con los socialistas, no pudiendo ser considerado ni como un símbolo a respetar". "Es por tanto un objetivo a batir y anular", dice el documento, que señala además que "será preciso, de aquí en adelante, contar en cada unidad con hombres dispuestos a forzar por las armas el cumplimiento de las palabras dadas para la acción, cuando vuelvan a darse las horas críticas".

La Corona era considerada como un elemento indispensable para que saliera adelante el golpe: así lo recoge un croquis fechado en noviembre de 1980 y que forma parte de este documento. En él consideran que la única viable es una operación "civil con complemento militar" y para ello plantean que la presidencia del Gobierno sea para un general con talante liberal. Creen que con esta medida ofrecen un "antídoto al golpismo". Sobre su viabilidad señalan que tiene "credibilidad casi todo" si se dan dos condiciones. Una sería reclutar al general de esas características y otra, contar con el "apoyo de la Corona".

Entre las notas aportadas, hay otra del CESID elevando a "conocimiento superior" un contacto que se habría producido por parte del rey Juan Carlos I con el general Jaime Milans del Bosch después del golpe de Estado y antes de que se llevara a cabo el juicio, con vistas a que "la Corona no salga lesionada del proceso". La nota tiene fecha del 5 de febrero de 1982, es decir, días antes de que el proceso contra los golpistas arrancase. En él, se habla de "algunas entrevistas confidenciales y sigilosas de S.M. el Rey con los principales del intento del 'golpe de Estado'" en base a informaciones de "algunos núcleos cualificados de opinión cántabra e incluso también en ambientes castrenses de la capital". Se indica que "alguien muy importante de la Casa Real", a quien no se identifica, se habría entrevistado con el general Alfonso Armada, "matizando con él comportamientos relativos a la vista oral del proceso".

Por lo que se refiere a Milans del Bosch, el documento precisa que "este exigió que la entrevista se concretase con la propia persona real", es decir, el Rey, "no admitiendo intermediarios ni eslabones inferiores". Según el CESID, "en tales círculos de opinión se ASEGURA (sic) que, en efecto, el Rey se ha entrevistado confidencialmente con Milans del Bosch". El objetivo, precisa el documento, es que "por encima de todo se pretende que la Corona no salga lesionada del proceso y que en todo caso, los intentos en tal sentido no provengan de los principales procesados y de reconocida vocación monárquica".

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