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Alerta en los círculos del PP por la "desintegración" del PSOE

En el Gobierno se declaran a la espera. Pero existe preocupación por la deriva en el PSOE. Rajoy espera mantener pactos de Estado con el nuevo líder.

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En el Gobierno se declaran a la espera. Pero existe preocupación por la deriva en el PSOE. Rajoy espera mantener pactos de Estado con el nuevo líder.
Margallo, Sáenz de Santamaría y Rajoy, en el escaño.

En los círculos populares asisten con preocupación a lo que ya denominan la "desintegración" de su principal rival en las urnas. Al más alto nivel declaran que les conviene un Partido Socialista "fuerte" y "con ideas básicas de Estado", y ponen como ejemplo de ello el vigente relevo monárquico. Ahora, todo son elogios hacia Alfredo Pérez Rubalcaba, al que se le aplaudió desde la bancada popular en su última intervención en el Congreso: sin él, destacan en privado ministros y destacados dirigentes, el ascenso de don Felipe no habría sido tan sencillo.

A corto plazo, escrutan, la situación está controlada. Esto es, Mariano Rajoy cuenta con el respaldo de Rubalcaba para que los cambios en la institución monárquica se lleven a cabo sin grandes sobresaltos. "Tranquilidad" y "estabilidad" son, de hecho, las palabras más utilizadas por el jefe del Ejecutivo en sus declaraciones públicas. Los resultados de las elecciones europeas, se desliza, influenciaron para acelerar el proceso: Rubalcaba era clave en la operación, cerrada definitivamente en Zarzuela -con don Juan Carlos y su hijo- el jueves previo al anuncio Real.

Pero, ¿qué pasará después de la proclamación? ¿Rajoy seguirá contando con la complicidad del PSOE en temas como la monarquía? En palabras del propio presidente, "lo normal es que los grandes partidos estén de acuerdo" en el modelo de Estado. "Por fortuna, ahora lo estamos y, cuando tenga lugar el congreso del PSOE, estaremos en una situación similar", afirmó esta misma semana, preguntado si se muestra inseguro ante la situación en Ferraz. Dijo no estar "preocupado".

En Moncloa y en Génova no se muestran tan seguros. Más bien, se declaran a la espera y reconocen que, con algunos de los aspirantes a liderar al PSOE que hoy suenan, ni se han cruzado una llamada de teléfono. "Determinados comentarios que he escuchado me alarman", admitía en conversación informal un alto cargo del PP. Un miembro de la dirección nacional apostillaba: "un voto de izquierda muy fragmentado y un PSOE frágil no es bueno ni para el PP ni para el país".

"El PP quiere que la situación se resuelva cuanto antes y de la mejor manera posible para los socialistas y para España", declaró Carlos Floriano en RNE. El problema, a su juicio, empezó cuando dejó de ser un partido nacional "para ser una suma de pequeños trozos". "Están en una lucha de nombres pero nada se sabe del programa, de los ideas", tiraba del análisis otro alto cargo. "El PSOE era una alternativa de Gobierno y ha de seguir siéndolo".

La situación es compleja, aunque las fuentes consultadas aseguran que aún es pronto para hacer interpretaciones. Según un ministro, "deben decidir primero que quieren ser de mayor y luego quién es el mejor para liderarlo". Algunos dirigentes apostaron por Susana Díaz, que ahora ha dado un paso atrás. Tras la decisión de la líder andaluza, Pedro Sánchez gana enteros en las apuestas que se realizan desde las filas del PP. Si bien, al más alto nivel, se recalca: "no hemos hablado nunca con él". Aún más, hasta hace tan sólo unos días "ni habíamos escuchado su nombre".

Los estrategas del PP señalan además el hecho de que quién surja como secretario general de los socialistas no tendría por qué ser de forma obligatoria candidato a la Moncloa. "El PSOE tiene que poner su casa en orden y, cuando lo haga, tendremos que retomar el contacto", se afirma. De momento, el interlocutor de Rajoy sigue siendo Rubalcaba, al que ahora se aplaude desde prácticamente todos los círculos gubernamentales.

Rajoy pide calma. Opina, según los suyos, que hay que esperar a que las cosas estén más claras. En el Gobierno, ministros consultados ven cada vez más factible que haya que sentarse a negociar para reformar la Constitución. Públicamente, el presidente siempre ha dicho que, de hacerlo, trataría de conciliar un acuerdo mayor a la suma PP-PSOE. Pero ahora, inciden, lo trascendental es que es ese pacto se mantenga. Hay, incluso, quienes no abandonan la tesis de una gran coalición llegado el caso, aunque previamente habrá que esperar a lo que ocurra en Ferraz.

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