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Rajoy: “¿Está en peligro la unidad de España? Yo creo que no”

En su balance evitó hablar de Pujol y dijo que Mas no incumplirá la ley. En economía avanzó que revisará al alza la previsión de crecimiento.

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"Tranquilo he estado siempre. Entre mis obligaciones está no perder nunca los nervios ni la tranquilidad. Si lo hiciera, sería malo para España y malo para mí". Mariano Rajoy volvió a hacer gala de su carácter -que a veces exaspera, incluso en el PP- en un balance político que centró en la economía: "soy consciente de que para muchos la crisis no ha pasado" pero "la recuperación es firme y cada vez más intensa". Pero entonces llegaron las preguntas: la primera, sobre Cataluña; la segunda, sobre corrupción.

El presidente aseguró que sabe qué tiene que hacer y cuáles son sus obligaciones. Y mostró robustez política a un año de elecciones, con un Consejo de Ministros sin cambios pese a los rumores y un partido que apenas se ha atrevido a toserle en la vigente legislatura. Rajoy cree que la salida de la crisis será la llave para mantenerse en el poder -hizo una clara defensa del sistema vigente- y rechazó que esté en peligro la unidad de España.

Hecho el diagnóstico económico -revisará al alza las previsiones de crecimiento y empleo tras las vacaciones-, Cataluña fue el centro de su comparecencia, que duró más de una hora. Su máxima es y seguirá siendo "cumplir la ley y hablar", y de ahí que el Ejecutivo ya estudia el paquete de reclamaciones que le entregó Artur Mas el pasado miércoles en la Moncloa. Rajoy se mostró optimista con respecto al órdago: "las cosas volverán a su cauce", llegó a decir pese a que, de momento, el líder catalán defiende la consulta. "Ha dicho que no va a hacer nada contrario a la legalidad", repitió varias veces, como esta misma semana hiciera Pedro Sánchez.

"El presidente no va a dar bandazos", y por ello volvió a acallar aquellas voces que reclaman una reforma de la Constitución como vía para solucionar el problema catalán. "Yo también me pregunto si el documento de Mas es la tercera vía", contestó socarrón una de las veces. De Sánchez se limitó a recordar que coinciden en que la soberanía reside en el conjunto de los españoles. Lo importante, a su juicio, es que el Gobierno ha de "tomar decisiones cuando se producen los acontecimientos y llevar la iniciativa", por lo que nada dijo de su hoja de ruta en caso que Mas incumpla su palabra.

Pujol, ETA o el relevo en la Corona

Por otro lado, tachó de "capital" la lucha contra la corrupción un año después de que tuviera que pedir perdón en las Cortes por el caso Bárcenas. Vaya por delante que no citó al extesorero ni tampoco a Jaume Matas (otrora compañero y también amigo), que ingresó recientemente en prisión. "La Justicia está funcionando y tratando a todos por igual", y nadie le sacó de ahí. Incluso, evitó hacer sangre con la trama de corrupción que afecta a la familia Pujol. Tanto que, preguntado sobre si afecta al intento de ruptura, respondió: "con absoluta franqueza, lo que afecta al proceso es que es ilegal y perjudicial para todos los catalanes y el resto de los españoles". Cabe recordar que ya evitó referirse al escándalo ante el Comité Ejecutivo del PP del pasado lunes.

"Yo ya he dicho en innumerables ocasiones que ETA lo que tiene que hacer es disolverse y punto. No merece la pena ni una palabra más sobre este asunto", zanjó sobre otra de las amenazas del país -se le mencionó el chivatazo a la banda terrorista, y él recalcó que estudiarán los indultos de los presuntos implicados "como hacemos siempre"-. Sobre la retrasada ley del aborto, sin novedades sobre su aprobación: "estamos en este momento estudiando y buscando el máximo consenso posible". Y, en clave internacional, el ya consabido discurso -pronunciado recientemente en Bruselas- sobre la incursión de Israel en Gaza: "mi prioridad es que haya un alto al fuego que se respete ya".

El presidente sacó pecho de la normalidad "casi desconocida" en el relevo en la Corona -le molestó, por cierto, que un periodista le recordara que Jesús Posada tachara de "chapuza" los trabajos para otorgar seguridad jurídica del rey saliente-. Don Juan Carlos y don Felipe "son distintos, pero ambos aman a España", aportó a modo de resumen.

Motivos para la esperanza

Rajoy -así se encargó de transmitirlo- se marcha de vacaciones a su tierra optimista. Sobre Cataluña, pero principalmente en materia económica -a la que dedicó prácticamente todo el tiempo de su intervención inicial-. "Hay un fundado derecho a la esperanza" porque "estamos pisando terreno sólido, la recuperación ha llegado para quedarse", les dijo a los españoles.

De ahí que las previsiones de crecimiento vayan a ser mejores y que julio vuelva a ser un mes en el que se haya creado empleo -según se informará oficialmente la próxima semana-. "No estamos ante un espejismo, ni ante un alarde de optimismo injustificado. Lo que está ocurriendo no es producto de la casualidad o la buena suerte. No, son cifras muy trabajadas, que han causado mucho esfuerzo y mucho tesón a todos los españoles. Hay quien puede dudar de los méritos del Gobierno, pero no se debería ignorar el mérito extraordinario de todos los españoles", proclamó.

Para el presidente, en dos años España ofrece un panorama radicalmente distinto. "Primero se evitó un rescate y ahora estamos en la recuperación en un tiempo récord". Y se muestra convencido de que el acelerón aún está por llegar, y de ahí que en septiembre se aprobarán nuevas medidas de crecimiento y creación de empleo. Agotará la legislatura y asegura que convocará elecciones con el mismo Gobierno con el que llegó a la Moncloa –con la excepción de Luis de Guindos, sin finalmente se marcha al Eurogrupo-. "Vamos en la buena dirección", se despidió.

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