La evidente y misteriosa marca en el cuello de Pedro Sánchez que vuelve a poner el foco en su salud
Ha comparecido este miércoles para informar sobre la posición de España en el conflicto entre Irán, EEUU e Israel.
Después de que Libertad Digital publicara en exclusiva que Pedro Sánchez padece una dolencia cardiaca de la que esta siendo tratado en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid y que podía derivar "en problemas graves como infartos y trombos", hoy se vuelve a poner el foto en la salud del presente del gobierno.
En la comparecencia de hoy, con motivo de la crisis en Oriente Medio, se ha podido ver una evidente marca en su cuello, debajo de la nuez. Con forma de gran cicatriz, oscura y gruesa, la señal baja verticalmente desde la glotis y se pierde en el cuello de la camisa. La marca asomaba claramente sobre la corbata y presenta un color encarnado. No parece ser un simple pliegue de las pieles del cuello, que también podría haberse producido dada su extrema delgadez. Viendo imágenes del presidente del año 2024 la marca no aparece.
Pero es que, además, en el lateral izquierdo del cuello también tenía otra marca. De frente se veía como una sombra abultada y de lado como una herida.
La semana pasada la diputada del Partido Popular, Cayetana Álvarez de Toledo preguntó en el Congreso por el estado de salud del líder del PSOE, pero Sánchez contestó vía X, con un mensaje que decía: "No padezco ninguna enfermedad cardiovascular, pero si fuese así, no habría ningún problema".
Estos días también se ha publicado que Sánchez, de 53 años, sufre "un estrés crónico", derivado de un desgaste y de la escalada de escándalos que cercan a su familia y a su entorno político.
Sánchez, con traje oscuro, camisa clara y corbata, presenta desde hace meses un aspecto demacrado que ha ido a más en cada aparición pública. Son muchas los indicios que parecen indicar que el presidente no pasa por sus mejores momentos: Más canas, unas misteriosas sombras alargadas en las mejillas, como dos tatuajes, unas facciones marcadas, ojeras, un rictus tenso, las manos con las venas hinchadas, la acentuada pérdida de peso…
Este miércoles Pedro Sánchez ha comparecido en el Palacio de la Moncloa para fijar la posición del Gobierno ante la guerra en Irán y el anuncio de Donald Trump de cortar todo el comercio con España. La declaración institucional ha durado diez minutos, no ha admitido preguntas, y en ella el presidente ha recuperado los eslóganes antibelicistas de la guerra de Irak de 2003. Decía: "La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: No a la guerra".
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