El annus horribilis de los mercados de valores

Por Lorenzo Ramírez

El que algunos denominan ya como el peor año de la historia bursátil llega a su fin con una caída media en España del 40% en el selectivo Ibex-35. La crisis financiera y la crisis económica española, conformaron un binomio letal para los inversores profesionales y las familias, que en 2008 han perdido una parte importante de su patrimonio.

A pesar de los intentos por salvar a la economía mundial de una crisis sistémica que obligaría a plantear los fundamentos de los mercados –con rescates bancarios, inyecciones de dinero público a empresas en apuros y bajadas sin precedentes de los tipos de interés- la Bolsa española acaba un lustro de ganancias continuadas y supera el peor resultado cosechado en su historia reciente, la caída del 28,11% de 2002.

Entonces, en 2002, se produjeron escándalos contables, la crisis en Latinoamérica y la pre-guerra de Irak. En 2008, los fraudes cometidos por algunos directivos de Wall Street y los conflictos energéticos han sido los protagonistas, así como el hundimiento y la práctica desaparición de la banca de inversión en EEUU tras la quiebra de Lehman Brothers y las sucesivas nacionalizaciones bancarias.

Así, la carestía de los carburantes, ligada a la debilidad de la divisa norteamericana – el euro alcanzó el abril su máximo histórico de 1,602 dólares- tuvo un impacto directo en la inflación –el IPC se situó en el 5,3% en julio- lo que lastró la actividad económica y el consumo. Este fenómeno de estancamiento del PIB y altos precios, generó la estanflación en España, un fenómeno peligroso para empresas y familias.

La Bolsa vivió inmersa en esta espiral desde el comienzo de otoño, tras un primer semestre de relativa tranquilidad. Las elecciones generales se celebraron en marzo y los inversores todavía no sentían los efectos de la tormenta subprime desatada en EEUU. Pero el agosto negro dejó paso a un periodo de inestabilidad, alta volatilidad y jornadas en las que el selectivo español llegó a acercarse peligrosamente a los 8.000 puntos, la mitad que un año antes.

Aunque ya a comienzo de 2008 se produjo en EEUU el rescate de Bearn Stearns, los agujeros financieros dejados en las cuentas del sector financiero por los productos vinculados con las hipotecas de alto riesgo quedaron expuestos en septiembre y octubre. Así, se salvó a Fannie Mae, Freddie Mae, AIG, Fortis, Dexia, HBOS, entre otros.

Aunque la inflación bajaba al final de año siguiendo la estela del descenso del crudo, la caída de los beneficios empresariales, el aumento del paro, y la entrada en recesión de la economía mundial podían con las agresivas bajadas de tipos –en Europa pasaron del 4 al 2,5% y en EEUU del 4,25% al 0-0,25%, y con los planes de reactivación de los países.

El descenso del PIB español del 0,2% en el tercer trimestre terminó de dar la puntilla al mercado bursátil español, que encaraba el último mes del año con una pérdida acumulada del 45%, aunque el plan de inyección de dinero público anunciado por el presidente electo Barack Obama, dio un nuevo brío al mercado, despertando la esperanza de cara al final del año.

En cuanto a la evolución de los principales valores del parqué madrileño, entre los integrantes del índice Ibex-35 sólo subía en términos acumulados Unión Fenosa (un 13,9%), debido a la OPA presentada por Gas Natural, mientras que el resto (34 valores) experimentaron descensos, con las inmobiliarias y las constructoras a la cabeza, seguidas de cerca por los bancos.

Sacyr registró una de las mayores caídas del año –cercana al 70%- perjudicada por sus problemas con Eiffage y la refinanciación de su deuda. No obstante, el interés de la rusa Lukoil en el 20% de Repsol que posee la constructora hizo que el valor rebotara en la primera quincena de diciembre, permitiendo a la empresa afrontar el nuevo año con cierta confianza.

Acciona, por su parte, registró una caída anual próxima al 65%, mientras que OHL, que se estrenó este año en el selectivo, decidió alrededor del 60%.

Con pérdidas en el entorno del 50% acabaron una docena de compañías (Gamesa, Técnicas Reunidas, Bolsas y Mercados Españoles, Ferrovial, Iberdrola, Iberdrola Renovables, Bankinter, Telecinco, Abengoa, Gas Natural, BBVA, Santander y Popular). En cuanto al resto de pesos pesados, tuvieron caídas cercanas al 30%.