Si has mudado la piel que herí,
el velo de ayer que te cubría,
para ser otra conmigo.
Si ya me harté de necesidad de ti,
de alguna de esas que ya no eres,
cítame si quieres otra vez.
Así
yo nunca te había visto
y esa semilla que traes en la mano
de amor por quien ahora seas
es nueva otra vez para mí.
Casi mil kilómetros de distancia entre nuestros corazones. Un abismo interminable de tiempo que se abre entre nuestros pies a la espera de poder tener otro encuentro. Érase una vez un drama, el drama de amar a distancia...
A pesar de ello, y por encima de todo, está nuestro amor. Cada vez que te veo siento la ilusión de la primera vez. Los nervios recorren mi cuerpo conforme mis labios se acercan a los tuyos, y esa interminable espera, junto a la angustia de saber que volverás a estar lejos de mí, desaparecen como por arte de magia. En efecto, mi amor, ambos sabemos que el espacio y el tiempo seguirán estando en nuestra contra, pero nuestros sentimientos nos harán soportar cualquier adversidad.
Cariño, Dios sabe que por ti recorrería cada día a pie la distancia que nos separa por tener la posibilidad de ver tu sonrisa al menos durante unos segundos, y quiero que sepas, que cada vez que nos decimos adiós, no me inunda la tristeza, sino la esperanza de poder volver a verte pronto y que esa vez, sea para siempre.
Te quiero.
Que te quiero, tú lo sabes;
que te quiero de verdad.
Repetirlo es tontería,
pero a ti no te da igual.
Que te quiero, ¿lo sabías?
Que te quiero de verdad.
Y te lo digo al oído,
así será realidad.
Que te quiero, vida mía,
chata, guapa, de verdad.
Eso los dos lo sabemos.
Te lo digo una vez más.
Que te quiero, que te quise.
De tu mano, con tus besos,
Agarrado a tu cintura,
¡el futuro a conquistar!
Como dos fichas de un puzle.
Así nos veo, Enrique.
Tan distintas, pero tan unidas.
Tan necesarias una de la otra.
Tus azules, tu serenidad, tu sensatez ....
Mis rojos, mi espontaneidad, mis locuras ...
Nuestro puzle creció.
Es todo una paisaje de color: Luis y Enrique lo completaron.
Juntas formamos un todo.
Separadas no somos nada.