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EXPECTACIÓN E INDIGNACIÓN EN ITALIA

Una ministra italiana se pega con la diputada Mussolini en televisión

La agresión entre la ministra de Igualdad de Oportunidades, Katia Belillo, y la diputada de derechas Alessandra Mussolini, ha aumentado la temperatura política italiana, en plena precampaña para las elecciones de primavera y ha motivado la preocupación general. El plató de televisión donde se grababa un programa sobre el acoso sexual fue el escenario del peculiar "combate" que, precedido de varias descalificaciones, se saldó con el lanzamiento de un micrófono por la ministra comunista hacia la nieta del "Duce", al que ésta respondió con una patada dirigida a su adversaria.


El suceso podrá verse este jueves en toda Italia, día de la emisión del programa, si sus responsables deciden mantener la secuencia y no la suprimen, como algunas voces moderadas han reclamado, para no elevar aún más el tono desabrido de la habitualmente controvertida política italiana.

Más allá de un simple incidente, el caso ha tenido continuidad, puesto que ambas políticas siguen a distancia su polémica en declaraciones a los periodistas y, así, Belillo dice no estar arrepentida, porque "he hecho lo justo. Me he defendido de una provocadora maleducada, que ha crecido en la cultura fascista de la prevaricación".

Belillo confirmó que durante el debate había dicho a su rival que "por fortuna tu abuelo no ganó, las cuentas entre tu y yo las cerró mi padre, que era partisano, con tu abuelo", argumentación ante la que Mussolini respondió que la ministra debería callarse y vivir en Cuba. "Belillo no es una persona normal, es una vaca loca", ha dicho Mussolini, diputada de la formación derechista Alianza Nacional y que es una política agresiva, como Belillo, que es sus ratos libres practica el boxeo para mantenerse en forma.

Alertado por Mussolini, el presidente de la Cámara de Diputados Luciano Violante ha pedido al primer ministro Giuliano Amato que llame al orden a Belillo que se ciña a "sus deberes constitucionales" y respete las opiniones discrepantes de un miembro del Parlamento. Entre los políticos han abundado los que piden calma, pero otros jalean a las "contendientes", alineados según su pertenencia al gobernante centro-izquierda o al opositor centro-derecha.

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