L. D. / EFE.-
El mandatario de Kirguizistán, Askar Akáyev, ha declarado que ha dado "una respuesta positiva" a la solicitud de EEUU de sobrevolar su espacio aéreo y mencionó acuerdos con países vecinos sobre otras medidas antiterroristas "de gran envergadura". El presidente ha recordado que Kirguizistán y Uzbekistán sufrieron en 1999 y 2000 sendas ofensivas de grupos integristas entrenados en Afganistán a los que calificó de "estructuras terroristas que profesan el extremismo religioso y están vinculadas al narcotráfico".
En Ashjabat, el presidente de Turkmenistán, Saparmurad Niyázov, ha anunciado su decisión de abrir corredores aéreos y terrestres para el transporte de "cargamentos de carácter humanitario" hacia Afganistán en aviones y por vía férrea. Niyázov, cuyo país tiene estatus neutral aunque es miembro del programa de la OTAN Asociación Para la Paz, adoptó la decisión tras una reciente conversación telefónica con el presidente de EEUU, George Bush, y otra con el secretario de Estado, Colin Powell.
En Uzbekistán, portavoces oficiales negaron la llegada de tres aviones y 200 soldados de EEUU revelada por varios medios, pero fuentes militares insistieron en que aviones espías norteamericanos se posaron en una base aérea a las afueras de Tashkent. El presidente uzbeko, Islám Karímov, guardó silencio sobre el grado de su participación, mientras el embajador de Washington, John Herbst, dijo que EEUU "desea cooperar" con Uzbekistán y que ambos países mantienen "contactos bilaterales en el campo militar".
Tayikistán, otro vecino de Afganistán y que alberga en su suelo tropas rusas, puso en estado de máxima alerta a sus Fuerzas Armadas y señaló que podría "garantizar" el uso de sus campos de aviación a EEUU, con el visto bueno de Moscú.El ministro ruso de Defensa, Serguéi Ivánov, dijo que el aeródromo de la capital tayika, bajo doble mando de Moscú y Dushambé, podría ser puesto a disposición de EEUU "en caso de necesidad".
Además, se anunció que los 7.500 soldados rusos que integran la división motorizada 201 desplegada en Tayikistán recibirán refuerzos la próxima semana y están preparados para cualquier contingencia ante el posible conflicto que puede estallar en Afganistán. Esta división se une a los 15.000 soldados rusos y tayikos que bajo mando de Moscú guardan la frontera con Afganistán, límite sur de la postsoviética Comunidad de Estados Independientes (CEI), y que también están en máxima alerta ante los sucesos en el país vecino.
Los países ex soviéticos del Asia Central son cruciales para una eventual campaña militar en Afganistán, pero tanto ellos como Rusia temen un auge del integrismo islámico en toda la zona en caso de un conflicto militar de envergadura con el régimen afgano talibán. La postura de Moscú es clave para el grueso de la países de la CEI por llevar la voz cantante en esta alianza y, sobre todo, en su Tratado de Seguridad Colectiva y defensa aérea común, que agrupa a Rusia, Tayikistán, Kazajistán, Bielorrusia y Armenia.
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En Ashjabat, el presidente de Turkmenistán, Saparmurad Niyázov, ha anunciado su decisión de abrir corredores aéreos y terrestres para el transporte de "cargamentos de carácter humanitario" hacia Afganistán en aviones y por vía férrea. Niyázov, cuyo país tiene estatus neutral aunque es miembro del programa de la OTAN Asociación Para la Paz, adoptó la decisión tras una reciente conversación telefónica con el presidente de EEUU, George Bush, y otra con el secretario de Estado, Colin Powell.
En Uzbekistán, portavoces oficiales negaron la llegada de tres aviones y 200 soldados de EEUU revelada por varios medios, pero fuentes militares insistieron en que aviones espías norteamericanos se posaron en una base aérea a las afueras de Tashkent. El presidente uzbeko, Islám Karímov, guardó silencio sobre el grado de su participación, mientras el embajador de Washington, John Herbst, dijo que EEUU "desea cooperar" con Uzbekistán y que ambos países mantienen "contactos bilaterales en el campo militar".
Tayikistán, otro vecino de Afganistán y que alberga en su suelo tropas rusas, puso en estado de máxima alerta a sus Fuerzas Armadas y señaló que podría "garantizar" el uso de sus campos de aviación a EEUU, con el visto bueno de Moscú.El ministro ruso de Defensa, Serguéi Ivánov, dijo que el aeródromo de la capital tayika, bajo doble mando de Moscú y Dushambé, podría ser puesto a disposición de EEUU "en caso de necesidad".
Además, se anunció que los 7.500 soldados rusos que integran la división motorizada 201 desplegada en Tayikistán recibirán refuerzos la próxima semana y están preparados para cualquier contingencia ante el posible conflicto que puede estallar en Afganistán. Esta división se une a los 15.000 soldados rusos y tayikos que bajo mando de Moscú guardan la frontera con Afganistán, límite sur de la postsoviética Comunidad de Estados Independientes (CEI), y que también están en máxima alerta ante los sucesos en el país vecino.
Los países ex soviéticos del Asia Central son cruciales para una eventual campaña militar en Afganistán, pero tanto ellos como Rusia temen un auge del integrismo islámico en toda la zona en caso de un conflicto militar de envergadura con el régimen afgano talibán. La postura de Moscú es clave para el grueso de la países de la CEI por llevar la voz cantante en esta alianza y, sobre todo, en su Tratado de Seguridad Colectiva y defensa aérea común, que agrupa a Rusia, Tayikistán, Kazajistán, Bielorrusia y Armenia.
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