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La gran metedura de pata de la candidata Wendy Davis

Una polémica sobre su biografía la ha llevado a hacer unas declaraciones sobre su rival de tan mal gusto que podrían frenar sus aspiraciones.

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Wendy Davis, durante el debate sobre la ley del aborto en el Senado de Texas en junio de 2013. | Corbis

La senadora demócrata de Texas Wendy Davis saltó a la fama en Estados Unidos cuando se mantuvo hablando durante 11 horas en junio de 2013 para evitar que se aprobara una ley que prohibía el aborto después de la vigésima semana de embarazo y forzaba a que las clínicas abortistas tuvieran ciertas garantías sanitarias. Aunque logró su objetivo, que era evitar que se aprobase durante aquella sesión alargándola más allá de la medianoche, momento en el cual ya no era legal votarla, un mes después la norma regresó al senado estatal y fue aprobada sin problemas.

El aborto en Estados Unidos es legal por una decisión del Tribunal Supremo en los años 70, de modo que los estados tienen muy poco margen para limitarlo, y la ley de Texas aborda algunos de esos puntos; restricciones que tienen un respaldo bastante amplio en todo el país. Eso no quita para que Davis se convirtiera en una suerte de celebridad política para la izquierda y que, tras el anuncio de que se presentaría a las elecciones a gobernador que se celebrarán este año, haya conseguido bastantes fondos para presentarse con ciertas garantías.

Como su actuación parlamentaria no parece suficiente para construir una buena candidatura, Davis ha optado por usar su historia personal, un relato de superación personal de una madre soltera que luchó hasta conseguir graduarse en Derecho por Harvard y tener éxito en su carrera política. El problema es que el diario Dallas Morning News, poco sospechoso de afinidades republicanas, ha publicado que la candidata embelleció bastante su biografía. Desde pequeños detalles como la edad a la que se divorció de su primer marido hasta ocultar que no se pagó ella misma su carrera de Derecho: lo hizo su segundo marido, del que se divorció un día después de que éste apoquinara el último pago pendiente, y que fue quien se hizo cargo de la hija que tenían en común y la que Davis tenía de su primer matrimonio.

Tras la publicación, la candidata demócrata reaccionó lanzando un ataque furibundo en el que cargaba contra su rival, el fiscal general de Texas Greg Abbott, en un comunicado que terminaba diciendo que cualquiera que pusiera en duda su historia personal "no ha caminado ni un sólo día en mis zapatos", una expresión en inglés equivalente a ponerse en el lugar de otra persona. El problema en el uso de esta expresión es que Abbot... es parapléjico. Y claro, no puede caminar ni en los zapatos de Davis ni en lo suyos propios. A Abbott, de 52 años, se le cayó encima un árbol mientras corría cuando tenía 26. En silla de ruedas desde entonces, aprobó el examen para colegiarse como abogado al año siguiente, llegó a juez y lleva un par de legislaturas como fiscal general del estado.

No obstante, ninguno de los dos partidos ha celebrado las primarias y es posible que finalmente los candidatos sean otros, aunque las encuestas apuntan claramente a que Abbott y Davis serán los contendientes. Asimismo, los sondeos dan ventaja a Abbott sobre Davis, pero por un margen suficientemente estrecho como para considerarla la mejor opción de los demócratas en Texas desde que George W. Bush se convirtió en gobernador en 1995.

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