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La sorprendente visita de Dastis a Irán: un gesto con la feroz dictadura de los ayatolás

Dastis se convierte en el primer ministro occidental que visita Irán tras la feroz represión en enero y en medio de una crisis en varios frentes.

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Dastis, durante otro de sus viajes recientes. | EFE

"Somos duros con gente que no respeta aquello en lo que nosotros creemos: la democracia, los derechos humanos y la dignidad humana". Son palabas del ministro de Exteriores, Alfonso Dastis, y las pronunció el pasado 7 de febrero en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso.

Sin embargo, el ministro anunció en esa misma comisión una visita inmediata a Irán cuya fecha, curiosamente, hemos tenido que conocer gracias al embajador iraní en España, que lo ha contado en un sorprendente artículo en El Confidencial, varios días antes de que aparezca en la información oficial de la web del Ministerio de Exteriores.

Desde luego Irán no es uno de los países que respete "los derechos humanos y la dignidad humana": la página dedicada a la teocracia de los ayatolas en la web de Amnistía Internacional es un larguísimo resumen de denuncias de todo tipo, desde aplicación de la pena de muerte a delincuentes que eran menores al cometer sus crímenes, hasta advertencias sobre el asesinato de manifestantes cuando estos ya estaban bajo custodia policial.

Además, la visita llega en un momento cuando menos complejo: Dastis será el primer ministro de un país importante que visite Irán después de las manifestaciones contra el régimen de los últimos meses y, sobre todo, tras la brutal represión con las que el Gobierno ha tratado de cortar de raíz cualquier asomo de oposición.

Por si esto no fuese suficiente, el derribo de un caza israelí en territorio sirio ha puesto el foco en la ya inocultable intervención iraní en Siria, que no se ha limitado como en las primeras etapas de la guerra a actuar a través de uno de sus proxys en la zona, la organización terrorista libanesa Hezbolá, sino que tiene importantes contingentes de tropas y armas de alta tecnología sobre el terreno y la injerencia chií en el conjunto de la región

Y, además, las dudas se multiplican sobre el acuerdo nuclear al que la Administración Trump quiere imponer nuevas condiciones y con el que los principales países de Europa muestran ciertas preocupaciones.

Razones para el viaje

Dastis explicó en su comparecencia las razones que en opinión del ministro justifican el viaje: "La estabilidad en el Golfo nos parece importante y es evidente que Irán es un elemento clave para esa estabilidad", dijo en un argumento que es ciertamente irrebatible.

Pero inmediatamente después el ministro reconoció que hay serios problemas, al menos dos: el programa balístico de misiles iraní y "algunas de sus actividades en la región" que tal y como admitió "no contribuyen a la estabilidad en la región" que en principio es el objeto principal del viaje. Son "cuestiones que queremos abordar con ellos" dijo el ministro, añadiendo que "van a ir otros ministros, el holandés, el francés".

El ministro holandés dimitió este pasado miércoles y, obviamente, no hará el viaje; sí lo hará el jefe de la diplomacia francesa, pero con una actitud que al menos en principio es muy diferente: Jean-Yves le Drian suspendió una visita que estaba prevista para el mes de enero y ahora la anuncia para el 5 de febrero, dos semanas después de Dastis y dejando claro que el motivo del viaje es discutir el programa de misiles.

¿Duros con los que no respetan los DDHH?

Lo cierto es que el comportamiento de España con Irán desmiente radicalmente la frase de Dastis con la que empezábamos el artículo. España ha sido el único país importante de la UE que no ha mostrado de forma oficial ninguna preocupación por la oleada represiva en Irán.

Sí lo han hecho, por ejemplo, el Reino Unido, que publicó un comunicado de su ministro Boris Johnson el uno de enero; el mismo día en el que lo hizo Sigmar Gabriel, el jefe de la diplomacia alemana; y sólo un día antes de que el propio Macron telefonease a Rouhaní para pedirle que frenase la represión, cosa que por cierto el líder de la teocracia iraní no hizo.

Incluso el ministro italiano Alfano expresó en público su preocupación por los acontecimientos Irán y eso que solo unos días después los dos países firmaronunacuerdo comercial de 5.000 millones de euros.

Es cierto que Dastis habló de los derechos humanos y las manifestaciones en Irán en su comparecencia parlamentaria: les dedicó 23 segundos de una comparecencia de casi tres horas y lo hizo justo después de hablar de expresar el "apoyo a la apertura de Rouhaní". Lo cierto es que resulta realmente difícil saber a qué "apertura" se refiere el ministro como no sea la de las cárceles para llenarlas de disidentes.

Tampoco hemos visto un pronunciamiento de España después del incidente en Siria entre Israel y el propio Irán, que se inició cuando un dron iraní penetró en el espacio aéreo israelí. De nuevo sí han emitido comunicados sobre el tema cancillerías importantes como la del Reino Unido, que recordó con claridad el derecho de Israel a defenderse; la propia Francia; Alemania, que instó a Irán "a detener su política agresiva con Israel"; y, por supuesto, Estados Unidos que fue un paso más lejos condenando las "actividades malignas" de Irán en Oriente Medio.

Un gesto diplomático sin sentido

El resumen de la cuestión parece claro: la visita de Dastis supone un gesto diplomático con Irán de primer nivel, puesto que como decimos será el primer ministro de una democracia occidental importante en viajar a Teherán tras las manifestaciones y la represión. Y lo que es peor: ni siquiera se ha planteado con anterioridad un escenario de exigencia o de distanciamiento que pueda hacer pensar que servirá para que los ayatolas cambien lo más mínimo su política en alguna de las áreas que preocupa a la Unión Europea y a otros actores internacionales.

Un gesto que aún tiene más importancia –y por lo tanto aún debería haber estado más medido– en un momento en el que España preside el Comité de Seguridad de OSCE y es uno de los miembros del Comité de Derechos Humanos de la ONU.

De hecho, el viaje ha provocado ya algunas críticas, como las de Ciudadanos, que se ha distanciado públicamente de la iniciativa. En conversación telefónica con este periódico su portavoz parlamentario, Juan Carlos Girauta, lo ha calificado como una "metedura de pata" y ha destacado que con "la falta de protagonismo" e iniciativa de la política exterior española "parece mentira que el ministro Dastis se quiera destacar después de 21 muertos en manifestaciones, de que se haya detenido a 30 mujeres por quitarse el velo y de la ejecución de un chaval de 15 años".

Tampoco parece haber gustado en el caso del que es, se supone, el principal aliado europeo en la zona y uno de los grandes rivales regionales de Irán: en declaraciones a Libertad Digital un representante de embajada de Israel en Madrid recuerda que "con sus aspiraciones nucleares, su programa balístico y su papel desestabilizador en la región" Irán "representa una amenaza para la seguridad, no solo de Oriente medio, sino también de Europa". No obstante, este representante mostraba su confianza en que "los países de la Unión Europea hagan saber en su diálogo con el régimen iraní que este comportamiento tendrá un coste político".

Lamentablemente, nada hace prever que ese sea el propósito del viaje del ministro Dastis.

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