El Ministerio de Consumo trabaja en un Real Decreto para controlar aún más lo que los ciudadanos comemos y bebemos en las bibliotecas, los museos, los polideportivos y los hospitales, entre otros lugares públicos. El objetivo principal es promover la comida saludable en estos espacios, pero una de las novedades del borrador está en la obligatoriedad de que las máquinas de vending de esos centros deban ofrecer productos saludables como agua, fruta o frutos secos sin sal. Y por consiguiente, deberán eliminar de su oferta alimentos ultraprocesados, con grasas saturadas, sal o azúcares. Y esto ha irritado a la Asociación Nacional Española de Distribuidores Automáticos (ANEDA), que pide que la norma "sea proporcionada, operativa y coherente con el resto del ordenamiento jurídico".
Y es que la mayor incongruencia se va a dar cuando veamos que en las cafeterías, los quioscos, las tiendas o los servicios de entrega a domicilio dentro del propio hospital se podrán comercializar productos que las máquinas de vending tendrán prohibidos. "Podrás comprar una chocolatina en la cafetería del hospital, pero no en la máquina" asegura un empresario de máquinas expendedoras, quien, en conversación con LM, tilda de "chapucero" el borrador con el que trabaja el ministro de Consumo, Pablo Bustinduy.
Si se materializa, advierte la directora general de ANEDA, Yolanda Carabante, provocará "competencia desleal, será ineficaz desde el punto de vista sanitario —ya que los usuarios pueden seguir adquiriendo los mismos productos a través de otras alternativas— y generará confusión en la normativa". Y es que para que una ley sea efectiva no se debería penalizar únicamente un canal y más si tenemos en cuenta que ese canal —en este caso, las máquinas expendedoras de comida y bebida— solo es "un complemento y no sustituye la alimentación principal de los usuarios", insiste.
Tal y como publicamos en Libre Mercado, el Gobierno ha creado una lista de alimentos que obligatoriamente deberían estar en las máquinas como fruta y hortalizas frescas, frutos secos no fritos y con bajo contenido en sal, leche, bocadillos o sándwiches con al menos un 50 % de harina integral elaborados con vegetales, pescado o carnes magras de ave, aceite de oliva virgen, zumos de frutas, yogures y otras leches fermentadas sin azúcares añadidos, platos a base de vegetales frescos y sopas vegetales frías. Todo esto, según denuncia ANEDA, podría provocar una pérdida estructural de ingresos en el sector. "Al exigir que el 80% de los productos ofertados sean los saludables y que, dentro del 20% restante, el 80% cumpla determinados criterios nutricionales, esto deja solo un 4% para productos de venta libre, lo cual resulta severamente desproporcionado" denuncian. Por no hablar de que el hecho de que haya tanto producto perecedero puede hacer que esta norma entre en contradicción con la Ley de Desperdicio Alimentario.
Según el borrador en las máquinas de café, se deberán dispensar bebidas "cero gramos" de azúcar por defecto. Tendrá que ser el usuario quien marque si quiere azúcar, pero el plan de Consumo es que se limite a 5 gramos. Y esto también requerirá nuevas inversiones por parte de las empresas de máquinas de vending. Según Yolanda Carabante, "la norma contempla inversiones obligatorias en máquinas que actualmente no pueden cumplir ciertos requisitos técnicos, como la dosificación de azúcar, y también plantea riesgos sanitarios si se exige la instalación de fuentes de agua sin protocolos claros, sobre todo en centros sanitarios".
Desde ANEDA aseguran tener un compromiso indudable con la salud pública y muestra de ello es que, en los últimos años, han reducido los azúcares en las bebidas calientes, han ampliado la presencia de productos integrales, fruta envasada o yogures, y han llevado a cabo campañas de sensibilización. Sin embargo, este Real Decreto asfixiará aún más a las empresas que se dedican a dispensar comida. De ahí que pidan la implementación de ayudas para el sector en forma de reducción de cánones, de libertad para fijar precios y "otras medidas de apoyo económico, que permitan a las compañías adaptarse a los nuevos requisitos sin comprometer su viabilidad ni el mantenimiento del empleo" recalcan. Además, denuncian que el Ministerio no ha realizado ningún estudio para evaluar qué impacto real tendría sobre el sector y, por tanto, están tomando decisiones no fundamentadas, lo que "pone en riesgo la viabilidad de muchas empresas de vending que se enfrentarían a un elevado riesgo de destrucción de empleo". Y todo ello sin olvidar el fuerte impacto que tendrá en las arcas públicas, al tener los hospitales menos ingresos para la compra de material sanitario, lo que irá en detrimento de la atención sanitaria.
Con todo, el pasado viernes la Asociación Nacional Española de Distribuidores Automáticos mantuvo una primera reunión con el Ministerio en un ambiente "cordial y abierto", nos dicen. "Valoramos de forma positiva la actitud proactiva que se ha mostrado para continuar analizando conjuntamente los aspectos que afectan a nuestro sector, pero les trasladamos nuestra enorme preocupación por este Proyecto de Real Decreto conforme está redactado", explican. Asimismo, se quejan de que llevan tiempo poniendo propuestas alternativas encima de la mesa y el Real Decreto "no las integra".


