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Adiós a Manolo, el último sereno de Madrid

Manuel Amago ejerció el oficio durante más de medio siglo en la calle Doctor Gómez Ulla y cerró cada medianoche el parque Eva Perón.

Manuel Amago, junto a su placa en la calle Doctor Gómez Ulla | Telemadrid

Manuel Amago Fuertes, considerado el último sereno de Madrid, falleció este miércoles a los 91 años. Ejerció este oficio durante más de medio siglo, hasta su retirada en 1986.

Nacido en Asturias, llegó a Madrid con 21 años y desde ahí comenzó a trabajar como sereno. En una entrevista a TVE explicó que eligió este oficio porque "era muy bueno y se ganaba mucho dinero". Los serenos eran vigilantes nocturnos encargados de abrir los portales y custodiaban así todas las llaves de los edificios.

Pero su labor fue más amplia que abrir puertas. En el barrio se hizo conocido por su respuesta al llamado de los vecinos. Cuando alguien gritaba "¡serenooooo!", él contestaba con su característico "¡vaaaaa!", que se convirtió en una seña de identidad.

Vecinos de la calle Doctor Gómez Ulla cuentan a Libertad Digital que cuando "Manolo" —así le llamaban— les veía aparecer de noche por la calle, acudía a su encuentro y les acompañaba hasta la puerta de casa. Le recuerdan "con mucho cariño", dicen también.

Precisamente allí, en 2010, se instaló una placa en su honor. Tres años más tarde recibió el galardón Mayores Magníficos de la Comunidad de Madrid que premió su larga trayectoria.

Durante doce años cerró también cada medianoche el Parque Eva Duarte de Perón, situado en Manuel Becerra y conocido por todos los vecinos de la zona como "La Perona". Una noche, incluso acudió a auxiliar a un taxista que estaba siendo atracado.

Su despedida tuvo lugar anoche en el Tanatorio de San Isidro, donde familiares, vecinos y allegados le rindieron homenaje en agradecimiento a una profesión desaparecida pero recordada en la memoria colectiva madrileña.

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