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Todos los secretos para controlar la frenada del coche

Todos creemos que lo sabemos todo sobre cómo conducir nuestro vehículo, pero incluso en ámbitos esenciales como la frenada podemos aprender mucho.

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Vamos a comenzar una serie de artículos sobre algunas técnicas de conducción, una serie que es imprescindible comenzar por la frenada porque, aunque el tema estrella suele ser la trazada de curvas (lo trataremos más adelante) antes de toda curva viene una buena frenada, así que empezamos por el principio...

En todas las maniobras que realicemos con el coche la clave es tener en cuenta el movimiento y reparto de pesos. En la frenada juega un papel esencial: al frenar, el peso del coche se desplaza hacia la parte delantera y la parte trasera apenas recibe peso sobre sus ruedas. Por esa razón los frenos de los coches son mucho más potentes en las ruedas delanteras que en las traseras: la fuerza de frenada de un turismo suele rondar el 80% delante y el 20% detrás.

Si cargamos demasiado peso sobre el eje anterior los frenos tendrán más trabajo que hacer, se calentarán más y la frenada será peor. Así que la suavidad en la frenada es imprescindible.

El verdadero secreto del éxito de la frenada es, por supuesto, el manejo del pedal: nunca debe ir a más, sino que debemos ejercer una presión constante, y gradualmente ir levantando el pié. Jamás al revés.

La maniobra correcta es pisar con contundencia hasta ejercer la fuerza adecuada a la frenada que necesitemos, y mantenerla lineal para ir levantando el freno cuando ya nos estemos deteniendo.

Parece una reacción antinatural, pensamos que si levantamos el pedal vamos a frenar menos, pero aconsejo que hagan la prueba (en un sitio adecuado y con seguridad, por supuesto), y comprobarán cómo el coche se detiene varios metros antes de lo esperado.

Es sencillo: al mantener el pedal uniformemente pisado la frenada va siendo progresiva, pero para evitar la brusquedad final lo vamos levantando y, de paso, aligeramos el peso del coche sobre los frenos delanteros (estamos, obviamente, resumiendo mucho un efecto extremadamente complejo). Es una de esas cosas que sobre el papel no se entiende del todo, pero cuando se pone en práctica cobra sentido.

Como apunte final, pero no menos importante, debemos procurar hacer siempre las frenadas en línea recta. Frenar en una curva es un error (generalmente hablando, porque hay técnicas avanzadas que lo utilizan para ciertas cosas). Cuando vamos despacio no notamos apenas estos efectos, pero si tenemos que realizar una maniobra brusca por una emergencia, frenar en mitad de una curva va a provocar que perdamos el control del coche. Ya hablaremos de ello en un artículo sobre trazada de curvas y explicaremos sus efectos dinámicos, pero les adelanto que si nos acostumbramos siempre a frenar en línea recta antes de las curvas cuando tengamos un problema nos ahorraremos un susto adicional.

Lo esencial ya lo hemos explicado, huelga decir que estos mismos principios se pueden aplicar tanto a la conducción cotidiana para hacerla más segura, como a la conducción deportiva para hacerla más efectiva: llegar a una curva con el coche correctamente frenado en línea recta nos permitirá atacar las curvas con mayor precisión que si hemos entrado pasados y debemos corregir. Pero de eso hablaremos dentro de poco...

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