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El Gobierno está actuando "como si el conflicto de Georgia ocurriese en Plutón"

Libertad Digital se ha puesto en contacto con Florentino Portero, analista del Grupo de Estudios Estratégicos (GEES) y profesor de la UNED, para conocer su análisis sobre la decisión del Kremlin de reconocer la independencia de Osetia del Sur y Abjasia y sus posibles consecuencias en el tablero de la política internacional. Portero ha destacado la inoperancia de la UE y que los políticos españoles "parece que han decidido retirarse de la primera línea de la política internacional", con un gobierno que ha actuado como si el conflicto de Georgia "ocurriese en Plutón".

LD (Carmelo Jordá) Florentino Portero también destaca en su análisis que las potencias occidentales, especialmente EEUU y la UE, tienen un serio problema de legitimidad en la crisis de Georgia derivada de su actuación previa en Kosovo, ya que "es difícil argumentar que hay que respetar la integridad territorial de Georgia pero no la de Serbia, tal y como se hizo hace poco".

En cualquier caso, constata que la actuación de Rusia ha supuesto hacer uso de la fuerza para "segregar parte de un estado soberano", lo que supone quebrantar radicalmente todas las normas de la legislación internacional. Así, según Portero "hemos visto en pocos meses como las grandes potencias han violado sus propios principios, las normas que ellas mismas marcaron".

Otra contradicción que destaca el analista es en la que ha incurrido la propia Rusia, pues ha afirmado que su intervención ha sido "para defender a pueblos oprimidos", pero muy cerca en esa misma zona está Chechenia, donde la actuación rusa no ha sido, precisamente, la de defender a los oprimidos.

La OTAN y la UE

Para Portero es obvio que la OTAN y la Unión Europea tienen que adoptar una posición muy clara que "es la que, en principio, se está viendo en las primeras reacciones": reconocer la integridad territorial de Georgia. Ahora bien, señala, "falta saber el cuál será el segundo paso, porque Rusia ha incumplido los términos del alto al fuego y acabará, sin duda, anexionándose ambas provincias".

De cara a dar esta respuesta unitaria, Portero destaca que los miembros de la UE están divididos en dos grupos: por un lado el Reino Unido y los estados más orientales que estaban en la órbita de la antigua URSS. Estos países, en consonancia con los EEUU, exigen "que se asuma el compromiso de la defensa de la libertad", lo que pasaría por sancionar a Rusia en la OCDE y expulsarla del G-8, como defienden los americanos, y también por acelerar la incorporación de estados como Ucrania a la Alianza Atlántica y a la Unión.

Un segundo grupo de países consideran que no vale la pena poner en riesgo el suministro energético del continente, muy dependiente de gas proveniente de Rusia, por defender democracias como Ucrania.

A juicio de Portero lo más probable es que, dada la distancia de los puntos de partida de ambos grupos, en el Consejo Europeo del próximo lunes no se adopten medidas unitarias, lo que tendría serias consecuencias: "En primer lugar significaría el triunfo de Rusia, que conseguiría lo que pretendía sin perder nada a cambio".

EEUU, a la búsqueda de nuevos aliados

Además, Portero destaca que la ausencia de una postura común significaría que tanto la OTAN como la UE "demostrarían debilidad y división", lo que en el caso de la primera significaría "avanzar en su proceso de disolución" y  que se "replanteasen todos los acuerdos nacidos en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial".

En este sentido, para el analista del GEES actualmente los estadounidenses ya dan por descontado el fin de la OTAN como alianza militar, por lo que se está concentrando en las relaciones con otros aliados como Australia, Japón e India (y, por supuesto, el Reino Unido). Estos aliados serán los que ayuden a los americanos en sus próximos retos que, sea quién sea el vencedor en las próximas elecciones, pasarán por pedir una postura más fuerte contra Rusia, Irán y los talibanes afganos.

La UE, por su parte, estaría prácticamente desaparecida como un actor relevante en la escena internacional. Y, mientras, una Rusia fortalecida no se va a quedar ahí: Ucrania, Bielorrusia y las repúblicas bálticas se verán seguramente presionadas si Putin se sale en esta ocasión con la suya.

Pero, ¿cuál podría ser la respuesta de la Unión? Portero lo tiene claro: "debería ir por un plan nuclear que promoviese la construcción lo antes posible de muchas centrales nucleares que redujesen nuestra dependencia del gas ruso".
¿Y España?

Para Portero la respuesta de la diplomacia española está siendo muy preocupante: "El discurso es fundamentalmente correcto, el problema ha sido el tono, el Gobierno español ha vivido como si la cuestión de Georgia fuese algo que está ocurriendo en Plutón".

Pero no es sólo un problema del gobierno, para Portero la oposición tampoco ha estado a la altura: "a ningún miembro del gobierno o de la oposición se le ha ocurrido viajar a la zona de conflicto como han hecho otros. Eso refleja una voluntad de desaparecer de la escena internacional". Portero denuncia, por ejemplo, que "es inimaginable que Rajoy no haya hecho nada, que ni tan siquiera haya dicho nada y que, por supuesto, no haya estado allí como sí ha hecho David Cameron, el líder tory británico".

Esto demuestra, siempre según el analista del GEES, que "tanto el PSOE como PP han optado por un perfil bajo en la política internacional, que es darle una vuelta completa a la política que ha llevado España desde los tiempos de Calvo Sotelo hasta los de José María Aznar, cuando siempre se apostó por estar en primera línea".  Portero denuncia la "vocación provinciana de los dos partidos" que lleva a que nuestro país se encuentre completamente fuera de cualquier decisión relevante en la arena internacional.

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