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El Pentágono refuerza la seguridad en Guantánamo tras la detención de dos presuntos espías

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha reforzado la seguridad en la prisión de la base de EEUU en Guantánamo (Cuba), donde mantiene a 660 sospechosos de terrorismo, y ha iniciado una amplia investigación tras la detección de dos presuntos espías. Según The New York Times, uno de los arrestados estaría filtrando información a Siria, aunque el régimen de Damasco lo ha negado.

L D (EFE) El subjefe del Estado Mayor Conjunto de EEUU, general Peter Pace, ha informado a la prensa de que se está verificando minuciosamente el historial de un capellán islámico y de un miembro de la Fuerza Aérea que prestaba servicios de traductor en lengua árabe en la base de Guantánamo, ambos arrestados por presunto espionaje. El Departamento de Defensa estadounidense también lleva a cabo una revisión de su programa de capellanes islámicos de las Fuerzas Armadas para determinar el alcance de las actividades de esos religiosos en las diversas ramas militares.

Uno de detenidos, Ahmad I. Al-Halabi, de 24 años y destinado en la base Travis de la Fuerza Aérea en California, era traductor desde hacía nueve meses en Guantánamo. En esas instalaciones están recluidos 660 hombres de 43 países bajo sospechas de pertenecer a la red terrorista Al Qaeda o al grupo de los talibán de Afganistán. Al-Halabi ha sido acusado de 32 cargos vinculados con espionaje a favor del enemigo y transgresiones a las disposiciones de seguridad, por tres de los cuales, y de ser declarado culpable, podría ser sentenciado a pena de muerte.

Un posible espía de Siria

Fuentes de la Fuerza Aérea dijeron que Al-Halabi, nacido en Siria pero quien se trasladó a EEUU en su adolescencia, ha sido acusado oficialmente de intentar entregar información secreta a ese país, pero de momento no ha habido una confirmación oficial al respecto. Esa información secreta incluiría más de 180 notas de prisioneros de Guantánamo, un mapa de la prisión, datos sobre las operaciones de aviones militares, nombres de los detenidos y ubicación de las celdas, según informó el diario The New York Times .

Sin embargo, Siria ha calificado de "totalmente infundadas" esas informaciones sobre la implicación de ese traductor estadounidense en actividades de espionaje a favor de Damasco. El recién designado ministro sirio de Información, Ahmad Al-Hasan, afirmó a la prensa que esas noticias "carecen de fundamentos y se contradicen con la realidad, son informaciones totalmente infundadas y erróneas". Por su parte, el abogado militar defensor de Al-Halabi, el mayor James Key, negó esos cargos, y señaló que su cliente no es espía ni terrorista, informa el periódico The Washington Post .

La punta del Iceberg

El general Peter Pace también ha declarado que el Departamento de Defensa no cree que sólo el capellán islámico, el capitán Yousef Yee, de 35 años, y Al-Halabi, sean los únicos involucrados en la trama. Pace agregó que "todavía es muy pronto" como para poder entender qué es lo que se ha descubierto en Guantánamo, pero sostuvo que existe "un problema potencial de espionaje". Explicó que por ello se están revisando todos los aspectos de seguridad del campo de prisioneros de Guantánamo a fin de llevar a cabo las modificaciones necesarias.

El otro confinado por supuesto espionaje, el capellán y capitán Jousef Yee, que estudió el Islám en Siria durante cuatro años y se graduó en la Academia Militar de West Point (Nueva York), está detenido en una prisión militar de Charleston (Carolina del Sur), sin que hasta ahora se hayan presentado cargos en su contra. Las pesquisas del Pentágono pretenden determinar si los casos de Al-Halabi y de Yee forman parte de un amplio plan contra la seguridad de EEUU, de acuerdo a fuentes cercanas a las investigaciones.

Al parecer, no existen vínculos entre los dos sospechosos de espionaje, quienes se conocían, pero los investigadores están verificando escrupulosamente cada detalle para desenredar la trama. Al Halabi y Yee fueron arrestados el 23 de julio y el 10 de septiembre, respectivamente, en la estación naval de Jacksonville (Florida), cuando regresaban de Guantánamo. Fuentes castrenses han dicho también que un tercer militar, presumiblemente de la Marina, está siendo investigado en relación al escándalo de los dos supuestos espías, aunque por ahora no se ha dicho si los casos están relacionados.

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