Que Zapatero pierda toda esperanza, como en la Divina Comedia, porque a medida que avance la legislatura no hay nada que pare la caída libre en que está su imagen de gobernante. El deterioro económico va a ir a peor, y, por desgracia, va a quedar otra vez en evidencia su previsión de "que estamos mejor de lo que parece". Al negarse a convocar elecciones, Zapatero se hace a si mismo el harakiri y, por extensión, se lo hace al PSOE.