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Estupor por el "gravísimo gesto sin precedentes" de Zapatero al reconocer la soberanía marroquí del caladero canario-sahariano

Las reacciones de estupor y de escándalo por el "nuevo paso" que Rodríguez Zapatero ha dado este sábado para reconocer la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental no se han hecho esperar. Por primera vez desde los Acuerdos de Madrid (1975), un presidente del Gobierno de España ha reconocido, explícitamente, la soberanía de Marruecos sobre las aguas canario-saharianas. Ha ocurrido en Tenerife, en un mitin ante 1.800 personas, difundido en vivo por el canal del PSOE en Internet. El presidente ha celebrado que, gracias al nuevo clima de entendimiento con el régimen de Mohamed VI, los barcos españoles podrán volver a faenar "en los caladeros marroquíes". Esta declaración sin precedentes no ha pasado inadvertida al auditorio, en el que se escuchó un intento de corregir al presidente al grito de: "¡Del Sáhara, son del Sáhara!", pero no fue un lapsus, y Zapatero se reafirmó: "Sí, los barcos canarios ya pueden volver a salir a los caladeros marroquíes". Se trata de un gesto "sin precedentes", "gravísimo" y "coherente" con el vuelco que Zapatero ha dado a la posición sobre la ex colonia, según expertos consultados por LIBERTAD DIGITAL.

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(Libertad Digital) La protesta fue minoritaria pero tajante y sonora: "¡Del Sáhara, las aguas son del Sáhara!", corrigieron al presidente del Gobierno desde el público del auditorio de Santa Cruz de Tenerife, un público simpatizante y entregado que, sin embargo, no pasó por alto el gesto de José Luis Rodríguez Zapatero en un tema de máxima sensibilidad para los canarios, como es la histórica solidaridad con la causa de autodeterminación del Sáhara Occidental.
 
Pero no fue otro de sus lapsus, y Zapatero, lejos de rectificar, se reafirmó: "Sí, ya pueden volver a salir de pesca a los caladeros marroquíes", subrayó el presidente, entre una salva de aplausos que acalló cualquier conato de protesta entre el sector minoritario que había intentado que rectificase cuando lo proclamó por primera vez: "Nuestros barcos ya pueden salir desde los puertos de Cádiz y de Canarias y poner rumbo a los caladeros marroquíes", había dicho, al felicitarse de la mejora del clima de relaciones con Rabat, que, a su juicio, ha sido decisiva para la firma de un nuevo acuerdo de Pesca de la UE y Marruecos.
 
Al escuchar los primeros gritos de protesta, Zapatero enmudeció durante uno o dos segundos, lapso durante el que se volvieron aún más nítidos. Acostumbrado a que le gritasen piropos o invitaciones a café –que él aprovechó para repetir el chiste de hace una semana, en otro mitin: "Sí, pero a ver si es posible que sea de 80 céntimos"– , el presidente no esperaba una reacción espontánea tan clara contra el gesto sin precedentes que acababa de hacer a los intereses de Marruecos en la ex colonia española.
 
Según la agencia Europa Press, la protesta procedió del vicepresidente de la Asociación Amistad con el Pueblo Saharaui, Alberto Negrín, que fue expulsado a la fuerza por los vigilantes del aparato de Seguridad del PSOE.
 
"Lo levantaron y lo portaron hasta la salida ubicada en la parte alta y central del auditorio al final de las escaleras", ha informado la misma agencia de noticias.
 
Tras reafirmarse, el presidente cambió rápidamente de tercio y recompuso sobre la marcha su discurso sobre los que repite como compromisos distintivos de su partido en materia de igualdad de oportunidades de hombres y mujeres, atención a las personas dependientes o lucha contra el cambio climático.

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