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SÍ, SÍ, SÍ... OTRA VEZ AQUÍ, por Sergio Pérez Sánchez

 

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Profusión de banderas en la Concentración de la AVT (Foto: FDV)(Libertad Digital - Sergio Pérez Sánchez) Una vez más las víctimas han salido a la calle. Esta vez con el ánimo más compungido que nunca. Sobre la mesa, la dolorosa reducción de la pena impuesta al etarra De Juana Chaos, que al final se ha quedado en sólo 3 años.

Poco más tarde de las cuatro la plaza de Colón empezaba a quedarse pequeña para los que, en tromba, bajaban por la calle Génova y los paseos de la Castellana y Recoletos. Ante un argumento de semejante peso, la policía municipal se ha visto obligada a cortar el tráfico. Como en otras concentraciones, sin ir más lejos la del pasado mes de junio, proliferaban las banderas de España y las de todas sus comunidades autónomas incluyendo, claro está, las del País Vasco y Navarra.

En una tarde como la de este sábado, típica de febrero, fría, gris y ligeramente húmeda, las banderas ponían el color y las pancartas el mensaje. En Colón han desfilado para todos los gustos y con todas las caligrafías posibles. Desde las clásicas de la AVT que rezan “Memoria. Dignidad. Justicia”, hasta las más impactantes, dirigidas al corazón del Gobierno que decían: “Si quieres la paz lucha por la Justicia”. Poco más puede decirse en menos espacio.

Las víctimas, como en todas las anteriores concentraciones y manifestaciones, eran fácilmente reconocibles entre la multitud. Reconocibles por su gesto de impotencia mezclado con dolor, y porque siempre llevan algún elemento de sus seres queridos asesinados por la banda ETA.

Ese es el caso de Hortensia Gómez que porta la fotografía de su hijo Alberto Alonso Gómez, uno de los 25 asesinados por el etarra De Juana Chaos. Hortensia comenta visiblemente afectada que, como el resto de víctimas, acata y respeta la decisión del Tribunal Supremo, pero que no la comparte. Otra víctima, María del Pilar Ríos, va más allá. Asegura haber dejado de creer en el Estado de Derecho. “Ese mismo Estado de Derecho –subraya- por el que mi padre fue asesinado por defenderlo y que ahora no le hace justicia”.

En esta misma línea Mikel Buesa, presidente del Foro de Ermua, hace hincapié en que las víctimas siempre se han amparado en el Estado de Derecho, pero que éste les ha fallado muchas veces. “El Gobierno de Zapatero no sólo ha desamparado a las víctimas, sino que además nos desacredita, insulta y critica sin fundamento”, asegura Buesa.

Se acerca la hora del inicio del acto y los políticos comienzan a hacer su aparición. Los primeros en llegar son los populares María San Gil y Jaime Mayor Oreja entre aplausos. El que fuera ministro del Interior en la etapa de José María Aznar como presidente del Gobierno repite una vez más el mensaje que ha trasladado estos días el Partido Popular ante las críticas del PSOE por sumarse a la concentración: “El PP respeta y acata la decisión del TS”. Sobre si le parece o no justa la decisión del alto tribunal de reducir la condena, Mayor Oreja se muestra prudente, “como ministro del Interior me tocó vivir la excarcelación de la mesa de HB por parte del Tribunal Constitucional, ni entonces ni ahora, voy a hacer valoraciones sobre la decisión de la Justicia.

Para evitar que episodios como el de De Juana Chaos vuelvan a repetirse el presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, pide que “nuestros políticos cambien las leyes que permiten a un tribunal dictar sentencias de este tipo sin que nadie pueda comprenderlo”.

La luz del cielo de Madrid se va haciendo más tenue y con el encendido de un pequeño pebetero puesto ante el escenario comienza el acto. Lo primero, recordar con un minuto de silencio a los 25 asesinados por uno de los miembros más sanguinarios de ETA. Un silencio sólo interrumpido por un grito aislado, perdido en la profundidad de la plaza, que dice: “¡Zapatero traidor!”. Pasado el minuto, las miles de personas congregadas rompieron al unísono con gritos de “España unida jamás será vencida”.

Comienza la lectura del manifiesto y los aplausos son continuos. Cada vez que el nombre de De Juana es nombrado, en la Plaza de Colón sólo podía oírse los gritos de “Asesino, Asesino”. Terminadas las intervenciones de varias víctimas, el Himno militar de homenaje a los caídos servía de fondo a la ofrenda floral. Un ramo por cada víctima de De Juana Chaos.

El acto, cerrado con el himno nacional, un himno que debería unirnos a todos sin distinción. No sería extraño que, en la semana que entra, este detalle vuelva a ser el protagonista en las portadas de los periódicos. Ya sucedió este mismo mes con motivo de la manifestación convocada por el Foro de Ermua. Respecto a la decisión del Tribunal Supremo, ni una sola mención, ni por parte de los asistentes ni de los organizadores: “respetamos pero no compartimos”. Bueno es saberlo.

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