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Elección capital

El 6 de noviembre América elige al líder del mundo libre. Por la diferencia entre los candidatos, la elección es decisiva.

El 6 de noviembre América elige al líder del mundo libre. Por la diferencia entre los candidatos, la elección es decisiva.

El 6 de noviembre América elige al líder del mundo libre. Por la diferencia entre los candidatos, la elección es decisiva.

Obama ha orientado ideológicamente la nación hacia el intervencionismo estatal. Esta política fallida (el crecimiento es el menor obtenido después de cualquier recesión precedente y la población activa está a niveles de los ochenta) contrasta con la seguida en el resto de Occidente. En la lucha contra la amenaza islamista, Obama ha combinado el uso de aviones teledirigidos para liquidar terroristas y el penal de Guantánamo con la retirada estratégica y el abandono de Oriente Medio, lo que ha llevado a Irán al umbral de la capacidad nuclear. El lamentable incidente libio es significativo. Obama pretendió ser apreciado por sus políticas amigables y limitó la seguridad de embajadas y consulados, pero continuaba matando miembros de Al Qaeda. Cosechó cuatro cadáveres que luego intentó falazmente endosar a un presunto video idiota. Finalmente, la desmesurada deuda americana pone en peligro su autonomía y la recuperación económica mundial, lo que fomenta la agresividad de potencias rivales.

La campaña está obligando a matizar a Obama y promete a los republicanos el control de –al menos– la Cámara de Representantes, lo que evitaría, como estos dos últimos años, los males mayores de un hipotético segundo mandato. Pero la orientación del presidente es clave para Occidente.

¿Quién va ganando? Romney asciende en las encuestas, lo que demuestra que los debates le han resultado favorables, cosa que no sabrán leyendo los medios habituales. Para Rasmussen, que en la pasada elección acertó los porcentajes de los contendientes, el republicano tiene 4 puntos de ventaja. Sin embargo, la media de Real Clear Politics otorga a Romney sólo un 0,9% de margen.

Según la referida media, Romney aventaja a Obama por 206 a 201 votos electorales, con 131 en disputa. En cambio, si se atribuyen estos a los candidatos con más opciones ganaría Obama por 281 a 257. Por fin, en la medición de satisfacción con la labor presidencial, indicativa de las intenciones de voto, tanto Rasmussen como Gallup dan a Obama la fatídica cifra del 50%, que le permite pensar que resultará reelegido. Para acabar de dar emoción al asunto, el estado de Ohio, microcosmos que suele designar al vencedor global, está empatado.

Eso sí, dada la tendencia, Obama no está tan seguro de vencer como lo estaba hace tres semanas.

Es esencial que gane alguien con la visión tradicional americana de un estado limitado que privilegie la tarea fundamental de la seguridad sobre el intervencionismo económico, dejando libre a la sociedad. La consecuencia de unos Estados Unidos en declive sería el fin de la Pax Americana encarnada por Truman y Kennedy, dos demócratas de los de antes. Pensar que los peligros –islamismo radical y expansión china– no son comparables a los de la Guerra Fría y que no requieren similar resistencia sería la mayor temeridad.

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