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Pedro de Tena

Eligia, Podemos y la papada de Zoido

Así como los catalanes separatistas se dicen más catalanes que otros, aquí los andaluces de izquierda creen y quieren ser más andaluces que otros.

¿Que quién es Eligia, Eligia Lorenzo? Pues una recuperada Mariana Pineda de Sevilla que cosió la bandera andaluza que pendió de la Giralda en 1977. El Ayuntamiento franquista de Sevilla, que las primeras elecciones municipales democráticas fueron en 1979, también la había izado en febrero de 1977. El caso es que la anticapitalista Teresa Rodríguez exhibió a Eligia en un acto de 2016 para exigir el reconocimiento de la fecha del 4 de diciembre de 1977 como hito de la "soberanía" de Andalucía. Pero, lo que son las cosas, Eligia le desmontó la tesis y, de paso, la de Pablo Iglesias y la autodeterminación, que formuló así: "En el año 1977, Andalucía decidió que, como Andalucía, quería estar en España". Pero Eligia, que era entonces del Partido Socialista de Andalucía de Rojas Marcos, recalcó que lo que querían era una Andalucía de primera en la futura estructura autonómica de España. O sea, que no debía haber ciudadano alguno en España con más derechos y libertades que otros.

De paso, Eligia recordó qué fue lo que pasó aquel día del primer año de elecciones democráticas en España desde la II República, que, por cierto, ganó la UCD. Aquel 4 de diciembre centenares de miles de andaluces impulsados por la sospecha de un futuro agravio salieron a la calle. Incluso el poeta sevillano Vicente Aleixandre, Premio Nobel de Literatura de ese año, se adhirió a la convocatoria, como el ABC, la Iglesia y mucha derecha que percibía la potencia de un movimiento que lideraba, eso fue así, la izquierda de entonces: PCE, PTA, Bandera Roja, CCOO, SOC, etc., pero en muy escasa medida el PSOE, que apenas tenía aún consistencia. De ahí la pelea trapera actual entre el PSOE de Susana Díaz, Podemos e IU por succionar los réditos de este día, antesala de lo que fue después el 28-F de 1980 –esta vez sí ya con el PSOE a tope–, y la equiparación de la autonomía andaluza con las tres reconocidas de primera: la catalana, la vasca y la gallega.

No, no se equivoquen. La izquierda andaluza, toda ella, lo reconozca o no, sigue considerando 40 años después de aquel 4 de diciembre que Andalucía es propiedad política de la izquierda y que el centro derecha, que va desde los liberales a los más conservadores, no tiene derecho político a su gobierno. El PSOE, que se envolvió en la bandera blanca y verde al estilo estelado y con prácticas filonacionalistas, suplantó a andalucistas y comunistas. De ahí la bronca actual sobre la titularidad de ese derecho.

Por ello, lo que son las cosas, nadie de la izquierda en este 4 de diciembre dice una palabra de condena ante el antropofágico anuncio sobre la papada andaluza de derechas de Zoido, esa que un fanático separatista catalán quiere rebanar y comerse, no sabemos si en un guiso con pulpitos o con alcachofas o con judías de montaña. De haberse confeccionado tal menú con una papada andaluza de izquierdas, que las hay y muchas, en este 4-D se hubiera puesto el santo tocino en el cielo. Cuarenta años después, 39 de ellos constitucionales, todavía estamos así. Así como los catalanes separatistas se dicen más catalanes que otros, aquí los andaluces de izquierda creen y quieren ser más andaluces que otros. Es la misma raíz.

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