Colabora
Anna Grau

Arsénico para todos

¿Los enemigos históricos del café para todos echando arsénico en el café del vecino, si les parece que la taza es más grande? Vivir para ver.

Puigdemont, con diputados de Junts per Catalunya | LD/Agencias

¿Está Cataluña mal financiada? Sí. Igual que la Comunidad de Madrid. Igual que Andalucía. Todas ellas tienen en común estar perjudicadas por los criterios de reparto de la inversión estatal y de la solidaridad interterritorial fijados por un sistema caduco, que no se revisa desde hace la tira, porque cada vez que se intenta es un cristo. Concretamente Madrid y Cataluña andan ahí, ahí, a la par, en el desfase de la dichosa ordinalidad. En realidad, el desfase es incluso mayor para madrileños que para catalanes, aunque eso no se suela mencionar al este del Misisipi, digo, del Ebro. Como no se menciona que la España que nos "roba" es la misma que nos paga la parte del león del FLA (Fondo de Liquidez Autonómica) y luego nos lo condona.

¿Está Cataluña mal financiada? Sí. Ese es en parte el resultado de tanto gobierno autonómico primero nacionalista, separatista después, que la lían, la lían, la lían…para rajarse siempre en el último y peor minuto. Cuando se trababan los pactos constitucionales, los nacionalistas vascos le echaron eso que pone la gallina, y le marcaron a todo el Estado un gol de tal magnitud (el concierto propio, el cupo) que no se preocupen, que no se va a repetir. Nadie en su sano juicio que llegue a la Moncloa va a permitir jamás que le quiten las llaves de la caja.

Los nacionalistas catalanes, representados por Miquel Roca en aquella negociación -al principio también negociaba en nombre de los vascos, que significativamente le retiraron la venia-, no se atrevieron a llegar tan lejos, y llevan décadas lamentándolo. Como los hay que lamentan que Carles Puigdemont proclamara la independencia para rajarse en cuestión de segundos. Lo malo de esta sucesión de coitus interruptus es que te sitúa en el peor de los mundos posibles: ni pillas la pasta y sales corriendo como los vascos, ni te quitas el estigma de ser un cabrón insolidario, con lo cual cualquier cosita que pidas, por justificada que esté, resulta sospechosa. Si en vez de tener esta birria de representantes que anteponen lo "singular" a lo bueno y la "soberanía" a la realidad tuviésemos gente seria, nos darían a todos los catalanes mucho más dinero, con menos disgustos y desgaste de imagen.

Y es que el drama de Cataluña no es tanto estar mal financiada -que lo está-, como pésimamente gestionada. Política y económicamente. No creo yo que haya derrama ni FLA que nos saque del agujero mientras alguien no entre, no diré con una motosierra, que eso está mal visto, pero sí con criterios de austeridad y eficiencia en el diplodocus de la Administración catalana. Tanto hablar de las balanzas fiscales, del expolio fiscal del Estado, cuando el que de verdad sangra es el expolio del gobierno de Cataluña a todos y cada uno de sus gobernados. Pagamos más impuestos que nadie y no nos llega ni para pipas.

Como da mucha rabia reconocer que eso es así, con la fama de ahorradores y supertrabajadores que tenemos, a la hora de explicar paradojas como que en Madrid se pague menos y se viva mejor, sale la cantinela de siempre: que Madrid tiene enchufe, que está cubierta por el manto protector del Estado. Lo dirán por lo bien que se llevan Isabel Díaz Ayuso y Pedro Sánchez, que ya no sabe qué inventar por ejemplo para criminalizar la Sanidad madrileña.

Lo último, lo más creativo, ha sido acusar a Madrid de dumping por bajar impuestos que todo hijo de vecino podría bajar también…si se atreviera a hacerlo y que las cuentas le cuadren. Es rotundamente falso que Madrid haga eso con el paracaídas de un trato de favor de la Moncloa que sólo pensarlo da risa en las actuales circunstancias políticas. Como es rotundamente falso que la menor presión fiscal madrileña se traduzca en peores servicios. Lo digo por experiencia de vivir y tributar en los dos sitios.

Acusar a Madrid de dumping mientras se callan como meretrices ante el único dumping real, legal y consentido (el del País Vasco y Navarra) ya sería de traca, lo hiciera quien lo hiciera. Pero que encima lo hagan los herederos de la CiU que combatió la LOAPA, la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico con la que Felipe González trató de acotar estas prácticas, es de traca y media. ¿Los enemigos históricos del café para todos echando arsénico en el café del vecino, si les parece que la taza es más grande? Vivir para ver.

No es que todo esto revista mayor importancia porque en la práctica, ya verán, pasará lo de siempre: un revoltijo de regateos más o menos oscuros, más o menos innobles, cada uno por su lado con su calculadora trucada, este presumiendo de los millones que le van a dar, el otro jactándose de que no es lo mismo IRPF en mano que ciento volando, todos ganan, nadie pierde, y al final el desfase contable se tapa con más deuda común. Porque no se engañen, no es verdad que el Estado tenga ahora más dinero para repartir. Lo que reparte es más burbuja macroeconómica, más sablazo fiscal, más deuda.

El único mérito real que asiste a los gobernantes catalanes es el de recordar de vez en cuando que así no, que no vamos bien, que hay que actualizar el sistema. Pero claro, luego se lían con sus singulares obsesiones, con sus fotos con Sánchez a la puerta de la Moncloa, y sobre todo, insisto, con esa manera loca de gastarse todo el dinero que arranquen, no al resto de los españoles, como ufanos les gusta presumir, sino a la totalidad de ellos, Cataluñanes incluidos. El dinero no es, no ha sido nunca, para Cataluña, sino para los que llevan cuarenta años convirtiéndola en su cortijo. Para la sociovergencia de toda la vida.

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario