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Una semana poco santa

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La Semana Santa siempre ha estado muy vinculada a la vida política venezolana, desde 1812 cuando Simón Bolívar le contestó duramente al religioso que en improvisado sermón, frente a las ruinas de un convento recién destruido por el gran terremoto de ese año, decía que la tragedia era “castigo del cielo por haberse independizado Venezuela de España”. Fue entonces cuando El Libertador dijo: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

Ahora, 189 años más tarde, sucede otro grave choque entre el gobierno y la Iglesia en Caracas. Ocurrió el mismo día de la Cumbre del G-3, cuando se reunían los presidentes Vicente Fox de México y Andrés Pastrana de Colombia con el presidente venezolano Hugo Chávez. Ese día, en todas las iglesias del país se denunció la difícil situación que vive nuestro país por la inseguridad personal, el desempleo y la pobreza extrema.

El Cardenal Ignacio Velasco, en dramática oración expresó conmovido: “Que alguien inspirado por ti, Señor, se apiade de nosotros”, después de advertir que “en Venezuela necesitamos que se nos libre de la muerte porque no es posible que en medio de tantas discusiones, la gente siga muriendo”.

Chávez parece una araña que todos los días se enreda más en su propia tela. El enfrentamiento con la Iglesia Católica coincide con las denuncias de peculado militar, donde se ha puesto en evidencia que el propio presidente de la República quiere distraer la atención de la investigación, mientras la situación se complica día a día.

Por su parte, el comando unificado de las Fuerzas Armadas, evidentemente presionado por la situación internacional, por el Plan Colombia y las señales de preocupación de Estados Unidos, quiere imponer una nueva estrategia militar en la frontera con Colombia, debido a que “grupos insurgentes están operando dentro de territorio venezolano, en el Estado Apure”. La noticia coincide con la denuncia de sectores castrenses de que el presidente está usando fondos de la partida de defensa nacional para cancelar sueldos de militares y civiles que operan en diversas áreas.

Chávez será recordado como un costoso experimento y todavía no se sabe cuánto nos costará todo esto a los venezolanos.

© AIPE

Venezolano, Armando Frontado es analista político.

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