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Carlos Rodríguez Braun

Mercado contra sanidad

Don Bernat Soria asegura que la sanidad, "en España es universal y gratuita". ¡Es gratis, oiga! Cada año los españoles son forzados por el poder a pagar más y más dinero por la sanidad, que según el ministro es nada menos que gratuita.

Carlos Rodríguez Braun
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Anunció en portada El País: "La salud como derecho y negocio". La idea era enfrentar ambas nociones. Y David Alandete escribió en páginas de información un reportaje muy elogioso sobre Obama con todos los tópicos posibles, y en concreto el sanitario: "la reforma de Obama pretende considerar la sanidad como un patrimonio ciudadano y no un bien de mercado".

El disparate básico es la propia contradicción, porque no tiene ningún sentido que derecho y negocio sean incompatibles. El negocio es la contratación voluntaria entre las personas libres, con lo cual ¿cómo puede ser eso contradictorio con el derecho? Y si el derecho es lo justo, lo recto y lo legítimo ¿cómo puede ser eso contradictorio con los contratos voluntarios?

La explicación estriba en que David Alandete parte de la base de lo que quiere demostrar. Naturalmente, después va y lo demuestra. Supone de entrada que negocio y derecho no pueden armonizarse, y concluye que no pueden armonizarse. El rigor lógico no es el fuerte del pensamiento único.

Lo interesante es no sólo señalar este absurdo sino razonar a partir de él. Si lo bueno es que la sanidad no sea un negocio, entonces no deberá ser un derecho sino una obligación: el poder forzará a los ciudadanos a pagar la sanidad, tal como el poder decida. La conclusión es asombrosa: si don David tiene razón, resulta que el derecho y el patrimonio de los ciudadanos es aquello de lo cual no pueden disponer. La libertad del ciudadano se concreta paradójicamente en su sometimiento.

Como ilustración, en el mismo diario habla el impar ministro de Sanidad, y don Bernat Soria asegura que la sanidad, "el más esencial de los servicios públicos, en España es universal y gratuito". ¡Es gratis, oiga! Cada año los españoles son forzados por el poder a pagar más y más dinero por la sanidad, que según el ministro es nada menos que gratuita. Y ¿qué dice ante esta coacción don Bernat? No sólo no protesta sino que le gusta, porque, como diría el señor Alandete, entre nosotros la salud no es un negocio.

Pero ¿y no cabe denunciar esta usurpación de los derechos de los ciudadanos a conservar el fruto de su trabajo? No, no se puede denunciar, porque en tal caso estaríamos a favor de la libertad, o sea, del asqueroso negocio. En bonito colofón económico, proclama Soria que la coacción es siempre bienvenida, porque la sanidad pública ¡no tiene precio!

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