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El cuento de nunca acabar

"¿Se marcharía? ¿Y por qué?". "Porque para dirigir el Partido Socialista se necesita una autoridad intelectual que Royal jamás ha tenido", respondió Rocard. Y si se confirma la escasa victoria de Martine Aubry ocurrirá lo mismo en el bando "royalista".

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La estrecha victoria de Martine Aubry en las elecciones para el puesto de primera secretaria del Partido Socialista, con sólo 42 votos de diferencia sobre Royal, ha sido tildada inmediatamente por los "royalistas" de "falsa, pura estafa e inaceptable". Las trampas se han producido en ambos lados, pero como se trata de 10 votos aquí y de 20 allá, la batalla resulta francamente cómica. Segolène Royal tiene, desgraciadamente, un indudable carisma, no sólo porque los electores de Bertrand Delanoe y de Benoît Hamon no han seguido sus consignas a favor de Martine Aubry, sino porque Manuel Valls –que no es de lo peor del Partido Socialista– se ha vuelto histérico por su amor hacia Segolène al afirmar que su jefa ha ganado y que todo lo demás sólo son trampas. Amenaza con pleitear ante los tribunales y desde el bando de Aubry le responden con más tribunales y pleitos. ¡Viva la coordialidad socialista!

Pese a que los medios galos sigan dándole al asunto una importancia exagerada, las cosas están así: hoy lunes, una comisión presidida por Daniel Vaillant (ex ministro de Interior de Lionel Jospin), con representantes de la corriente Aubry y de la corriente Royal más dos observadores de la tendencia Hamon, examinarán todas las quejas y denuncias de fraude; y mañana martes, el Consejo Nacional del Partido Socialista declarará oficialmente quién es la primera secretaria. Como en ese Consejo los partidarios de Martine Aubry son mayoritarios, el resultado es bastante previsible. Por ahora, la exigencia de los "royalistas" de convocar nuevas elecciones en enero ha sido rechazada.

En la prensa gala se habla mucho de una posible escisión del Partido Socialista y algunos hasta predicen su defunción: ningún partido puede resistir tan violentos enfrentamientos internos, opinan. No me lo creo, lo que se califica de socialismo en Francia está lo suficientemente enraizado como para resistir estos vendavales. Lo que, en cambio, sí resulta muy probable es que si termina triunfando Royal, algunos, como Michel Rocard, se vayan del partido. Yo le oí por la radio efectuar esas declaraciones y también como el periodista estupefacto le preguntó: "¿Se marcharía? ¿Y por qué?". "Porque para dirigir el Partido Socialista se necesita una autoridad intelectual que Royal jamás ha tenido", respondió Rocard. Y si se confirma la escasa victoria de Martine Aubry ocurrirá lo mismo en el bando "royalista".

Lo que nadie dice, claro, pese a las horas y a las paginas dedicadas a este asunto, es que, gane quien gane, será una catastrofe. Aubry, Miss 35 horas, es la representante de lo peor de la socialburocracia francesa, en cuanto a Royal, es una "¡cualquier cosa, mariposa!", y por lo tanto peligrosa (Perdón por la pobre rima). Francia tendrá que esperar varios siglos antes de tener un Tony Blair a la française. Pudo serlo Michel Rocard, pero es demasiado gafe. Es posible que pasado mañana miércoles, el culebrón sociata tenga una conclusión, pero será en cualquier caso provisional. Les informaré, claro, y podremos pasar a cosas serias.

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