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Charles Krauthammer

McCain debe hablar más de Irak

Dos años después, cuando todo ha cambiado, siguen repitiendo de modo automático su "cantinela de la derrota y la retirada", como la denominó de forma tan memorable el senador Joe Lieberman, como si nada hubiera cambiado.

Charles Krauthammer
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En su discurso de victoria pronunciado en St. Paul, Barack Obama prometió una vez más salir de Irak. En lugar de "continuar una política en Irak que lo exige todo de nuestros valientes hombres y mujeres de uniforme y nada de los políticos iraquíes (...) es hora de que los iraquíes se responsabilicen de su futuro". Sabemos que Obama lleva más de dos años sin visitar Irak, pero ¿acaso tampoco lee la prensa? ¿No sabe nada de los avances que han tenido lugar durante ese tiempo? He aquí el "nada" que los iraquíes han estado haciendo en los últimos meses:

  1. El primer ministro Nouri al-Maliki envió al ejército iraquí a Basora. En cuestión de semanas logró lo que los británicos no habían conseguido en cuatro años: tomar la ciudad, expulsar al Ejército del Mahdi y arrebatar los puertos a las milicias apoyadas por Irán.
  1. Cuando los guerrilleros del Mahdi se levantaron apotando a sus hermanos de Basora, el ejército iraquí, obedeciendo las órdenes de Maliki, les plantó cara y se impuso en todas las ciudades (Nayaf, Karbala, Hilla, Kut, Nasiriyah y Diwaniyah) situadas entre Basora y Bagdad.
  1. Sin la ayuda de ningún efectivo norteamericano de infantería, el ejército iraquí entró y ocupó Sadr City, la fortaleza del Ejército del Mahdi.
  1. Maliki voló a Mosul y dirigió una ofensiva conjunta americano-iraquí contra el último reducto de al-Qaeda, que ya había sido expulsada de Anbar, Bagdad y la provincia de Diyala.
  1. El parlamento iraquí aprobó una ley de des-baazificación, un importante punto de inflexión en la reconciliación política.
  1. El parlamento también ha aprobado el resto de medidas de reconciliación (leyes de pensiones, amnistía, elecciones y autonomía provincial). Los beneficios del petróleo se están distribuyendo entre las provincias a través del presupuesto anual.
  1. Habiendo demostrado Maliki que no solo combate a los insurgentes sunitas (por ejemplo en Mosul), sino también a las milicias chiítas (el Ejército del Mahdi), el bloque parlamentario sunnita inicia negociaciones para ingresar en el Gobierno dirigido por los chiítas. El motivo final de fricción es una disputa por un puesto secundario en el gabinete.

La distancia entre lo que están diciendo los demócratas sobre Irak y lo que realmente sucede allí ha alcanzado proporciones grotescas. En 2006 los demócratas lograron una rotunda victoria electoral prometiendo la retirada en un momento en que las condiciones en Irak eran calamitosas, y de hecho estábamos perdiendo la guerra. Dos años después, cuando todo ha cambiado, siguen repitiendo de modo automático su "cantinela de la derrota y la retirada", como la denominó de forma tan memorable el senador Joe Lieberman, como si nada hubiera cambiado.

Es una posición tan completamente insostenible que John McCain debe aprovechar la oportunidad y, contrariamente a la opinión mayoritaria, convertir la Guerra de Irak en el tema que le haga ganar la campaña. Sí, los americanos están cansados de la guerra. Sí, la mayoría piensa que para empezar no debimos haber tomado parte en ella. Sí, Obama seguirá sacando su discurso contra la guerra de 2002.

Pero la defensa de McCain es sencilla. ¿No es el mantra central de Obama que estas elecciones se tratan del futuro, y no del pasado? Son sobre 2009, no 2002. Obama promete que en el momento en que jure su cargo, ordenará al Alto Mando presentarle un plan de retirada de Irak en un plazo de 16 meses. McCain dice que tras tomar posesión solicitará al Alto Mando un plan para una victoria estable y definitiva. La alternativa no podría trazarse de forma más clara. El único objetivo de los demócratas en Irak es la retirada. El único objetivo de McCain es la victoria.

La postura de McCain no es difícil de defender. Irak es una guerra en tres frentes: contra la Al-Qaeda sunnita, contra las milicias chiítas y contra la hegemonía iraní, y en todos estamos ganando:

  • No entramos en Irak para luchar contra Al-Qaeda. La guerra tenía otros propósitos. Pero Al-Qaeda eligió convertirlo en el frente principal de su guerra contra Estados Unidos. Esa decisión fue un desastre y ahora Al-Quaeda está en desbandada y en medio de una derrota aplastante y humillante.
  • En cuanto a los extremistas chiítas, el Ejército del Mahdi se encuentra aislado y en su punto más débil en años.
  • Su patrocinador, Irán, ha sufrido grandes reveses, no sólo en Basora, sino entre la opinión pública iraquí, que ha cerrado filas en torno al Gobierno Maliki y contra la interferencia iraní ejercida a través de su brazo armado saderista.

Incluso el objetivo americano más ambicioso, establecer un Gobierno representativo que sea un aliado contra los yihadistas, sean sunnitas o chiítas, está ya a la vista.

Obama y los demócratas renunciarían a todos estos éxitos en aras de una política declarada de retirada incondicional a plazo fijo. Si McCain no es capaz de explicar al pueblo norteamericano lo que supondría este disparate no será presidente. Ni debería serlo. Pronuncie ese discurso, senador. Pronúncielo ya.

© The Washington Post Writers Group

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