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Emilio J. González

Acciona, Enel y el pito del sereno

Las reglas están para ser respetadas y la CNMV está ahí para hacer que todos las cumplan, incluido el Ejecutivo. A fin de cuentas, se supone que la Comisión es un organismo independiente.

Emilio J. González
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Acciona y Enel han puesto en una situación muy comprometida a la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El organismo supervisor de los mercados financieros españoles prohibió el pasado fin de semana a ambas compañías lanzar una OPA sobre Endesa hasta que transcurran seis meses desde que finalice el proceso actual de OPA de E.On, con el fin de no perturbarla ni distorsionarla. Pero ambas empresas, en comandita, acaban de responder anunciando las condiciones de dicha oferta. Dicha acción constituye un claro desafío que la CNMV no se puede permitir.

La CNMV dejó muy clara su posición el pasado viernes respecto al juego sucio contra los alemanes que la eléctrica italiana y la constructora española habían empezado a desplegar. Aún así, Acciona y Enel han decidido desafiar al organismo que preside Manuel Conthe y a su autoridad, aprovechando un vacío legal en la normativa sobre OPAs. Ante ello, la Comisión simplemente no puede aceptar el reto, sino todo lo contrario: debe actuar con rotundidad y contundencia para dejar las cosas claras y bien sentadas porque lo que hay en juego es mucho y muy importante.

Lo primero que está en juego es la propia credibilidad del supervisor de los mercados financieros españoles, una credibilidad básica para la confianza de los inversores en nuestro país, sin la cual el dinero se marcharía en busca de otros destinos más seguros y fiables. A Enel y Acciona, sin embargo, dicha credibilidad les importa muy poco y pretenden tomar a la CNMV por el pito del sereno. Conthe no puede ni debe permitirlo. Por ello es necesario que ahora actúe con dureza para atajar las cosas ahora que aún está a tiempo porque, de no hacerlo, el daño que se puede producir luego llevará mucho tiempo y esfuerzos repararlo.

Por supuesto, a Conthe no le va a resultar nada fácil dejar las cosas bien claras, si esa es su intención. Cuando el propio presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, con la inestimable ayuda del ministro de Industria, Joan Clos, se dedica a jalear a Enel y Acciona contra E.On, saltándose a la torera la normativa española sobre OPAs, el papel que le toca desempeñar a Conthe en este sentido no es nada fácil. Pero el presidente de la CNMV cuenta con un respaldo tan valioso como el del vicepresidente económico, Pedro Solbes, y debería hacerlo valer por el bien de todos.

Los inversores institucionales están mirando con lupa las decisiones de la CNMV en este caso, puesto que las cosas en el mundo financiero internacional no están, precisamente, nada fáciles. Se teme una seria crisis en Estados Unidos, como consecuencia de la cadena de suspensiones de pagos de sociedades de crédito inmobiliario, una crisis que tendría repercusiones en todo el mundo. En este contexto, con los inversores con los nervios poco menos que a flor de piel, lo último que necesitan los mercados financieros españoles es que Acciona y Enel se impongan a la CNMV y campen tranquilamente por sus respetos sin que nadie les diga nada.

No obstante, con todo esto, Conthe está teniendo la penitencia a sus pecados. Aquellos polvos trajeron estos lodos y si la CNMV no hubiera actuado en contra de Endesa desde el momento en que Gas Natural presentó su OPA, probablemente Enel y Acciona no estarían hoy atreviéndose a hacer lo que están haciendo. En cierto modo, este es un justo castigo a Conthe, pero ahora tiene la oportunidad de rectificar, de arreglar errores pasados actuando con la firmeza que requieren las circunstancias y que cabe exigir al organismo supervisor de los mercados financieros. Porque ya no se trata de que la CNMV vuelva a parar los pies al tándem hispano-italiano, sino de que deje claro, de una vez por todas, que aquí nada ni nadie puede actuar a sus anchas, en contra de la Comisión, por mucho apoyo que tenga del Gobierno o de quien sea.

Las reglas están para ser respetadas y la CNMV está ahí para hacer que todos las cumplan, incluido el Ejecutivo. A fin de cuentas, se supone que la Comisión es un organismo independiente. Pues bien, ya va siendo hora de que empiece a demostrarlo porque, de lo contrario, todo el mundo va a acabar por subírsele a las barbas, con lo que la credibilidad de los mercados españoles podría caer en picado y los inversores cogerían la puerta y se marcharían con viento fresco a otra parte. La Comisión Nacional del Mercado de Valores se enfrenta a una verdadera prueba de fuego y, por el bien de la economía española, debe superarla con éxito.

El Sr. González es profesor de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid. Comentarista político en el programa Es la Mañana de Federico, de esRadio. Miembro del panel de Opinión de Libertad Digital.

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