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No existen victorias ni derrotas permanentes

Al ver los votos del pueblo americano, este país se ha convertido en los Estados Divididos de América. Queda mucha tarea por delante. Y empezamos hoy.

Fundación Heritage
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El presidente de la Fundación Heritage, Edwin Feulner, a menudo nos dice que "en Washington, no existen victorias ni derrotas permanentes, sólo batallas permanentes". Es un buen recordatorio, particularmente cuando el horizonte de la libertad se ve nublado.

En una de las campañas presidenciales más reñidas en la historia de Estados Unidos, el pueblo americano decidió reelegir a Barack Obama para un segundo mandato como comandante en jefe así como jefe de la economía más grande del mundo. Al final, el exgobernador Mitt Romney no logró convencer al suficiente número de estadounidenses necesarios de que él sería un mejor administrador de la economía, la preocupación más importante del electorado, según las encuestas.

No obstante, el presidente Barack Obama se verá obligado a moderar sus posturas si quiere tener alguna esperanza de poder trabajar con la Cámara de Representantes que continuará liderada por los republicanos. Y dada la larga lista de asuntos pendientes, incluyendo qué hacer con el embargo automático de fondos y una pendiente subida de impuestos, el presidente no podrá ignorar el hecho de que el electorado siguió votando para mantener un Poder Legislativo dividido, con el Senado en manos demócratas y la Cámara en manos republicanas.

A corto y a largo plazo, el presidente Obama y el Congreso tiene una larga lista de tareas, especialmente centrada en cómo hacer crecer la economía y reducir la deuda nacional que está poniendo en peligro la prosperidad económica del país más próspero del mundo.

Para encaminar al país por el camino correcto, el Congreso y el presidente deberían empezar extendiendo todos los recortes tributarios que caducarán a principios de 2013, si el Congreso no hace algo. El presidente Obama debería tener presente su muy sabia apreciación, que no supo aplicar, de que lo peor que uno puede hacer en medio de una recesión económica es subir los impuestos.

Lo segundo que debería suceder es prevenir el recorte automático de 492.000 millones del presupuesto del Departamento de Defensa entre 2013 y 2021. Ese acuerdo fue un error desde el principio porque la obligación más importante del gobierno federal es proveer la seguridad nacional y es algo terriblemente equivocado tener que reducir nuestro ejército cuando sabemos que existen un sinnúmero de amenazas al territorio nacional.

Por último, la Casa Blanca debería reconocer que el sinnúmero de reglamentos de la Agencia de Protección del medio ambiente (EPA) está retrasando la creación de empleo en la industria energética. La Casa Blanca, al igual que el Congreso, debería saber que no podemos seguir dándonos el lujo en demorar la posibilidad de nuevos empleos cuando el desempleo nacional continúa estancado en el 8%.

El camino para crear empleos y reducir la deuda nacional no será fácil, pero se puede lograr si la Casa Blanca y el Congreso basan sus políticas en más libertad, menos gobierno y más responsabilidad individual. Pero difícilmente veremos eso en la segunda administración Obama. La lucha por la libertad sigue adelante y los republicanos tendrán que aprender a articular sus propuestas mucho mejor para que lleguen al pueblo.

Felicitamos al presidente Obama por su nueva victoria. Pero al ver los votos del pueblo americano, este país se ha convertido en los Estados Divididos de América. Queda mucha tarea por delante. Y empezamos hoy.

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