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Europa se equivoca

El arma que más daño podría hacerle al régimen de Teherán –aparte de un ataque de decapitación– seria un boicot a sus exportaciones de petróleo.

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El gran logro de los europeos en las negociaciones con Irán para que ésta suspenda su programa nuclear ha sido –en palabras de uno de sus responsables– haber permanecido unidos todo este tiempo. Dos años, en realidad, donde la unidad de los europeos no ha conseguido modificar un ápice ni la ambición iraní ni sus tácticas dilatorias. Si eso es todo lo que pueden lograr los miembros de la UE como valor de su postura, los iraníes pueden estar más que satisfechos.

Irán necesita tiempo para dotarse de los elementos que su programa nuclear requiere. Y la postura negociadora de los europeos, que quieren poner todo el tiempo del mundo entre el ahora y un mañana en el que tendrían que enfrentarse a una decisión dura contra Irán, se lo están dando. Ahora se ha convocado una reunión extraordinaria de la Agencia Internacional de Energía Atómica para que se vote allí elevar la discusión al Consejo de Seguridad de la ONU. Se supone que con la idea de que éste condene la actitud iraní y se abra paso al camino de posibles sanciones.

Los europeos argumentan que Irán tiene miedo a una resolución condenatoria de la ONU. Sin embargo, ante el borrador de resolución que han hecho circular ayer miércoles, el presidente iraní no ha sido más que despreciativo. “Les haremos bajar de su torre de marfil”, ha dicho. Las sanciones tampoco parecen asustar más que las palabras condenatorias a Teherán. Más bien al contrario. No sólo contentos con amenazar a los occidentales con una subida del crudo, ahora el gobernador del banco central iraní ha avisado de que Irán podría hacer volver los petrodólares que tiene colocados en inversiones occidentales en caso de que se pongan en marcha alguna sanción en su contra. Y es que los ayatolás saben muy bien que en un pulso, son los europeos los más débiles. Y creen que Europa está jugando de farol. No hay acciones previstas si su estrategia diplomática actual fracasa.

El arma que más daño podría hacerle al régimen de Teherán –aparte de un ataque de decapitación– seria un boicot a sus exportaciones de petróleo. Son el 5% del total del crudo que se produce en un día pero le da a Irán el 90% de sus ingresos. De ahí que, al ser su fuente de riqueza su principal vulnerabilidad, Teherán haya firmado un importante contrato para suministrar crudo a China e intente influir en Chávez para que no sirva de fuente alternativa cara a los Estados Unidos y los europeos.

O sea que frente a la habilidad iraní y la impotencia europea, nosotros los europeos celebramos que estamos bien unidos en unas negociaciones que lejos de producir lo que se quiere, van por la senda opuesta. Celebraremos un Irán nuclear todos juntos, que es lo que parece que de verdad nos importa.

© GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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