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Hay terrorismos justificables

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Zapatero lo repitió una y otra vez: la salida de Irak no suponía un paso atrás en la lucha contra el terrorismo. Es más, en su opinión nada tenía que ver una campaña con la otra. La intervención en Irak daba argumentos a los islamistas y dificultaba la lucha contra la auténtica amenaza.
 
¿Qué pasos ha dado nuestro presidente del Gobierno en la lucha real contra el terrorismo internacional? Hace algunas semanas comentamos la importante rueda de prensa conjunta con Ahmed Qorei, primer ministro de la Autoridad Nacional Palestina. Entonces realizó duras críticas al gobierno de Israel y no mencionó la palabra “terrorismo” a la hora de hacer referencia al lado palestino. No sabemos si Zapatero considera “terrorismo” los actos violentos e indiscriminados que las distintas brigadas palestinas realizan contra los israelíes –árabes o judíos–, pero estamos seguros de que no lo considera un problema principal, porque ni siquiera lo mencionó en su evaluación de la crisis.
 
Recientemente ha visitado España Bachar al Asad, Presidente de la República de Siria. En la correspondiente rueda de prensa los dos dignatarios hicieron uso de la palabra “terrorismo”, aunque de forma sorprendente. Rodríguez Zapatero afirmó que: “Hemos analizado el combate contra el terrorismo internacional. He recibido con satisfacción la solidaridad del presidente de Siria ante los trágicos atentados del 11 de marzo en Madrid y también el compromiso firme de su Gobierno de cooperar solidariamente en la lucha contra el terrorismo, lo cual para España y para la Comunidad Internacional es muy importante”.
 
Por su parte Bachar al Asad informó de que “hemos hablado sobre nuestra voluntad de condenarlo, sobre todo los atentados terroristas en Madrid hace dos meses.” Todo perfecto, como si Siria fuera un país que nada tuviera que ver con el terrorismo, como si no diera cobijo a algunas de las organizaciones más criminales, como Hezbolá o Hamas. Con todo descaro, ante la serena presencia de nuestro presidente, Bachar se permitió afirmar: “Primero, no veo ningún contacto o vínculo entre ETA e Hezbolá, ni hablado en el ámbito geográfico ni político (sic). Hezbolá es un partido libanés cuyo objetivo es liberar los territorios libaneses de la ocupación israelí. No tiene nada que ver con ningún otro movimiento. Es un partido que participa en la vida política libanesa, tiene miembros en el Gobierno libanés, ha participado en las elecciones y tiene votantes y nosotros, por supuesto, como país tenemos relaciones muy estrechas con el Líbano y tenemos relaciones con Hezbolá como uno de otros partidos políticos. Yo afirmo que no existe ninguna relación entre Hezbolá y ninguna otra organización en Europa o en otro país del mundo”
 
Es evidente que Hezbolá es mucho más que un partido político, es una organización islamista chiíta que ha tenido y tiene una actividad terrorista importante. Más aún, es la correa de transmisión entre Irán, Siria y Hamas, la organización islamista palestina que forma parte del movimiento de los Hermanos Musulmanes. Hamás es mucho más que un grupo terrorista, pero también es un grupo terrorista. Hace tiempo que el entorno etarra dejó de tener sólo relaciones con los grupos terroristas árabes laicos, para ampliar sus relaciones a los islamistas, con los que convergen en el rechazo a la política norteamericana de globalización liberal. Él lo sabe y no tiene ningún reparo en mentir en Madrid. Pero siendo eso grave, lo es mucho más la aquiescencia de nuestro gobierno. No se puede afirmar un compromiso en la lucha contra el terrorismo y a continuación aceptar como normal afirmaciones como las vertidas en esa rueda de prensa. Siria no es un aliado en esta campaña, es parte de la amenaza.
 
La Unión Europea tiene una política mediterránea. La Comisión ha tenido que escuchar muchas críticas sobre el mal uso de las ayudas que concede, en unos casos porque fomentan la corrupción, en otras porque van a parar a las arcas de los grupos terroristas. En los últimos tiempos los responsables en Bruselas han insistido mucho en que las ayudas irán condicionadas a pasos concretos en la modernización y en la lucha contra el terror. Rodríguez Zapatero ha dado otro paso adelante en la dirección equivocada. La Unión Europea ha incorporado a Hamas en la lista de las organizaciones terroristas. Hamas se dirige parcialmente desde Damasco, con la colaboración de Irán y Siria. Dando cancha a Siria se está enviando a Oriente Medio, una vez más, el mensaje de que practicar el terrorismo es una buena inversión, porque los europeos acaban cediendo. Con más gestos como éstos no sólo no combatimos el terrorismo sino que lo fomentamos.
 
¿Está Zapatero equivocado? ¿Está mal aconsejado? ¿Recibe una información incompleta? No. Está desarrollando una política coherente, que aprueba una parte importante de sus analistas y electores. La idea de que todo terrorismo es condenable no es una idea socialista. Ellos creen, por el contrario, que hay terrorismos comprensibles o justificables. Tanto que sus publicistas afines los califican como “grupos de liberación nacional” o similares. También aquí convergen unos y otros en el antinorteamericanismo, en el rechazo a la globalización liberal. Pero así no se reconstruye el Mundo Árabe, sino que se le condena al atraso y a la violencia. Nosotros padeceremos sus consecuencias, con una emigración creciente y unos núcleos importantes de rechazo a nuestro modelo de convivencia dentro de nuestros propios países.

 
GEES: Grupo de Estudios Estratégicos.

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