Menú
Con tu apoyo hay más Libertad
  • Sin Publicidad
  • Acceso a Ideas
  • La Ilustración Liberal
  • Eventos
FUEGO AMIGO

La reunión de Charm el-Cheikh y los ausentes

Estaban todos: Clinton, Annan, Mubarak, Abdallah, Arafat y Barak y por si quedaba un hueco, por chiquito que fuera, el famoso Solana, tan recordado en Serbia. Estaban todos los importantes y la cosa esa de la paz no salió. La mayor parte de los observadores dijeron que la paz no saldría de la reunión ya que Barak tenía problemas de mayoría parlamentaria, lo que, según los enterados, dificultaba un acuerdo sobre los territorios en litigio. Las dificultades, era la opinión general, procedían de los extremistas de Israel y de Palestina. Era una opinión aceptable, ya que creaba una simetría, ambos campos tenían sus integristas, lo importante era reducir esos extremistas y la paz se lograría. Era un problema interno de cada bando y que con un poco de buena voluntad, algo de mano izquierda y un buen puñado de dólares, se podía resolver. Pues no.

0
Hay una voluntad general, que se apoya en un deseo de paz real, en considerar que lo que sucede en el Próximo Oriente es un problema de nacionalismos y en el fondo, de política. Se niegan a reconocer que hay algo más, mucho más y más profundo que una querella de nacionalismos. Existe, lo está diciendo todos los días uno de los bandos en todos los medios de comunicación, un problema religioso muy serio.

Nadie quiere reconocer que hoy hay guerras de religión. Les parece algo anticuado, o acaso los comentaristas y analistas políticos no dan importancia al fenómeno religioso en nuestros días. Parece como si la relativa, pero constante, pérdida de influencia social de las iglesias en el mundo occidental les impidiese ver el resurgir de sectas y religiones de importación aquí mismo. Por eso cuando ven un enfrentamiento sangriento entre católicos y protestantes en Irlanda lo atribuyen a roces entre “nacionalismos” o a la lucha de clases. En los Balcanes las luchas entre ortodoxos, católicos y musulmanes, cada pareja en su turno, lo ven como un problema étnico. Lo que confiere a esas luchas un cierto carácter racista. Las diferencias entre los pueblos de los Balcanes son fundamentalmente religiosas. La experiencia demuestra que la ignorancia de la historia no favorece la comprensión de los problemas entre pueblos y naciones.

En el caso del conflicto israelo-palestino la componente religiosa es fundamental. Hay una pugna por un territorio; por un lado los palestinos y por otro los judíos. El desarrollo del conflicto, desde su origen, muestra que hay algo más que un suelo en juego. En el principio los musulmanes se opusieron a las implantaciones israelitas por ser los israelitas unos judíos. La expulsión de los ingleses fue obra sobre todo de los judíos; los musulmanes aparentemente se acomodaban bastante bien con la situación de “ocupados”, los ingleses no eran judíos.

Para intentar comprender lo que sucede hoy en esa zona hace falta tener en cuenta los grupos humanos que participan en el conflicto, sus objetivos y sus razones.

a) Los judíos, un pueblo “exiliado” durante siglos que pretende tener una patria, “su” patria histórica, la prometida por su Dios. Un pueblo con una religión propia, la que le ha permitido persistir en su ser durante todos los exilios, todas las dispersiones y todos los intentos de exterminio.

b) Los musulmanes, pueblos unidos por una fe que es universal, todos los hombres nacen musulmanes, pero errores del pasado hacen que no lo sepan, por eso no hay ceremonia de conversión al islam, basta con decir: “Alá es Dios y Mahoma su profeta”, y ya se es lo que en castellano se llama un “muladí”. No tiene una patria especifica, el mundo es su patria, pero hoy esta dividido en dos zonas, la primera se denomina Dar al-Islam, territorios bajo control musulmán, y la segunda Dar el-Harb, tierras que no están aún bajo control musulmán y que significa Morada de la Guerra. El conjunto de los musulmanes constituye la umma, que más que un significado geográfico tiene un contenido espiritual, diríamos que es el conjunto de los que reconocen a Alá como su dios. Los musulmanes aislados son también la umma. Todo creyente tiene que luchar, con todos los medios, donde quiera que esté, por hacer que Dar el-Harb se transforme en Dar el-Islam. Un estado musulmán implica una división “artificial” del Islam, fuente de peligros para la unidad de la umma.

Volviendo al Oriente Próximo. Encontramos un Estado judío, democrático, con partidos políticos y tensiones religiosas. Y una Autoridad Palestina que trata de constituirse en un Estado musulmán, con tensiones religiosas asimétricas, es decir una parte de los palestinos son partidarios de un Islam moderado y de un Estado palestino y una mayoría de creyentes ortodoxos que luchan por la umma y por la expulsión de los judíos del territorio. Los musulmanes ortodoxos palestinos son la continuación del gran movimiento de renuevo de la fe musulmana que aquí llamamos islamistas, y que no son como se dice unos fanáticos, son los verdaderos creyentes musulmanes.

De este modo tenemos a Barak que representa un estado y que aún estando en minoría parlamentaria puede controlar las fuerzas armadas y la policía de su país. Arafat ha demostrado que no puede controlar el movimiento popular anti-Israel; de hecho la intifada la controlan en casi su totalidad los movimientos islamistas palestinos y “extra-palestinos”. Arafat no representa más que una minoría de palestinos, minoría que se reduce cada día.

La realidad, la que nos gritan los hombres, y niños, de la Intifada, es que están enfrentados por un lado el estado judío y por otro los islamistas de la umma. En vez de invitar a Arafat a las reuniones internacionales que buscan la paz deberían hablar con los dirigentes de Hamas y de los otros movimientos musulmanes ortodoxos, que son los que realmente manejan y controlan la Intifada.

La situación es, en estas circunstancias, explosiva. Los estados musulmanes de la región que pueden intervenir en la contienda no parecen dispuestos a hacerlo. Hoy con la ausencia de la desaparecida URSS no tienen las reservas técnicas necesarias para afrontar una guerra con Israel. Tienen mucho material bélico de buena calidad, pero no son capaces de reponer material y municiones al no ser productores de los recambios. Es un problema de logística muy serio. Pero, y esto es importante, los movimientos islamistas en estos países pueden, mediante un movimiento de masas que ya está funcionando (las manifestaciones contra Israel), obligarles a entrar en guerra. Incluso si se resisten, es posible, y es la hipótesis más probable, que se produzca una gigantesca marcha de civiles, armados con piedras y palos, contra el Estado judío. El equivalente, pero con otra dimensión, de la “marcha verde” de Hassan de Marruecos.

El clamor de las masas musulmanas en la umma lo está pidiendo. Las manifestaciones musulmanas en las ciudades del mundo occidentales, en Dar el-Harb precisamente, son un índice de la voluntad de lucha mundial de los musulmanes ortodoxos. La fe puede mover montañas…

La situación parece seria, de verdad.
0
comentarios

Servicios

  • Inversión
  • Seminario web
  • Radarbot