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EL MUNDO DE LOS CóMICS

Spider-Girl, el mejor Spiderman del momento

Spiderman es quizá la colección más emblemática de Marvel. Su revolucionario concepto de personaje, donde se da preferencia al ser humano detrás del superhéroe antes que al superhéroe en sí, le ha proporcionado una legión de fans que siguen sus aventuras con avidez mes tras mes. Sin embargo, esto llevó a los jefes de Marvel a intentar exprimirle aún más el jugo al invento.

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Desde entonces, Spiderman ha protagonizado más colecciones regulares que ningún otro personaje Marvel (“The Amazing Spiderman”, “The Spectacular Spiderman”, “Peter Parker: Spiderman”, “Spiderman Unlimited”, Untold Tales of Spiderman, “Web of Spiderman”, “Webspinners”, “Shadow of Spiderman”...) sin contar todas las derivadas o relacionadas con las suyas (“Black Cat”, “Slingers”, “Venom”, “Spiderwoman”, “New Warriors” en sus últimos años, “Scarlet Spider”, etc.). Casi todas estas series, sin embargo, han resultado burdas copias, sucedáneos, engañabobos. ¿También Spidergirl?

No. Spidergirl formaba parte del MC-2 (Marvel Comics-2), una iniciativa de Marvel de crear un universo situado quince años en el futuro, con nuevas versiones de sus superhéroes: unos Vengadores desconocidos, unos Cuatro Fantásticos que eran cinco, una Capitán América, y una Spiderman adolescente. Repito: una. La protagonista era May, la hija de Peter Parker y su esposa Mary Jane Watson. La serie comenzaba cuando May, dieciséis años, descubría que su padre, a quien creía un simple detective de la policía, había sido en su juventud el legendario Spiderman. La revelación fue aún mayor cuando descubrió que poseía los mismos poderes que su padre. May se confecciona entonces un traje (simple variación del que llevaba su padre) y se lanza a la calle a combatir el crímen bajo la identidad de Spidergirl.

El MC-2 resultó un fracaso comercial. Las nuevas series cerraban a los diez números debido a sus desastrosas ventas, con una excepción: Spidergirl. Ante el pasmo de los directivos, se mantenía bien en el mercado y ganaba adeptos hasta rivalizar con los de su maltrecho padre. ¿Por qué ese éxito?

El mérito se le puede atribuir a Tom DeFalco, creador y guionista de la serie. Ha sabido aprovechar que la colección esté ambientada en un futuro alternativo para ofrecernos historias cortas, simples, tranquilas dentro de lo que cabe en un cómic. Pero un futuro alternativo de Marvel no sería tal sin que algunos personajes cambiaran de carácter, de bando y hasta de sexo. Por suerte, DeFalco ha sabido hacer dichos cambios interesantes y lógicos. Por ejemplo, que Nova se convierta en un engreído es algo que, dado el carácter del personaje, es perfectamente comprensible; y el que Peter Parker, tras abandonar su vida como Spiderman, se metiera a algo que le permitiera seguir luchando contra el crímen era algo cantado. Luego hay otras variaciones más extrañas, como que un malo de toda la vida como es el Juggernaut se haga bueno (aunque sea otra persona), o que Lobezno tenga una hija con Elektra.

May (Spidergirl) es la típica chica de instituto con los típicos problemas de la adolescencia. Pero además debe luchar a diario contra supervillanos. Es estudiosa aunque no del tipo empollón que era su padre cuando recibió sus poderes: tiene amigas que la aprecian y algún que otro chico colado por ella.
Pero quizá lo mejor de la serie son los deliciosos personajes secundarios: Peter Parker es el padre sufridor que de ninguna manera piensa dejar que su hija salga por ahí a jugarse la vida contra unos psicópatas (¿algún padre lo haría?). Mary Jane es la madre ejemplar que intenta que padre e hija lleguen a un acuerdo, Phil Urich es la figura paterna alternativa, que apoya a May y la entrena en el uso de sus poderes, Daredevil es la "criatura oscura de la noche", un superhéroe en el más puro estilo Castigador ("mato sin remordimientos pero estoy del lado de los buenos") que intenta persuadir a May para que deje lo de los superhéroes... eso sin contar a los compañeros de instituto de May, que en ocasiones cobran mayor protagonismo que la propia Spidergirl.

El dibujante, Pat Oliffe, no es excepcional, pero le da a la serie un toque de simplicidad muy años 70. Algunas pegas: escenarios interiores demasiado vacíos y la manía de hacer páginas fotocopiando dos viñetas una y otra vez. Sin embargo, la luz y los trajes brillantes resaltan el carácter "optimista" de la serie.

En fin, la sencillez y accesibilidad de Spidergirl suponen una interesante variación en un mercado lleno de colecciones cuyas tramas se prolongan sin sentido meses y meses. Se lee ávidamente y da una sensación de tranquilidad imposible de encontrar en otro cómic de Marvel; además, es su única serie regular protagonizada por una mujer. Ojalá no llegue un directivo y decida aprovechar su popularidad sacando cinco series sobre ella. O seis. O siete...
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