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Y ahora Corea...

Si la dictadura de Kim Jong Il no está crecida, entonces ya no hay manera de saber lo que es pavonearse en el plano internacional.

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El pasado mes de marzo, un buque de guerra de Corea del Sur fue hundido produciéndose la muerte de cuarenta y seis marinos. Seúl insistió en que la causa de la tragedia había sido un torpedo norcoreano, pero Pyongyang lo negó y la política de la Casa Blanca dejó las cosas en ese punto. Bueno, en ese punto es un decir. En los últimos meses, Corea del Norte ha llevado a cabo dos pruebas nucleares y pretende que cuenta con centrifugadoras capaces de producir uranio para un nuevo reactor.

A decir verdad, los planes nucleares de Corea del Norte constituyen un quebradero de cabeza para la zona desde hace años. En su día, la administración Clinton intentó llegar a un acuerdo para congelar el programa nuclear norcoreano a cambio de que Estados Unidos, Japón y Corea del Sur proporcionaran a los comunistas dos reactores para producir electricidad. El acuerdo quedó en nada en la época de Bush que descubrió el programa nuclear secreto de los norcoreanos y decidió que no estaba dispuesto a que se burlaran de él. Sólo en 2003, Estados Unidos con el respaldo de China, Japón, Rusia y Corea del Sur, inició unas conversaciones para desactivar el peligro que significa un programa nuclear norcoreano. Las conversaciones concluyeron en diciembre de 2008 y no han vuelto a reanudarse. 

Durante este tiempo no puede decirse que Obama haya permanecido pasivo ante estas pruebas de fuerza de una de las pocas dictaduras comunistas que aún persisten en el globo, pero su insistencia en reducir todo al terreno de las conversaciones está dando pésimos resultados. De hecho, el científico norteamericano Siegfried Hecker publicó el pasado fin de semana un informe relatando su visita a un centro nuclear norcoreano. Según Hecker, los avances logrados por los norcoreanos eran "pasmosos". 

Y mientras aún resuenan las advertencias de Mike Mullen, presidente de la Junta de jefes de estado mayor, calificando a Corea del norte de "país muy peligroso", hace apenas unas horas, fuerzas de artillería norcoreanas han disparado sobre Yeonjpyeong, una isla surcoreana considerablemente poblada que se encuentra en las cercanías de la frontera occidental. Si la dictadura de Kim Jong Il no está crecida, entonces ya no hay manera de saber lo que es pavonearse en el plano internacional. O, si ustedes lo prefieren, eran pocos los problemas internacionales de Obama y parió Corea del norte.  

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