Dice un buen amigo mío que toda la clave del 11-M está en los explosivos, y en cierto modo tiene razón. Todo lo demás que nos han contado es cuestionable, porque hay tantas manipulaciones en la investigación de los atentados que nos vemos forzados a poner en cuestión casi cada detalle. Dos ejemplos:
Y así con casi todo. De manera que lo único que podemos hacer para no perder el norte es volver a los hechos básicos del atentado y centrarnos en el único aspecto que no admite dudas: en los trenes hubo diez explosiones, que ocasionaron 192 muertos y los Tedax detonaron otros dos artefactos explosivos in situ.
¿Qué fue lo que explotó en los trenes? La respuesta a esta cuestión es lo único que nos puede hacer avanzar en la resolución del enigma, y precisamente por eso es el aspecto donde más ocultación de información se ha producido. Sin ánimo de ser exhaustivos:
¿Quiere avanzarse en la resolución del caso? Llámese a declarar a quienes puedan aportar información sobre estas cuestiones.
La importancia de los explosivos es tal que, además de ocultarnos toda la información posible, se ha producido una auténtica orgía de manipulación lógica, destinada a tratar de convencernos de que en los trenes explotó Goma-2.
En el capítulo 10 de Los enigmas, "El tiempo debe detenerse", denunciábamos la trampa lógica que a todos nos habían tendido desde el principio, cuando nos dijeron que en los trenes había estallado Goma-2 ECO porque en la mochila de Vallecas había Goma-2 ECO. Demostrábamos en ese capítulo (utilizando el ejemplo del frasquito de cianuro) que ese razopnamiento lógico es falso.
Pero no es el único razonamiento falso que se ha utilizado para tratar de convencernos de que lo que estalló en los trenes es dinamita. Los informes policiales entregados al juez indican que en ocho de los diez focos de explosión aparecieron "componentes genéricos" de dinamita, lo que demostraría que en los trenes estalló dinamita. Se trata de otra falsedad, porque el hecho de que aparezcan restos de componentes genéricos de dinamita no indica, en modo alguno, que se usara dinamita. Si se utilizó algún otro explosivo que incluya entre sus componentes algún componente genérico de la dinamita, quedarían restos de ese componente genérico a pesar de no haberse usado dinamita.
Y la demostración se encuentra, curiosamente, en las palabras de Sánchez-Manzano en la Comisión del 11-M. Ni en el sumario, ni en el auto de procesamiento se indica qué componentes genéricos de dinamita se encontraron en ocho de los diez focos de explosión, pero Sánchez-Manzano deja claro, en su respuesta a la primera pregunta de Jaime Ignacio del Burgo en la Comisión 11-M, que lo que se encontró es nitroglicerina.
La nitroglicerina no es dinamita, sino tan sólo uno de los componentes que se pueden emplear para fabricarla. Pero la nitroglicerina puede usarse para fabricar otros explosivos distintos de la dinamita. Por ejemplo, ya hemos comentado en otras ocasiones que la mezcla RDX+nitroglicerina tiene unos efectos muy similares al C4 o al Semtex, y ya ha sido usada anteriormente por grupos terroristas. Dicha mezcla, al explotar, dejaría "restos de componentes genéricos de dinamita", concretamente nitroglicerina.
Así pues, repitamos la pregunta: ¿qué narices es lo que estalló en los trenes? No lo sabemos, pero el sentido común nos permite afirmar algo con una razonable certeza: si se nos han ocultado los datos y los análisis y se nos ha intentado convencer con falacias lógicas de que lo que estalló en los trenes es dinamita, es precisamente porque lo que estalló en los trenes no era dinamita.