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Los enigmas del 11M

Ofensiva en el frente sur

Muy curiosos los movimientos que estamos viendo últimamente en la prensa pro-gubernamental, en torno al tema del 11-M.

Tras la milagrosa reaparición en Marruecos de uno de los que nos decían que se había suicidado en Irak (Mohamed Belhadj), El País se nos descuelga con una lacrimosa crónica de Yoldi sobre Brahim Moussaten, a quien se metió por la cara en la cárcel y que ahora ha demandado al estado español, pidiendo una indemnización millonaria.

No deja de tener su gracia que el mismo medio, y los mismos periodistas, que dieron una entusiasta cobertura informativa a una versión oficial manifiestamente falsa, que sirvió para encarcelar a docenas de musulmanes como Moussaten por el mero hecho de ser musulmanes, salgan ahora a contarnos lo mal que lo han pasado algunos de esos musulmanes tan injustamente encarcelados. Se me saltan las lágrimas... pero de vergüenza ajena.

Si alguien podría rasgarse las vestiduras por el encarcelamiento injusto e inmoral de Brahim Moussaten seríamos aquellos que desde un principio sostuvimos que toda esa basura que nos estaban contando no tenía nada que ver con el 11-M. Pero, desde luego, quienes ayudaron a transmitir de forma acrítica, cuando no cómplice, toda esa basura a la opinión pública, carecen ahora de legitimidad moral para decir nada.

Más sorprendente resulta la reaparición, también en El País, de José María Irujo, que es un excelente periodista de investigación y que, quizá por eso mismo, se quitó inteligentemente de en medio en cuanto la versión oficial empezó a desprender demasiado olor a podrido. Nos cuenta Irujo anteayer que se están produciendo movimientos en la mezquita de Madrid, con la defenestración del chej Mounir, y dice que su destitución es todo un misterio, aunque apunta como posible causa a su perfil moderado. A lo mejor tiene razón Irujo, aunque no sé por qué intuyo que podría haber otras causas alternativas o adicionales para que Mounir abandone su puesto.

Ayer, José María Irujo volvía a la carga, con un artículo dedicado a Mohamed Haddad, el tetuaní jugador de dominó a quien se pretendió involucrar en el 11-M desde las primeras horas después de la masacre. Resulta que el amigo Haddad ha pedido asilo político en España y cuenta Irujo que se debe a la persecución a la que ha sido sometido por los servicios de información marroquíes tras haber sido "identificado por error como uno de los autores materiales del 11-M".

¡Sopla! O sea, que las investigaciones de la Policía española le señalan "por error" como implicado en el 11-M, y Haddad se va a pedir asilo político precisamente al país que le ha implicado "por error" en el 11-M y que es, por tanto, responsable de todas sus desventuras posteriores. Y además se espera cinco años para pedir ese asilo político. ¿No le parece a usted, señor Irujo, que el asunto apesta un poco?

Pero debo confesar que lo que más me gusta de la crónica es la atribución de responsabilidad que se hace, en boca del propio Haddad, a "medios de comunicación que le acusaron sin pruebas". ¡Caramba! ¡Yo creía que quien había metido a Haddad en la rueda de los sospechosos del 11-M era la UCIE, pero resulta que fueron los "medios de comunicación"!

Pero entonces, ¿qué pasa con ese fax del 14-M que consta en el sumario, firmado por el comisario Mariano Rayón, en el que se pide que se registre el domicilio de Mohamed Haddad, como sospechoso de los atentados? ¿Será un fax falso? ¿O será que lo de "Mariano Rayón" es un alias de algún director de "medios de comunicación"? Creo que tengo que llamar a Irujo para que me lo aclare, porque estoy hecho un lío.

¿A qué creen ustedes que se deberán la sorprendente resurrección de Mohamed Belhadj, la pública rehabilitación de Brahim Moussaten en el diario de cabecera de la progresía española, el asilo político pedido por Mohamed Haddad en Ceuta? Si estuviéramos hablando en términos militares, cualquiera diría que estamos asistiendo a una ofensiva de diversión en el frente sur, en vista de las últimas revelaciones en torno al tema de los explosivos y las muestras de los trenes. La conexión marroquí, bien explotada, puede dar un juego inmenso.

Estoy realmente intrigado, esperando el siguiente episodio del serial. ¿Qué nos dirán los dos Mohamed, Haddad y Belhadj, en las próximas semanas? ¿Sacará alguien también a pasear a Mustafá Setmarian, ese cerebro de reserva del 11-M a quien recientes informaciones situaban, cómo no, en Siria? ¿Resucitará algún otro suicida? ¿O nos tendrán preparado algo verdaderamente original?

Espero que sea esto último, porque la verdad es que la sensación de deja vu, con las distintas maniobras sucesivas de apuntalamiento de la versión oficial, resulta insoportablemente tediosa.

Los caminos de Rubalcaba son cada día más indigeribles.

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