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Los enigmas del 11M

Un mundo con miedo

Sugerente carta la publicada hoy sobre Garzón por el director de El Mundo.

Recuerda Pedro J. Ramírez la denuncia que la fiscalía de la Audiencia Nacional presentó contra el juez estrella el 4 de febrero de 2005, por revelación de secretos de sumario en su libro "Un mundo sin miedo", así como el artículo que Victoria Prego publicó un par de días después en el periódico El Mundo y en el que daba a entender que uno de los motivos por los que nadie se atrevía a proceder contra Garzón era que éste conocía los nombres de los infiltrados de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en ETA. Comenta el director de El Mundo que, en efecto, la información que recabaron en aquel entonces confirmaba que en "las altas esferas" existía auténtico pavor a que Garzón pudiera hacer uso de los datos sobre infiltrados en ETA de los que disponía.

Lo que resulta muy curioso es acudir a la hemeroteca y comprobar qué fue exactamente lo que dio origen a aquella denuncia de la fiscalía contra Garzón. ¿Qué es lo que Garzón decía en "Un mundo sin miedo" que podía interpretarse como revelación de secretos de sumario?

Pues, ni más ni menos, lo que motivó la denuncia de la fiscalía de la Audiencia Nacional fue que Garzón comentara que ETA no buscaba causar ningún muerto ni en el frustrado atentado de Chamartín (finales de 2003), ni en el frustrado atentado de Baqueira-Beret (febrero de 2004), ni en el frustrado atentado de la caravana de Cañaveras (marzo de 2004). Es decir, en las tres operaciones-cebo que precedieron al 11-M y que permitieron enredar al gobierno del PP en la trampa de la autoría etarra. No en vano el 11-M se diseñó como un atentado contra las estaciones de tren (como en el caso de Chamartín), con 12 mochilas bomba (como en el de Baqueira) y en pleno Corredor del Henares (como en el de Cañaveras).

¿Resulta casual que Victoria Prego mencionara en su artículo, dos días después, que el asunto de los infiltrados en ETA era una de las bazas fuertes de Garzón? Es posible que fuera casual. Pero también es posible que no.

Porque, de hecho, si aquellas tres operaciones de ETA que precedieron al 11-M fueron, efectivamente, cebos tendidos al gobierno del PP, entonces quienquiera que planificara el 11-M tuvo que conseguir, de alguna manera, que ETA pusiera en marcha esos cebos. ¿Se utilizó precisamente a alguno de los infiltrados en ETA para transmitir esas órdenes a la banda, o a una parte de la misma? ¿Jugaron los infiltrados en ETA, si es que existían, algún papel en esas tres operaciones-cebo? ¿Era ésa la amenaza contenida en el libro de Garzón? ¿Era ése el mensaje que el artículo de Victoria Prego pretendía transmitir?

Y, ya puestos a preguntar, ¿había algún infiltrado entre los miembros del aparato de logística de ETA detenidos en Francia en los mismos días en que tiene lugar en Madrid la operación de Leganés, en la que "desaparecen" los cabezas de turco oficiales del 11-M?

¿Quién o quiénes controlaban a esos infiltrados, si es que existían? Sería muy interesante conocer la respuesta a esa pregunta, ¿no creen ustedes? Tal vez nos ayudara a interpretar ese enigma envuelto en un misterio que es, hoy por hoy, el 11-M.

Suponiendo que esos infiltrados existieran, claro. Pero seguro que no es así. Porque la sola posibilidad de que las cosas fueran como parece hace que a uno le entre miedo de vivir en un mundo así.

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