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Restricciones a la entrada de capitales

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Cuando aún resuenan en Chile los ecos del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, una medida de apertura económica que beneficiará a la economía chilena, del otro lado de la cordillera, el presidente Néstor Kirchner parece estar dispuesto a cerrar aún más la economía argentina y lo demostró firmando un decreto que restringe la entrada de capitales externos de corto plazo. La excusa formal de la polémica medida es que la entrada de capitales y su posterior salida en tiempo breve torna excesivamente volátil el mercado financiero local. Pero la verdadera razón es la caída del valor del dólar. De hecho, el anuncio de la decisión del gobierno ya consiguió el efecto que buscaba: frenar el ingreso de divisas, en un intento por balancear la desequilibrada plaza local de cambios y evitar que el exceso en la oferta de dólares siga desvalorizando la divisa.

El gobierno está muy preocupado en evitar que la divisa americana perfore el valor de 2,80 pesos ya que en el pasado reciente predijo un dólar en 3,60 pero la moneda americana cayó por debajo de esos valores, haciendo caso omiso a la buena “voluntad” del gobierno que aunque ha emitido en los últimos dos meses alrededor de 2.000 millones de pesos para comprar dólares no ha conseguido detener la caída de la divisa americana y sí ha sobrepasado el limite de emisión previamente fijado en el acuerdo con el FMI. Sin instrumentos para combatir la baja del dólar, el gobierno argentino alega que lo que está haciendo bajar el dólar es el ingreso de “capitales golondrinas”: capitales que entran al país dado los altos retornos de los mercados financieros argentinos y se van en el corto plazo, cuando ganan en días lo que tomaría meses o semanas en los mercados del mundo desarrollado.

Si nos preguntamos por qué el gobierno es capaz de implementar una medida que implica una restricción al ingreso de capitales en un país que desde su colapso no ha recibido casi inversiones extranjeras (salvo del Brasil) y que obviamente impactará en otras variables de la economía (incluido el crecimiento), la respuesta es que es un problema fiscal. El valor del dólar es un problema fiscal en la Argentina porque las exportaciones que se facturan en dólares están sujetas a retenciones que financian los gastos del estado. Si el valor del dólar cae, las retenciones son menores, disminuye el superávit primario y el Estado vuelve a tener problemas de financiamiento. El gobierno alega que el dólar alto favorece la competitividad pero no se ha demostrado un brutal incremento de exportaciones en la Argentina, de hecho en el año 2002 cayeron las exportaciones, pero sí se está empezando a sentir que el tipo de cambio dificulta la adquisición y reposición de bienes de capital para la industria local.

La Argentina ha vivido una crisis dramática que aún no ha terminado y es poco probable que esta medida subsane los graves problemas que hacen “volátil” invertir en la Argentina, como la falta de seguridad económica y jurídica, la inexistencia de un sistema financiero confiable y el enorme poder del gobierno para “arbitrar” en los mercados. Después de haber licuado enormes deudas a través de la devaluación y la suspensión de pagos, el gobierno argentino sale a buscar más, por lo que el objetivo real del control de capitales dispuesto es ayudar al gobierno a financiar el elevado gasto público, una vez más.

© AIPE

María del Carmen Bourdin, periodista argentina, es directora ejecutiva de la Asociación Sur.

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