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La lección del Yemen para el futuro de la lucha antiterrorista

Las políticas de Obama en Oriente Medio están siendo un absoluto fracaso.

Max Boot
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Gracias al sacrificio y al servicio de nuestros valientes hombres y mujeres de uniforme, la guerra en Irak ha terminado, la de Afganistán está amainando, Al Qaeda ha sido diezmada y Osama ben Laden está muerto.

Presidente Obama, 1 de noviembre de 2012.

La estrategia de erradicar a terroristas que nos amenazan mientras apoyamos a nuestros socios en el frente lleva años poniéndose en práctica exitosamente en el Yemen y Somalia.

Presidente Obama, 10 de septiembre de 2014.

Estados Unidos ha evacuado del Yemen a la parte de su personal que seguía allí, incluidos unos 100 miembros de las Fuerzas de Operaciones Especiales, debido al empeoramiento en la seguridad del país, según declararon el sábado representantes estadounidenses. La retirada estadounidense (…) supone un nuevo retroceso en su lucha antiterrorista contra una potente rama de Al Qaeda que opera en el país.

Reuters, 21 de marzo.

Las citas anteriores resultan bastante elocuentes. Lejos de estar diezmada, Al Qaeda (AQ), junto a la milicia huzi, respaldada por Irán, está expulsando a Estados Unidos del Yemen, país que en absoluto es un brillante ejemplo práctico de la política antiterrorista estadounidense, sino un tremendo fracaso. Esto supone un grave golpe a la seguridad nacional norteamericana, porque Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) era considerada, desde hacía tiempo, la filial de AQ más interesada en atacar territorio estadounidense. Así, los ataques contra ella llevados a cabo por las Fuerzas Especiales en el Yemen han sido necesarios para prevenir atentados contra civiles estadounidenses.

Ni siquiera ahora nos veremos completamente impotentes para combatir a AQPA (hay una base de las Fuerzas Especiales en Yibuti, justo al otro lado del Golfo de Adén, y, al parecer, la CIA tiene una base secreta de drones en Arabia Saudí). Pero aunque los Predator y otras aeronaves puedan seguir atacando fácilmente objetivos en el Yemen, resultará más difícil identificar objetivos de alto valor estratégico si no hay personal estadounidense sobre el terreno… y pueden apostar a que si la embajada y las fuerzas de operaciones especiales han retirado a su personal, también lo habrán hecho la CIA, la NSA y otras agencias de inteligencia.

El otro punto que hay que destacar es que esto supone una advertencia para el futuro de Afganistán. El presidente Obama parece creer que aún resultará posible que sólo se quede estacionado allí un pequeño contingente de las fuerzas especiales para ocuparse de los integrantes de Al Qaeda en Afganistán y Pakistán, incluso si las demás fuerzas estadounidenses son retiradas a partir de 2016. El ejemplo yemení demuestra por qué ésta es una muy mala idea: ni siquiera las fuerzas especiales más expertas pueden actuar en un país que es un absoluto caos, como lo es el Yemen actualmente. Afganistán debería ser mínimamente estable para poder servir de plataforma desde la que lanzar ataques de las fuerzas especiales, y mantenerlo mínimamente estable requerirá comprometer a largo plazo al menos 10.000 miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses. Pero para cumplir semejante compromiso, Obama tendría que admitir que, al contrario de lo que afirmaba en sus anteriores bravatas, la guerra en Afganistán no está "amainando", como tampoco Al Qaeda está "diezmada", ni el Yemen es un ejemplo de “éxito” en la lucha antiterrorista.

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