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Agosto quita el sueño al Gobierno

El Gobierno destiló, además de preocupación, cansancio. Esta semana política nos volvió a dejar un panorama aterrador en lo económico, pero también en lo político y social. Y el vaso pareció rebosar para unos ministros que admitieron impotencia.

Pablo Montesinos
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Querida Ketty

Me temo que nos espera un agosto calentito. Y no precisamente tumbados en la playa. En el Gobierno se ha instalado una mezcla de temor y dudas sobre qué ocurrirá en ese mes en el que, hasta no hace mucho, lo único que le preocupaba al español, político y de a pie, no era otra cosa que coger un buen sitio en la playa. Vamos, que está en duda hasta nuestro tonteo de tumbona. Al menos en mi lado de la barrera, donde recuerdan cómo la crisis de deuda llegó a máximos por estas fechas el año pasado y el anterior.

El Gobierno destiló, además de preocupación, cansancio. Esta semana política nos volvió a dejar un panorama aterrador en lo económico, pero también en lo político y social. Y el vaso pareció rebosar para unos ministros que admitieron impotencia, con los ajustes más duros vistos hasta la fecha encima de la mesa y la prima de riesgo y el bono español a diez años en niveles de intervención total. "No paramos. Llevamos siete meses y el nivel de estrés, de nervios, de impotencia es continuo", en voz de un asesor gubernamental.

El que no son tiempos buenos se nota incluso en el físico de los miembros del gabinete. Empezando por el presidente, cansado y visiblemente más delgado. Incluso, dicen algunos, le está costando dormir, cosa que antes no ocurría. Gallardón promete coger algunos kilos nada más deje Madrid para un plácido descanso... si es que llega.

Yo he escuchado, de los más agoreros, que la intervención total llegará ese mes en el que el presi debería estar con su mujer e hijos en Pontevedra, en una casa distinta –por cierto– a la habitual por razones de seguridad. Peor, de hecho. Pero a saber. Todo dependerá de la prima. Preguntando a bocajarro a un ministro por la cuestión, lo rechazó: "No. Hay quienes así quieren que ocurra, han apostado mucho dinero a ello, pero España está cumpliendo y va a cumplir. La cosa se va a enderezar".

¿Qué pasará en agosto? Ésa es la pregunta, a un Consejo de Ministros para que julio termine, y con todos los indicadores en rojo. Ya ni tan siquiera elevan un poco más la vista para pensar en la vuelta de las vacaciones. El Gobierno apaga incendio tras incendio, y los interrogantes se multiplican sobre qué ocurrirá mientras España descansa. Frente a los más pesimistas, también están quienes creen que, con la ayuda a la banca y un calendario concreto sobre el cumplimiento del déficit, las bases para una relajación de los mercados estarán puestas. Pero visto lo ocurrido en estos siete meses nadie lo dice muy alto, vaya a ser. Y los mercados no dan respiro.

Rajoy, mientras, intenta protegerse. En todos los sentidos. Se dedica a lo que él considera hoy por hoy fundamental: dar la batalla en Europa. De ahí que lo hayamos visto poco, y así va a seguir siendo en principio, aunque sea utilizado como arma por tu Alfredo. Trabajo frenético de despacho, dicen, con contactos internacionales al más alto nivel.

"Habrá que esperar a la próxima semana. A cómo reaccionan los mercados a las últimas novedades. El sí del Parlamento alemán es una buena noticia para España, pero el riesgo está en Europa por su lentitud", fue la reflexión de un ministro económico, preguntado por la semana vivida. Y esto me lleva a volver a ese agosto de sentimientos encontrados: "¿Qué pasará? Buena pregunta, tal vez la gran pregunta. Pero de nuestro lado, estamos haciendo los deberes. Esperemos que la UE no nos deje solos en esto", remató el citado cargo.

Un beso

Pablo

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