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Ussía se ofrece al PSOE y Sostres 'cornea' a Rahola

El acuerdo de la reforma constitucional ha entrado por los pelos en las portadas. Lo más debatido, el papel de Rubalcaba.

MERCEDES R. MARTÍN
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¿Quién fue el artífice del acuerdo, descafeinadillo, para reformar la Constitución? Esa es la pregunta que se intenta responder este viernes en la prensa. En El Mundo no dudan de que fueron Zapatero y Rajoy, que comparten elogios en el editorial. El diario dice que la reforma será buena para España porque "nos ata a la UE" para bien y añade que "no tenía sentido incluir cifras concretas en la Constitución". De Zapatero ensalzan su compromiso europeísta y cuentan que ya propuso vincular la economía a Bruselas en enero de 2010. Las críticas son para Rubalcaba: lamentan que quisiera "apuntarse un tanto" al "filtrar como propia" la propuesta de olvidarse de los porcentajes. Idéntica interpretación hacen en ABC y La Razón, donde hay alabanzas al presidente: él y Rajoy, dice, "han demostrado responsabilidad y sentido de Estado". Los ataques son también para Rubalcaba: le acusan de intentar "un debate ficticio para sacar rédito entre los suyos". En El País, en cambio, el héroe es Rubalcaba, y dicen que sí estuvo sobre la mesa una cifra: "la propuesta inicial de Zapatero a Rajoy era fijar el déficit en el 0,35 por ciento". Y en Público siguen a vueltas con el referéndum, aunque también andan fascinados con los tintes de culebrón que ha terminado teniendo la negociación. Dice Manuel Rico que "ha derivado en un vodevil" y se pregunta, como muchos, "para qué se necesita cambiar la Constitución" si al final no incluye nada concreto.

Aunque haya intentado capear el temporal, el pésimo momento por el que pasa el candidato Rubalcaba sigue siendo objetivo de análisis. Lucía Méndez recuerda que el lío de la reforma ha partido su campaña "por el eje" y apunta a una maldad de Zapatero: "Cualquiera diría que se está vengando de Rubalcaba. Y todavía quedan tres meses para el 20-N". En ABC, Ignacio Camacho dice gráficamente que "el pacto lo ha dejado con la calva al aire". Pero nos quedamos con las metáforas de Carlos Dávila para describir el agónico momento del PSOE: "Al grito de a mí no me coge la hecatombe con las bragas en la mano, los cómplices del incapaz que nos han llevado a la ruina se están tirando por la borda. El abandono del Titanic debió de ser menos cobarde".

A Rubalcaba, al menos, le queda el consuelo de que hay quien le quiere echar un cable. Dice Alfonso Ussía en La Razón que él está dispuesto a irse al PSOE ya que "le están dando la espalda". "Me han dicho que me recibirían con los brazos abiertos", cuenta. Ussía, que dice que no quiere un PSOE hundido porque "muchos de sus votantes se consolarían en el comunismo", aclara después que su intención, de todos modos, "no es otra que votar a Rajoy y al PP". "Votarme a mí mismo no tendría nada de patriótico, porque estos socialistas han dejado a España tiesa, tísica y canina". Con mucho, pero mucho peor humor se han tomado el varapalo de Zapatero a la campaña de Rubalcaba en su diario de cabecera, El País. En el editorial, vuelven a atacar al presidente y dejan claro que quieren que se vaya, pero ya: "Actuando con plena legitimidad, ha perjudicado la campaña del candidato Rubalcaba (...) La divergencia de intereses entre un líder y otro era previsible desde el momento en que Zapatero optó por permanecer en la secretaría general y anunciar la disolución de las cámaras con dos meses de anticipación".

Para poco más dejan espacio los desvelos del PSOE y los retoques constitucionales. Pero merece mención aparte el artículo de Salvador Sostres, dedicado a las feministas tras la puesta en libertad de DSK. "El furor sectario del feminismo y de la izquierda es tal que da la sensación de que ellos preferirían que la violación hubiera ocurrido para tener razón y poder continuar acusando a un hombre blanco y rico de violador, y poder también presentarnos a todos los hombres como agresores en potencia, y si encima somos ricos, como unos auténticos hijos de puta", dice. Echa mano de una vieja bronca con Pilar Rahola para argumentar su artículo. Era sobre los toros: cuenta el columnista que cuando le dijo que si no hubiera toreo no existirían esos animales, Rahola contestó "pues que no existan". "Preferiría que no existiera, de hecho, si a cambio pudiera joder a lo que tanto odia", lamenta.

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