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Los maridos del PP, 'en casa y con la pata quebrá'

Tras la ovación en las Cortes vuelve el Rey a las portadas en las que, por fas o por nefas, lleva días. A algunos todavía les deben doler las manos.

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En El Mundo se le da a la ovación rango de noticia del día, con mando en portada, hablando de "uno de sus mayores aplausos". De él habla Gistau en El largo aplauso, un excelente artículo en el que se nos pone un poco pesimista: "Tal vez sea una interpretación exagerada, pero sobre la Cámara gravitó una impresión de última oportunidad para todos en una nación no concederá ya mucho margen antes de derramarse en nihilismos".

Lo más divertido en el periódico de Unidad Editorial es, no obstante, el pequeño cotilleo que nos trae en su página dos en el espacio del "Nos cuentan que...". El asunto es la cita de consortes que quieren montarse José María Aznar, flamante marido de la alcaldesa, y Fernando Ramírez de Haro y Valdés, más acostumbrado a ser el cónyuge de mujer poderosa porque lleva toda la vida casado con Esperanza Aguirre. Dice el segundo, por cierto, que el primero "no está preparado para ser consorte". Pues no le va a quedar más remedio, nos tememos.

El artículo, por cierto, hace loa de dos maridos más de las mujeres populares tan en boga: los de Soraya Sáenz de Santamaría y Fátima Báñez (Iván Rosa y Jaime Alonso, respectivamente), "todo un ejemplo de ayuda a la conciliación familiar de sus atareadas esposas". Vamos, que estamos a un paso de decir aquello de "el marido en casa y con la pata quebrá". Cómo han cambiado los tiempos.

Por cierto, en ABC habla de Soraya en un artículo bastante cariñoso Antonio Burgos, que nos cuenta que él hablaba de la vicepresidenta y la trataba en diminutivo y mira por donde lo que ahora manda: "Menuda Sorayaza está hecha la que fue Sorayita", admite el columnista que recuerda que la popular tiene "un curriculum donde caben el de trecientas leires pajines y el de cuatrocientas bibianas aídos".

Sin embargo, para Burgos hay algo que todavía tiene más mérito, "es todas esas cosas y, encima, una más, que nadie le tiene en cuenta, quizá para ella la más importante: es la madre de Iván", escribe recordando al pequeño al que Sáenz de Santamaría dio a luz el 11 de noviembre.

El País no habla de las mujeres del PP, si no es para meterse con Botella, sin duda el mejor sustitutivo de Aznar. Pero mucho antes de eso nos paramos en las páginas internacionales del periódico de Prisa para observar una curiosa paradoja: en la misma plana se da noticia de la manifestación en Israel "contra el fanatismo de los judíos ultraortodoxos". Al lado, al clérigo chií Al Sáder (¿recuerdan? Aquel que reclutó su propio ejército terrorista en Irak) que en el titular es sólo "líder radical". Oigan, ni fanático ni ultra-nada, ¿qué curioso verdad?

En fin, hablando de cosas curiosas les recomiendo que lean el artículo de Ignacio Sotelo sobre los "elementos franquistas de la crisis", que viene a querer demostrar que la crisis (también) es culpa de Franco y de la transición, incluida la burbuja inmobiliara. Y no, no se me hagan ilusiones: una de las cosas que se critican no es los sindicatos herederos del verticalismo del régimen.

Por cierto, que González no pudo cambiar las cosas, pero la culpa tampoco es suya sino de "un escenario en el que dominaba el neoliberalismo de Reagan y Thatcher".

Público enreda con el Rey en su portada, que según los de Roures "enreda" por sus declaraciones – matizaciones de lo de Urdanga. Por dentro se habla de nuevo de lo del PSOE, en un artículo plúmbeo de Octavio Granado, hasta hace no tanto secretario de Estado de la Seguridad Social, que reconoce que "todos estamos noqueados" en el partido socialista. La solución para, a su juicio, por que "los manifiestos promuevan ideas y no, aunque sea de refilón, personas".

Hablábamos antes de la sección de internacional de El País y los colegas de Público no quieren quedarse atrás, así que su corresponsal en La Habana, Fernando Ravsberg, se marca una crónica bastante repugnante sobre los cubanos que acaban de salir de las cárceles de la dictadura: "Cuba ofrece una nueva vida a los indultados", dicen en el titular.

Y en el texto, una bonita vida de colores y la sorprendente historia de un señor que entro en la cárcel por una causa menor, "se le complicó" y ha pasado 26 años a la sombra (?) y, atención, sigue siendo uno de los "jóvenes que han elevado su nivel cultural y las posibilidades de reinserción social", en frase del mismísimo Raúl Castro.

Que asco. 

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