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Rubalcaba se convierte en "una dosis de morfina" y se queda "con las llaves del convento"

Reflexionan los periódicos sobre lo ocurrido este fin de semana en Sevilla y lo hacen con grados variados de entusiasmo: de poco a ninguno.

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Y es que ni siquiera en el periódico de cabecera del ganador del 38 Congreso del PSOE, El País, se les ve tirando cohetes, quizá porque todavía están un poco más centrados en demoler lo que quede de chaconismo, es decir, de rourismo.

Lo hacen en portada con un subtítulo malintencionado en la mejor tradición de la casa: "La crítica a la dirección del sector de Chacón logra escaso respaldo". Pues qué quieren que les diga: una lista única que sólo logra el 80% de los votos parece bastante poca cosa, hasta Rajoy logró varios puntos más en el famoso congreso búlgaro de Valencia.

Por cierto, divertido llega a resultar el desapego de la realidad del periódico de Prisa: en la página  26 un artículo recuerda que la tarifa eléctrica española es un 12% más alta que la media europea; en la 28 el editorial comenta que la revisión de "la vida de las centrales nucleares" es una decisión en la que "pesa más la división partidaria, muchas veces arbitraria y coyuntural".

Eso es coherencia y lo demás es tener un tío en Graná.

En El Mundo se les ve un poco dolidos, después de la apuesta sorprendentemente entusiástica que el periódico de Pedro J. ha hecho por Chacón. Eso sí, espoleados por el dolor tiran con bala (editorial, se entiende) y le sacuden a los socialistas con tanto acierto como mala baba.

Para empezar con la imagen de portada, con los socialistas cantando la Internacional en la escena final del sainete congresual. Vale que a estas alturas lo de levantar el puño ya da más risa que otra cosa, pero esas escenas de la gente cantando con las manos en la espalda resultan de lo más grotescas. Fíjense en el porte de la nueva vicesecretaria general, que no sabemos si canta la internacional o está diciéndole al sargento de hierro que es de Kansas, señor, sí, señor.

Casi todos los articulistas del periódico profundizan en el momento de gloria del socialismo patrio, empezando, por ejemplo, por Federico Jiménez Losantos: "Qué mejor forma de que el PSOE siga siendo el PSOE que dejar que Rubalcaba siga siendo Rubalcaba y siga administrando la ruina del partido".

Más duro es, todavía, Carlos Cuesta: "Rubalcaba no es un líder. Es simplemente una dosis de morfina. Un calmante con el que pasar los meses hasta que la realidad de un partido construido a base de cachorros y pelotas de la política se haga tan evidente que la huida hacia adelante sea imposible".

El más duro no sólo con Rubalcaba sino con todo el proceso es, probablemente, Casimiro García Abadillo, que habla de "lucha por el poder. Descarnada, violenta a veces, e incluso barriobajera". "La cuestión que se dilucidaba en Sevilla era quién se quedaba con las llaves del convento, quién sería el encargado de repartir los restos del naufragio". Una "batalla de baja estofa" para la que "el más preparado, el más ducho, era Rubalcaba".

En ABC editorializan sobre el asunto y no lo ven claro para el flamante secretario general del PSOE: "La euforia del ganador sólo se justifica por el instinto de supervivencia de un político hábil en las maniobras internas, pero con pocas expectativas de futuro como líder de la oposición".

Los articulistas también hablan del PSOE y lo suyo, y ahí nos quedamos con la excelente columna, una vez más, de Ignacio Camacho, que hace un análisis que debe haber puesto al "nuevo" líder de los socialistas al borde del llanto: "Quizá Rubalcaba aspire a ser otro Rajoy, pero para eso necesita que Rajoy acabe siendo otro Zapatero".

Esperábamos más del diario Público, gran valedor de la cosa chaconista (pero por razones puramente ideológicas, no vayan a pensar ustedes), pero hoy les encontramos algo apagados, se ve que no ven muy claro lo suyo y después de esto la cosa ya toma color de hormiga (pero no roja, que podría ser, sino negra zaina).

"Rubalcaba se rodea sólo de sus fieles", titulan en portada, mientras que en el interior la cosa es más bien sosilla, con bastante protagonismo para Elena Valenciano, a la que parecen querer arrimarse los de Roures en busca de algo de calor sociata.

Recuerda, eso sí, el jefe de opinión en su artículo semieditorial que "lo que demuestra la votación de la Ejecutiva es que Chacón no maniobró para condicionar la decisión de sus simpatizantes". Y es que, como es lógico, el resultado de la cosa no les tiene contentos: "Está por ver si, después de este congreso, Rubalcaba conseguirá unir (y sobre todo entusiasmar) al partido".

Por cierto y a modo de anécdota: no se lo creerán pero hay este lunes en Público un artículo sobre Castro en el que aparece la palabra "dictador". Eso sí, no se me emocionen: por supuesto, se refieren a... Batista.

En La Razón destacan que "Rubalcaba pone en su Ejecutiva al equipo de la derrota socialista", un titular de lo más cómodo porque podría haber valido también para el caso contrario, por ejemplo: "Chacón pone en su Ejecutiva al equipo de la derrota del PSC". Si es que no hay otra cosa, Marhuenda, derrota por aquí y derrota por allá, a estas alturas en el panorama del PSOE hay tantos ganadores como en la selección de Malta.

Por último, en La Gaceta se ve que ya están cansados de tanto PSOE y para socialismo prefieren hablar del pata negra (negrísima) de Bildu-ETA, que "promueve la campaña para hacer a Otegui lehendakari en 2013". Hombre, no la van a promover el PSE y el PNV... oh, esperen, ¡cielos lo que nos puede quedar por ver!

Y respecto a lo del PSOE, nada de eufemismos: "Guerra total en el PSOE tras un Congreso cerrado en falso". No Alfonso, no es por ti, es por ese 20% de delegados que no apoya la ejecutiva o por declaraciones como las de Belloch, que sirven de antetítulo: "Mal empezamos".

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