Este es el motivo por el cual no deberías haber quitado el belén todavía
Aunque muchas familias quiten el belén tras las festividad de Reyes, esta no es realmente la fecha que establece la tradición.
La Navidad ya ha terminado, y con ella, las familias ya han quitado los adornos navideños, los pinos decorados, los belenes o las guirnaldas. Aunque no todo el mundo quita la decoración el mismo día, el 7 de enero —un día después de la celebración de los Reyes Magos— suele ser la fecha socialmente establecida para guardar los adornos en las cajas hasta el año siguiente. Sin embargo, esta no es la fecha que, según marca la tradición, se debería recoger el belén.
Debe retirarse el día de la Candelaria
A diferencia de otros elementos decorativos, el belén cuenta con un significado simbólico propio dentro de la tradición cristiana. Aunque no se trata de una norma impuesta por la Iglesia, sí existe una costumbre histórica que señala el 2 de febrero como el momento adecuado para retirarlo. Ese día se celebra la festividad de la Candelaria, que conmemora la presentación de Jesús en el templo de Jerusalén y la purificación de la Virgen María, acontecimientos que, según los evangelios, tuvieron lugar cuarenta días después del nacimiento.
Este plazo de cuarenta días tiene su origen en la tradición judía, que establecía ese tiempo como el necesario antes de llevar a un recién nacido al templo. Por este motivo, durante siglos la Navidad no se entendía como una celebración limitada a diciembre y principios de enero, sino como un ciclo que se prolongaba hasta comienzos de febrero, cuando se consideraba cerrado el relato del nacimiento.
También se puede quitar el domingo posterior a la Epifanía
Dentro del propio calendario litúrgico existen, no obstante, otras referencias. Algunas personas optan por desmontar el belén tras la festividad del Bautismo de Cristo, que se celebra el domingo posterior a la Epifanía y que marca el inicio de la vida pública de Jesús. En 2025, esta fecha cae el 12 de enero y es considerada por muchos como un punto intermedio entre la tradición y la practicidad.
Desde el mundo belenista, esta costumbre sigue muy presente. Los aficionados y asociaciones dedicadas a los nacimientos mantienen el belén hasta la Candelaria como parte de una tradición que no solo recuerda el nacimiento de Jesús, sino también otros pasajes de su infancia que, en muchos casos, están representados en las escenas.
Más allá del aspecto religioso, dejar el belén hasta el 2 de febrero también se interpreta como una forma de alargar el ambiente de recogimiento y calidez propio de estas fechas en pleno invierno. En un contexto en el que el ritmo cotidiano obliga a cerrar rápidamente el paréntesis navideño, esta tradición ofrece una despedida más pausada del ciclo festivo.
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