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Las claves para conducir con nieve: los cuatro niveles de dificultad de la DGT

Tráfico recomienda usar marchas largas, aumentar la distancia de seguridad y revisar el anticongelante ante el riesgo de placas de hielo en la vía.

Pamplona amaneció este día de Reyes con sus calles cubiertas por la nieve a consecuencia de la borrasca Francis que afecta a gran parte del país. | EFE

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha recordado que conducir con nieve o hielo supone una situación de alto riesgo debido a la drástica pérdida de adherencia del asfalto, especialmente cuando las temperaturas descienden por debajo de los 3 grados, momento en el que pueden aparecer peligrosas placas de hielo. Ante este escenario, la principal recomendación es evitar el viaje siempre que sea posible y, si no se puede aplazar, extremar la precaución.

La DGT insiste en la importancia de conducir concentrado, sin distracciones y anticipándose a las reacciones del vehículo en un entorno adverso. La velocidad debe adaptarse siempre a las circunstancias de la vía y es fundamental aumentar la distancia de seguridad para poder reaccionar ante cualquier imprevisto.

Qué hacer ante una placa de hielo

Si el vehículo pisa una placa de hielo, lo más importante es levantar el pie del acelerador, evitar frenar hasta recuperar la adherencia y no rectificar bruscamente la dirección, ya que se podría perder el control del coche. Al salir de la zona helada, se recomienda mantener las ruedas rectas y corregir la trayectoria suavemente con el volante. Estas placas suelen aparecer en zonas umbrías, orientadas al norte, en puentes, pasos elevados o cerca de ríos.

Marchas, frenado y suavidad al volante

En calzadas deslizantes, lo más aconsejable es circular con marchas largas, una más de lo habitual, para evitar que el motor se revolucione y minimizar el patinaje de las ruedas. En descensos, la recomendación es la contraria: utilizar marchas cortas y el freno motor, recurriendo al pedal del freno solo cuando sea imprescindible y siempre con suavidad.

Todas las maniobras —acelerar, frenar o girar— deben hacerse de forma progresiva. La suavidad al volante es clave para mantener el control del vehículo.

Mantenimiento y visibilidad

Antes de circular en condiciones invernales, es imprescindible revisar el anticongelante, el estado de los neumáticos, los sistemas de frenado, el alumbrado y los limpiaparabrisas. Mantener una buena visibilidad es esencial, especialmente cuando nieva con intensidad, por lo que los faros deben estar bien regulados y el sistema de climatización funcionando correctamente para evitar que se empañen los cristales.

Niveles de dificultad por nieve

La DGT establece cuatro niveles de circulación según el estado de la carretera:

Atención a los quitanieves y a las roderas

Cuando aparece una máquina quitanieves, la DGT recuerda que no hay que confiarse: aunque la carretera parezca limpia, puede quedar una fina capa de hielo. Además, es fundamental no acercarse demasiado a estos vehículos. Si la nieve cuaja, se recomienda circular por las roderas dejadas por otros coches y no salirse de ellas.

En definitiva, la DGT subraya que la prudencia, la anticipación y la adaptación de la conducción a las condiciones meteorológicas son las mejores herramientas para reducir riesgos en carretera durante episodios de hielo y nieve.

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