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Un director demuestra lo fácil que es lograr subvenciones al cine de la Generalidad

El escritor Hernán Migoya descubre lo sencillo que es llenarse los bolsillos con subvenciones de la Generalidad. No hace falta hacer un película que asegure espectadores, ni que cumpla con un mínimo de calidad...el único requisito es que sea más catalana que ninguna. O que lo finja, como es el caso.

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El Mundo desvela el fraude que ha perpetrado el debutante Hernán Migoya. O más bien, los productores de su película, Iris Star. En un extenso artículo cuenta los avatares sufridos hasta conseguir estrenar el pasado viernes su película "Soy un pelele".

Es normal que jamás haya escuchado hablar del film. Solo se estrenó en siete salas españolas, una en Madrid, otra en Valencia, otra en Barcelona y cuatro repartidas por Cataluña. Éstas últimas, en versión original catalana, aunque la película se rodó en español, lo que el mismo Migoya explica: "Pere Domènech, mi productor, se jactaba de que sus películas constaban como rodadas en catalán, aunque estuvieran hechas en castellano, para cobrar de la Generalitat". Hasta 200.000 euros puede recibir un filme del Instituto Catalán de las Industrias Culturales por ser "catalán puro". Hay subvenciones extra si los componentes del equipo y el origen del capital son también catalanes. "Los productores hablaban de los 150.000 euros que esperaban sacar", desvela Migoya.

Y el estreno fue el reflejo de que lo que menos importaba era la difusión de la película. Dos críticos, amigos del director, y nadie más. "Los productores no han convocado a nadie porque les da igual si se ve la película o no" se lamentaba el debutante. Pero el timo no acaba ahí: "Domènech me dijo que había comprado entradas de todas sus películas para asegurarse las ayudas", asegura Migoya. "También contaba que todas eran óperas primas, ya que éstas también se benefician de subvenciones", relata.

Además, hay que contar con que las subvenciones autonómicas no son las únicas, aún quedan las estatales. Quizás así se explique que la productora Iris Star, no haya cosechado un solo éxito con las siete películas de estos últimos años, y anuncie rodajes de 1.2 millones de euros de presupuesto. Con los que además, lo último que importa es pagar a los empleados. Al propio Migoya aún le deben dinero, al igual que a los músicos.

Gracias al despropósito de "Soy un pelele" y los avatares sufridos por Migoya, El Mundo ha desgranado la hoja de ruta a seguir por cualquiera que quiera llenarse los bolsillos con una película, sin ningún interés en que esta triunfe. Estas son las claves.

Hacer óperas primas. El Ministerio de Cultura repartirá 14 millones de euros para películas de autores noveles. Hasta 500.000 euros por largometraje.

Rodar en lengua cooficial. O convencer a las autoridades autonómicas de que así se ha hecho. La Generalitat puede otorgar hasta 200.00 euros por la 'catalanidad'.

Inflar los presupuestos. Las ayudas a la producción que concede el Ministerio de Cultura son proporcionales al presupuesto del filme. Puede percibirse hasta un tercio de lo que cuesta.

Un estreno en falso. La condición para recibir ayudas del Ministerio y cobrar los derechos de emisión en TV es que la película esté estrenada. Si los distribuidores no muestran interés, siempre se puede alquilar una sala de pueblo unas horas y el estreno ya es oficial.

Comprar entradas. Cultura también exige una recaudación mínima (35.000 euros, según la ley; 60.000, según la antigua). Si el filme no llega a ese umbral, el productor puede dar un empujón a las ventas en taquilla adquiriendo entradas.

Aprovecharse de las TV. Por ley, tienen que invertir el 5% de sus ingresos en cine, vayan a recibir o no un retorno por su inversión.

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