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El País, a la cabeza de la guerra contra Gómez y el misterioso "desteñido" de Zapatero

Los problemas económicos, con los ya habituales batacazos bursátiles, dan al traste otra vez con la foto de la nueva reunión de Mariano Rajoy. Su cálido encuentro con Montilla también se ha visto eclipsado por sus sorprendentes declaraciones sobre Camps.

MERCEDES R. MARTÍN
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Los problemas económicos, con los ya habituales batacazos bursátiles, dan al traste otra vez con la foto de la nueva reunión de Mariano Rajoy. Su cálido encuentro con Montilla también se ha visto eclipsado por sus sorprendentes declaraciones sobre Camps.
Zapatero y su extraño maquillaje. | EFE.

El Mundo lo tiene claro: Mariano Rajoy, al decir que apoyaría a Francisco Camps diga lo que diga la Justicia, ha "partido la cara al PP". También, en su opinión, ha proporcionado "un balón de oxígeno a Zapatero en sus horas más bajas" y supone, apunta, "un desafío a la opinión pública". La única explicación que encuentra el diario de Pedro J. a sus declaraciones es un posible "temor a enfrentare a uno de sus barones". Termina invitándolo a rectificar, "aunque sólo sea por instinto de supervivencia".

También se analiza, y mucho, su vacía reunión con José Montilla. El encuentro sólo sirvió para constatar que el líder del PP se sintió muy cómodo con el socialista. La visita se ve desde ABC, sin embargo, como útil: considera que ha "parado los pies a Montilla" y que la reunión "liquida el pacto del Tinell". En Génova hay entusiasmo: apuntan, según el mismo diario, que ésta ha sido la Semana Grande de Rajoy porque, cuentan, "consolida la idea de alternativa". En La Vanguardia lo que más destacan son las escasas consecuencias del encuentro, con su intento de "no quedar fuera del escenario" y de su "ponderación" del tono. Destaca más la foto del líder del PP de "sardinada" con un delantal que llevaba estampada la foto de Alicia Sánchez Camacho.

El diario de Vocento sigue hablando de la otra reunión de la semana, la de la Moncloa. Lo hace para analizar un aspecto que se pasó por alto. Zapatero, además de exhibir un angustiado semblante, salió ante los medios con un extraño maquillaje. Dice el diario que su cara tenía "manchas" y se pregunta con sorna si el presidente "destiñe".

La semana ha estado también marcada por la guerra abierta en el PSOE a cuenta de Tomás Gómez y José Blanco. En La Gaceta, escribe Joaquín Leguina, que apunta a un Blanco ávido de poder. Dice que sólo así tendría lógica lo ocurrido. En El País, mientras, dedican un envenenado suelto contra Tomás Gómez. Hablan de un problema de "casting" entre los socialistas madrileños –fue Zapatero quien eligió, a dedo, a Gómez– y apuntan que en Ferraz empezaron pronto los "cuchicheos" sobre él por ser un "aspirante de poco peso". El diario no se corta con él después de haber llevado a su portada la pataleta de Gómez, según muchos, de forma intencionadamente exagerada. Apunta a un "problema de paranoia" en el socialista.

Y tras varios días sin saber de él, vuelve a hablarse de Baltasar Garzón. Este jueves participó en un acto en Madrid que pasó desapercibido por la ausencia de sus amigos artistas. Según El Mundo, sólo le acompañó su incondicional Pedro Zerolo. No perdió la ocasión el juez de lanzar algún mensaje a Luciano Varela: proclamó que estaba dispuesto a seguir aplicando "imaginación creativa" a sus iniciativas sobre declaraciones internacionales. Justo lo que le reprochaba en un auto el magistrado del Supremo.

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